¡No soy capaz!

No soy capaz

Cuando queremos algo con mucha fuerza no podemos evitar que nos invada el miedo a fallar en el intento. Aunque a veces este temor nos motiva para continuar, otras veces puede vencernos y apoderarse de nosotros. Aparecen las dudas, el malestar, “¿Y si no puedo?”, “¿Tanto esfuerzo para qué? Y si vuelvo a fracasar”, “¿Para qué volver a intentarlo?”. Justo en ese momento, el sentimiento de fracaso nos invade. Nos paraliza, nos estanca, nos bloquea y lo único que conseguimos es alejarnos cada vez más de nuestros sueños. Y llega un día en el que simplemente dejamos de intentarlo.

Tal vez por un tiempo vivamos evitando situaciones que puedan exponernos de nuevo. Intentamos hacernos fuertes frente a la adversidad de la vida, procuramos no estar cerca del fracaso nunca más, pero el mundo sigue y es difícil no encontrarse frente a nuevos retos. 

El miedo al fracaso aparece con pensamientos autosaboteadores del tipo “no soy lo suficientemente bueno”, “no estoy preparado” “no soy capaz” o simplemente sentimos la amenaza de parecer tontos si fallamos. Esta voz interna nos debilita y limita nuestra capacidad de perseguir y lograr las cosas que queremos en la vida. Ese crítico interno nos asusta, animándonos a ser autoprotectores evitando el riesgo y recomendándonos permanecer a salvo, aferrados a nuestra zona de confort. Ese cómodo lugar donde nada crece.

Así, poco a poco aprendemos a anticiparnos a los acontecimientos ante una perspectiva poco alentadora y nos convertimos en nuestro propio enemigo: “No soy capaz, será horrible y me convertiré en un fracasado”. Es importante aprender a distinguir ente sentir(me) fracasado y ser un fracasado. ¿Tan grave es no conseguir algo o quizás estamos magnificando las consecuencias? ¿Acaso un intento es un error y dos ya es un fracaso?

Entendamos que no somos fracasados por el hecho de no conseguir algo en la vida, siempre podemos volver a intentarlo. Es importante sobreponerse a ello, reconocer esas intrusiones de nuestro crítico interno y combatirlas. Pensemos en proyectos que no habiéndolos conseguido, tampoco nos hayan dado demasiados quebraderos de cabeza ni hayan tenido grandes consecuencias en nuestra vida. Tal vez podemos sentirnos molestos y disgustados por no haberlo conseguido, pero no suframos por ello. 

Cuando nos sentimos fracasados es porque comentemos el error de considerar que solo hay una oportunidad para conseguir nuestro objetivo. Todo o nada. Sin embargo, la vida no deja de sorprendernos y nos enseña que existen múltiples caminos para alcanzar nuestras metas. ¿Y de qué depende? De cuanto estemos dispuestos a seguir caminando. De que salgamos de nuestra zona de confort y miremos hacia delante. 

Así, pasito a pasito entenderemos que un “fracaso” es un camino ya explorado del cual podemos aprender. Es una oportunidad para reflexionar acerca de lo sucedido, que nos permite analizar qué no ha funcionado y cómo podría funcionar mucho mejor. Es un recordatorio acerca de que nos quedan muchos más senderos por descubrir quizás mucho más interesantes y motivadores. Solo hay que ponerse en marcha.

IRENE MÁÑEZ BENEDICTO

PSICÓLOGA GENERAL SANITARIA CV-11.362

ALMAPSICOLOGIA.COM

“No tengo que llorar”

"No tengo que llorar"

“Habían pasado meses, cuando sintió peso en el pecho, la garganta se le hizo un nudo, la respiración se paralizó por unos instantes, y entonces, rompió a llorar.”

Llorar es un instinto, un acto reflejo que cumple diversas funciones. Cuando somos pequeños es la principal vía de comunicación con nuestro cuidador. Y con el paso del tiempo el contexto, la cultura, y el aprendizaje marcarán la diferencia, entre que expresemos nuestro malestar o lo guardemos bajo llave. 

Sabemos también que se liberan sustancias para calmarnos (opiáceos endógenos y oxitocina) y eliminamos aquellas que generan estrés (cloruro de potasio y manganeso) pero sigue siendo un proceso demasiado complejo para reducirlo a unas sustancias. 

Se han realizado multitud de estudios al respecto en las últimas décadas, y se distinguen dos funciones principales: La basal refleja cómo llorar para humedecer el ojo, o ante algo que nos lo irrita o seca, y la función emocional. La más compleja.

¿Qué sueles decir a alguien cuando llora? ¿Le das espacio y le permites expresarse, o intentas tomar un atajo diciéndole que no llore? La mayoría de las veces optamos por el atajo. No es fácil ver llorar a alguien, verle derrumbarse o verle sufrir. Empatizamos y simpatizamos con el otro y queremos que vuelva a estar bien lo antes posible. No nos damos cuenta que hay sufrimientos que no vamos a poder aliviar, situaciones que no podemos solucionar, y aunque una parte muy racional de nosotros ya lo sabe, lo pasa mal e intentando ser de ayuda colma al otro de soluciones prácticas.

Reconozcámoslo. Ver llorar a alguien nos asusta. Es difícil ¿por dónde podemos empezar? 

Tal vez por nosotros mismos.

¿Cuándo lloraste por última vez? ¿Qué te hizo llorar?

¿Cuando cruzas esa delgada línea entre estrés, cansancio, impotencia, y tristeza?

Muchas veces logramos identificar claramente el origen y otras parece que se disuelve entre las preocupaciones cotidianas, otras nos imponemos límites “no quiero llorar por este asunto” .

También podemos preguntarnos por estos límites.

 ¿Me doy permiso para llorar? ¿Los demás me pueden ver llorar?

¿O sigo aguantando todo por dentro porque no puedo pararme por esto?

¿Para que me serviría llorar por esto si necesito una solución?

Descansa.

Quítate la armadura un rato.

Tómate tu tiempo, y deja espacio a las lágrimas.

Que seas fuerte no significa que reniegues de ellas, recuerda la utilidad de estas: calmar, calmarte, ayudarte.

Gloria Barranquero Benavent

Psicóloga General Sanitaria

Col. Nº: CV-13.797

Ideas disfuncionales en el enfado

Cuántas veces has culpado al otro por que consideras que “debería haber hecho/ no hecho …” y de esa forma tú no estarías enfadado…?

O ese momento en el que, “como yo no lo habría hecho así, el otro está equivocado…”

Sea como sea, te interesa aprender a gestionar tus pensamientos, porque el que sufre….eres tú.

 

PIlar Solana
Psicóloga Clínica CV-04.650
Alma Web

Volvemos a consulta presencial

¡Por fin volvemos a consulta presencial!

A partir del martes 02 de Junio de 2020. 

Consúltanos: 607 27 65 67

ALMA Psicología empieza a abrir para ti. 

Como ya sabes, para nosotras tu salud es lo más importante, de modo que hemos adoptado una serie de medidas: mamparas para mantener la distancia en los despachos, gel hidroalcohólico para desinfectar tus manos, aforo limitado para asegurar la distancia entre personas y TPV siempre desinfectado. Volvemos de la forma más segura, para darte la mejor bienvenida.

Cada una de las profesionales estaremos un día a la semana en consulta presencial. Después de cada consulta se va a limpiar / desinfectar el despacho con el producto adecuado.

Para todos los que podáis seguir online, preferiblemente mantendremos esta forma de trabajo, tanto por seguridad como por disponibilidad, pero para los que os ha resultado imposible, vamos a empezar a veros…

Para poder ofreceros la mayor seguridad, tenemos que seguir unas pequeñas instrucciones:

  • La sala de Espera NO se va a utilizar (si necesitas venir acompañado, díselo a la psicóloga antes de venir), por lo que ven a tu hora. Tu psicóloga te estará esperando.
  • Es OBLIGATORIO el uso de mascarillas desechables desde la entrada hasta la salida de consulta (durante toda la sesión).
  • Uso de gel hidroalcohólico antes de entrar a consulta. La psicóloga te lo proporcionará a la entrada.
  • Mantener la distancia de seguridad entre nosotros. Es por todos, “Nos cuidamos, Te cuidamos, Cuídate”.
  • No intercambio de saludos cercanos. Nos apetecerá a todos, pero no debemos, respetémonos.
  • No intercambio de objetos.
  • Por favor, traed vuestros pañuelos 🙂
Gracias por seguir confiando en 
nosotras 

Pilar Solana
Psicóloga Clínica CV-04.650

almapsicologia.com

 

Problemas de conducta en niños…en tiempos de Covid-19

Muchas veces, los papis creemos que cuando nuestros niños dan problemas de conducta, tenemos que llevarlos al Psicólogo, y no están del todo equivocados, el problema es que, la mayoría de veces, somos los papis quienes necesitamos adquirir las herramientas para guiar a nuestros hijos.

No tengáis miedo ni sentimientos de culpa, un especialista os enseñará cómo gestionar estas situaciones para que continuéis guiando a vuestros hijos.

Sois sus mejores modelos a seguir!!

Gracias por seguir ahí!

Pilar Solana

Psicóloga Clínica CV-04.650

almapsicologia.com