Cuantas más teles en casa…menos sexo.

Miguel Pires da Rosa / Free Photos

En las relaciones estables de pareja, el sexo es uno de los pilares fundamentales (además de la comunicación y el intercambio de refuerzo positivo) sin olvidar, indiscutiblemente, el amor.

Eso, todos lo sabemos…o al menos lo sabíamos o campanas hemos oído, por que, ¿qué ocurre cuando una relación estable se estabiliza? (valga la redundancia), pues que nos ponemos a ver la tele.

Sí, la tele, en detrimento del tiempo compartido, de las conversaciones, de las caricias, incluso de las discusiones por llegar a un punto en común…también del sexo.

Y es que, cuantas más teles hay en casa, menos sexo se practica. Cuando una relación de pareja funciona, el sexo es bueno. La pareja se permite tiempo para el disfrute, para el intercambio de positivo entre ellos, resuelven, hablan, se miran, se tocan y se besan.

Cuando en consulta una pareja comenta que las cosas no funcionan en la relación (y tampoco a nivel sexual, que suele ser un medidor importante de la calidad de la relación en ese momento) podríamos preguntarnos cuántas teles tienen en casa….si la respuesta es igual o mayor al número que habitantes del hogar…ya sabéis, al final cada uno en una habitación viendo “su” programa favorito (que no suele ser el de su pareja) y después, a la cama: pero a dormir.

Así que, chicos y chicas negociad los programas de la tele y verlos junto a vuestra pareja (no es necesario que sean todos, pero sí la mayoría) y después, a la cama, pero juntos…y de vez en cuando, revueltos.

En busca de la felicidad.

En busca de la felicidad...
En busca de la felicidad…

¿Qué es la felicidad?

En realidad, yo no lo tengo tan claro, quizá sea tener el coche que me gusta, sentirme integrado entre mis amigos, saber que mi pareja me quiere (y vamos a seguir juntos siempre), tener el trabajo que siempre he soñado, poder viajar….

No lo sé, supongo que, para cada persona es algo diferente, aquello para lo que se nos ha “entrenado” a perseguir, nuestros sueños…o nuestras necesidades.

Lo que sí tengo claro es que hay mucha gente, demasiada, que no se siente satisfecha con su vida, que se fija constantemente en los fracasos del pasado anticipando lo que no va a conseguir en el futuro (desde un punto de vista irracional, por supuesto), dejando pasar por alto lo que hoy tiene en su vida, sin valorarlo ni hacer esfuerzos por conservar.

En consulta, habitualmente suelo discutir con mis pacientes acerca de esta palabra: NECESIDADES.

Porque lo que suelo ver es que las personas buscamos la felicidad en cosas que, a la larga, no nos aportan más que un pequeño parche (“qué bien, lo he conseguido, bueno ahora a por el siguiente nivel”) para seguir pensando que no estamos a gusto con nosotros mismos (“nunca conseguiré…”), que no tenemos lo que necesitamos (sin atender lo que nos conviene) y que nunca lograremos esa felicidad que atribuimos a elementos ajenos a nosotros.

Y esto, ¿cómo se entiende? Pues porque nunca tenemos suficiente, hemos convertido los deseos en necesidades, y los argumentos que nos dábamos antes para animarnos a luchar y conseguir superarnos se han convertido en órdenes, imposiciones que nos alejan cada vez más de nuestras metas poco realistas. Ya no disfruto intentando aprobar, ahora “tengo que sacar nota”, ya no me lo paso bien cocinando, ahora “necesito quedar bien con esta comida ante mi familia”, ya no aprendo de mis intentos fallidos, sino que “no soporto el fracaso”.

De modo que, ¿cómo voy a lograr ser feliz si he convertido lo que es un “me gustaría” en un “no soporto”?

Así que, chicos y chicas…os animo a que restructuréis vuestras prioridades en la vida, seáis realistas de acuerdo a vuestras habilidades y limitaciones y os planteéis si de verdad vale la pena seguir angustiándoos por lo que no tenéis mientras favorecéis perder lo que habéis conseguido.

Cuando la vida te da la espalda

·BigGolf· / Free Photos

Tienes una vida dentro de lo que siempre te han inculcado,
lo que tu familia quiere de ti,
lo que espera de ti la sociedad,
haces lo que crees se espera de ti.

Por supuesto esperas que todo te vaya bien en la vida(idea irracional),
esperas que se hagan realidad las expectativas creadas por ti,
que se haga realidad lo que la sociedad espera de ti,
lo que espera la gente que te importa.

Pero cuando llega el momento de realizarlo estas “solo”,
la sociedad no quiere apoyarte (quien es ella para apoyarte cuando siempre te ha dado?),
tu familia no te comprende(idea irracional),
poco a poco se van cayendo los pilares de tu vida.

Hasta que llega un día en el que te das cuenta que todo lo que has hecho no sirve de nada,
nadie cree que lo que has hecho es lo mejor,
nadie te apoya(o eso crees),
te encuentras solo ante la vida,
la vida te ha dado la espalda,
te sientes infeliz ,
ya no tiene sentido la vida.

Pero sin darte cuenta, llega un día en el que el rayo del amanecer golpea tu cara,
te das cuenta de lo hermosa y maravillosa que es la vida,
hablas con ella de tú a tú,
y te dice que nunca jamás te ha dado la espalda,
es que estaba dando vueltas, como una peonza,
te explica que la vida es así y lo es para poder verte perfectamente,
para que tengas la mejor perspectiva y puedas decidir mejor,
para que tú y los que te rodean puedan disfrutar más de la vida.

Es entonces cuando empiezas a hacer lo que quieres o crees que quieres,
das un giro de 180 º a tu vida y ves la perspectiva de lo que tienes,
te das cuenta que no sólo no es que no estás solo,
en realidad tienes un mundo entero pendiente de ti,
exigente contigo pero que te mira a la cara,
tendiéndote la mano para ayudarte,
todo un mundo por descubrir.

Tu vida acaba de empezar,
has vuelto a nacer,
en realidad acabas de nacer.

Bienvenido a la vida.

«Es Navidad y tú ya no estás»

.Andi. / Free Photos

         Desde el momento en que perdemos a esa persona tan especial en nuestra vida iniciamos un proceso de duelo y eso conlleva muchos cambios emocionales, sobre todo sentirnos muy tristes, pero cuando llega la navidad los sentimientos negativos se agudizan mucho más.

          La navidad, esa época en la que las familias y los amigos se reúnen para comer, compartir, regalar…ser más felices de lo habitual, es también época de más dolor. Dolor para todos aquellos que han perdido a un ser querido: un familiar…un amigo…compañero de trabajo…Todos tenemos a alguien que ya no está y durante estos días, se nota aún más (si cabe)  su ausencia.

             Tradicionalmente hemos ido aprendiendo rituales para celebrar la navidad, se nos enseña desde pequeños, pero sólo se nos enseña la parte positiva, aquella que no entiende de pérdidas, de dificultades, de ausencias…

           ¿Qué ocurre cuando falta esa persona tan especial que hace que nuestra vida ya nunca vuelva a ser la misma…?

                Pues que también nos conviene aprender.

         Vamos a ver algunas ideas que nos asaltan y cómo podríamos hacerlas más llevaderas:

                               “No me apetece celebrar nada”

                               “Si disfruto de estos días igual es que ya no me importa su ausencia”

                               “No quiero decorar la casa”

                               “¿Por qué todo el mundo está contento?”

                               “Qué asco de navidad”

                               “¿Es que ya nadie se acuerda de que esa persona ya no está?”

                               “No soporto que me digan más veces que debo continuar adelante”

                               “Nadie me entiende”

                               “Quiero dormirme y despertar cuando la navidad haya pasado”

                               “No puedo con esto, es demasiado duro estar sin ti…”

            Esto es lo que pensamos, pero ¿qué podemos hacer, sobre todo en Navidad, para intentar llevarlo lo “menos mal” posible?

                 -No se trata de hacer como si no pasara nada, sino, afrontar con la mayor             naturalidad posible que este año va a haber ausencia de esa persona que antes compartía la vida con nosotros.

                  -Hablar con normalidad de lo que le gustaba hacer estos días especiales.

                  -Adornar la casa, aunque estemos más tristes al recordar la Navidad anterior.

               -No dejar el espacio de la silla vacía, reordenar el espacio en la mesa durante la celebración y dejar sitio para las nuevas generaciones, y si no las hay, dar más espacio a cada comensal.

                  -Expresar pensamientos y emociones durante la cena/comida. Que a nadie le de miedo hablar/llorar por si esto hace que los demás se acuerden: a nadie se le ha olvidado y seguro que, una vez expresado, la cena se hará más llevadera.

                 -No es necesario que nos lo pasemos genial, será poco probable, no necesitamos forzar a nadie a reírse, con que más o menos lo lleve, ya será un gran paso.

                   -Sobre todo, tratar de no eliminar ninguna de las partes de la celebración: si a los niños les apetece poner villancicos, se siguen poniendo, si quieren bailar, se sigue bailando…aunque nos duela demasiado…ya es suficientemente duro sin su presencia para que además hagamos perder la ilusión a los que aún la tienen.