El insomnio (II)

En esta segunda parte del insomnio, la idea de hoy es qué podemos hacer para mejorarlo.

Si queremos mejorar nuestro hábito de dormir, estaría bien seguir alguna de estas pautas (cuantas más….mejor):

  • Seguir un horario más o menos fijo, es decir, entrenar para adquirir nuevos hábitos
  • Permanecer en la cama, el tiempo suficiente, pero no más
  • Si ha pasado un rato (media hora más o menos) desde que estamos en la cama y no logramos dormirnos, levantarnos y hacer alguna actividad aburrida..
  • ..

 

Te interesa saber más? Pincha aquí para escuchar el programa completo.

Si además te apetece estar al día con los vídeos de nuestro canal, puedes seguirnos en el Canal de Youtube de Alma Psicología.

Como siempre, gracias por seguirnos.

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com
Anuncios

Cómo explicar la muerte a los niños

A los adultos nos cuesta hablar de la muerte, pero más aún, si el receptor de nuestra información es un niño.

Una semana más, quiero compartir contigo este interesante tema del que estuvimos hablando hace un tiempo en un programa de radio.

Cómo le contamos a un niño que ha perdido a una persona cercana…

Yo suelo ser partidaria de contarles la verdad, adaptada a su edad, a su vocabulario, evitando datos escabrosos…

Ellos no entienden la muerte exactamente igual que los adultos…

No estamos preparados para afrontar el tema de la muerte.

Aspectos a tener en cuenta… 

Si te interesa saber más, puedes escuchar este programa de radio aquí.

Te apetece seguirnos en nuestro Canal de Youtube?

Gracias, como siempre…

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

 

Los deberes del cole

Buenos días Septiembre!

Y con él, llegó la vuelta al cole.

Cuando nuestros niños vuelven al cole, los papis tenemos más tiempo, pero más responsabilidades, porque muchas veces pasamos demasiado tiempo junto a ellos a la hora de los deberes.

Aquí encontrarás algunas pautas para ayudar en autonomía a nuestros niños.

Es importante que los papás tengamos en cuenta que nos interesa saber:

  • Si a nuestros niños les demostramos que los deberes son más importantes para nosotros que para ellos, no se van a sentir responsables…
  • Reflexión a tener en cuenta: si obligar a los niños diera un resultado, no habría fracaso escolar, sólo funciona a corto plazo…a la larga no nos va a funcionar. “Hasta que no me enfado, no me hace caso…”

Vamos a cambiar la estrategia…continúa sabiendo más aquí.

Te animas a seguirnos en nuestro Canal de Youtube?

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com 

 

 

 

El insomnio

Hoy hablaremos del insomnio…

 

El sueño es necesario, un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo, dormir es una actividad necesaria y ayuda a generar equilibrio entre la salud física y psicológica.

Cambia en cada persona, de acuerdo a la edad, a la salud….el tiempo ideal de sueño es el que a cada uno nos permita realizar las actividades de cada día, con calidad…

Ya puedes seguir escuchando / viendo el vídeo completo pinchando aquí.

Y recuerda que puedes seguirnos a través del Canal de Youtube de Alma Psicología.

Una semana más, gracias!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

 

 

 

Educación Positiva (III)

Hola de nuevo, una semana más, te presento un anticipo del vídeo que hoy subo a mi canal de Youtube.

En el vídeo de hoy, verás que empieza y termina de una forma…digamos…precipitada, y esto, te pido disculpas, se debe a las restricciones de tiempo que tiene mi canal, pero era la forma de poder mostrarte este tercer y último vídeo de las saga de EDUCACIÓN POSITIVA.

 Continuamos donde lo dejamos, planteando la coherencia de ambos educadores y que seamos claros a la hora de transmitir las instrucciones a nuestros hijos.

Debemos operativizar, y esto qué quiere decir…? pues que no es lo mismo cuando a un niño le decimos “Arregla tu habitación” (hablando de niños pequeños, sobre todo), que cuando le decimos “haz la cama”…

Instrucciones claras, sencillas, una detrás de otra…y utilizarlo en sentido positivo…y después de decirle lo que no se hace, también le damos directrices de lo que sí, para, al menos, tener algunas salida a su comportamiento.

Si te apetece ver/escuchar el vídeo completo, pincha aquí.

Recuerda que puedes suscribirte al Canal de Youtube de Alma Psicología.

Como siempre, muchísimas gracias por seguirme.

Un saludo,

Pilar Solana.
Psicóloga Clínica CV-04.650

almapsicologia.com

Lo que no es educación positiva (II)

Una semana más, continuamos donde lo dejamos…

 

Recordemos que NO es educación positiva…:

  • Excesiva permisividad
  • Ceder después del “no”
  • La no coherencia…

  • La educación positiva no es “no negociar”.

Normalmente nos planteamos cosas del estilo “¡Cómo voy a negociar con mis hijos!”

Tengamos en cuenta que siempre lo hacemos para conseguir un fin, lo hacemos constantemente, en cualquier área de nuestra vida…

A tener en cuenta que, hasta bien entrada la adolescencia, la conducta de nuestros hijos está condicionada por las consecuencias que les sigue…aprender a luchar por sus logros.

 

Te interesa saber más sobre este tema? Pincha en este link.

Síguenos en el Canal de Youtube de Alma Psicología.

Gracias!!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

 

 

 

Lo que no es educación positiva (I)

Bienvenid@ una semana más a este avance del vídeo en nuestro canal de Youtube.

En esta ocasión, y teniendo en cuenta el período estival, en el que nuestros niños están sin cole, tenemos la oportunidad de aprovechar y poner en marcha distintas estrategias para facilitar la relación con nuestros hijos…

 

No es educación positiva ser PERMISIVOS.

“Sólo se puede educar educando”: hay muchos padres que piensan que se puede educar sin hacer intervención, dejar que los niños vayan creciendo desarrollando sus propias habilidades.

Los padres, como educadores principales, somos los encargados de enseñarle la diferencia entre el bien y el mal…

El MIEDO de muchos padres es un mal principio educativo: miedo a que sus hijos se vayan a frustrar…

 

Si te parece interesante y quiere más información, pincha aquí.

Sigue a Alma Psicología en su canal de Youtube.

Gracias!!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

Cómo superar la adversidad.

Hola de nuevo, encantada de estar aquí un viernes más compartiendo contigo el avance del nuevo vídeo de Youtube. 

En esta ocasión te cuento cómo superar la adversidad.

Cuando hablamos de adversidad, estamos hablando de algo más que una dificultad o un contratiempo, no estamos hablando de las dificultades habituales, las cotidianas… sino, de esa serie de dificultades, de desgracias que no permiten que logres tus objetivos y como consecuencia de ello no logres tu felicidad.

Todos pasamos por situaciones adversas y de lo que se trata es, de superarnos.

 

Te resulta interesante? Quieres saber más? Pincha aquí.

Síguenos en el Canal de Youtube de Alma Psicología.

 

Gracias! 

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

Infidelidad (IV): El Perdón.

Con ésta, terminamos la saga de la infidelidad. Durante cuatro semanas hemos estado hablando acerca de este tema tan difícil para aquellos que lo sufren.

 

El daño es tan grande que genera una reacción inmediata contra el “infiel” y se inicia el acto de venganza.

Nos sentimos tan mal “por su culpa” que queremos que sienta lo mismo que nosotros…

El perdón es un acto voluntario para cuando la pareja quiere reconstruir…

Veremos lo que es el perdón y lo que no es.

 

Quieres saber más… échale un vistazo a este vídeo

Cada semana, un nuevo vídeo. Sigue el Canal de Youtube de Alma Psicología.

 

Gracias!!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

La infidelidad (III): consecuencias emocionales

En el programa anterior estuvimos hablando de las consecuencias cognitivas, es decir, cómo cambiaba nuestra forma de ver a la otra persona tras una infidelidad.

Otra de las consecuencias es la conductual, relacionada con la agresividad… incluso la evitación, evitar a la persona infiel.

La traición

Separación?? Arreglo??

Quieres saber un poco más? Anímate y síguenos en el canal de YouTube de Alma Psicología

Gracias por seguirnos

Pilar Solana

Psicóloga Clínica CV-04.650

almapsicologia.com

La infidelidad (II)

Esta semana vamos a continuar con la segunda de las cuatro entregas de esta pequeña saga sobre la infidelidad. En este caso, me gustaría hablarte acerca de dos punto:

Prevención de la infidelidad y consecuencias

Un buen punto de partida es ser consciente de la insatisfacción personal … Tener en cuenta los conflictos no resueltos, incluso antes de tener pareja.

Afrontar, solucionar… y pensar que, a veces la ruptura no es sólo otra opción más, sino que incluso es la solución.

Importante tener respeto por las personas que han sufrido una infidelidad, por qué hay que estar ahí…

Cada uno tiene la oportunidad de buscar la felicidad, de decidir en su vida…

Quieres saber más sobre este tema? Síguenos en el Canal de YouTube de Alma Psicología y échale un vistazo al nuevo vídeo de hoy.

 

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

La infidelidad (I)

nubarrones de infidelidad

 

Quiero presentarte una pequeña introducción de mi vídeo en Youtube. A ver si te interesa y te animas a escucharlo/verlo 😉

Se habla de la infidelidad como una acción, una acción cometida, voluntariamente, por parte de uno de los miembros de la pareja.

El aspecto fundamental es que se rompe uno de los pilares principales de la relación: la fidelidad, con lo cual, la confianza, cae. Se rompe un acuerdo establecido entre ambos…

Cuando una pareja comienza a consolidar la relación como tal, hablan de la fidelidad y la infidelidad, pero muchas veces no se especifica claramente lo que, para cada uno de los miembros de la pareja significa, por que puede ser distinto…

Te apetece saber más? 

Visita mi canal de Youtube Alma Psicología

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650

almapsicologia.com

 

 

Reglamento General de Protección de Datos

Hola a todos,

en Alma Psicología nos hemos adaptado al nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos.

Para tí no va a cambiar nada, seguiremos trabajando y haciéndote llegar aquellos artículos que puedan ser de tu interés, pero nos importa que tus datos estén a buen recaudo.

Por ello este post, para que estés tranquilo, en Alma Psicología cuidamos bien de tus datos y de ti.

Para más información acerca de nuestra política de datos, pincha aquí

Saludos,

Pilar Solana
Psicóloga Clínica CV-04.650
http://www.almapsicologia.com

Conoce nuestro Canal de Youtube

Nuevo vídeo presentación Alma Psicología

Vacaciones divertidas y seguras.

Cuando llega el verano y el calor aprieta, nuestra mente busca automáticamente la forma más práctica de llevar este calor.

Para los que vivimos cerca del mar, la opción puede estar clara, y para los que no tenéis esa opción o no os gusta, hay otras alternativas como son las piscinas, los ríos, lagos…

Pero lo que en un primer momento se plantea como una actividad divertida y refrescante, puede volverse en contra nuestra y marcar un antes y un después en nuestra vida con desenlaces terribles.

Es por ello que me gustaría compartir con vosotros esta guía editada por el Ministerio de Sanidad. En ella podréis encontrar consejos muy interesantes para toda la familia.

La opción más eficaz radica en la prevención en todas las áreas de nuestra vida. y sobre todo cuando se trata del bienestar de los nuestros.

FOLLETO_Guia_familias.pdf.

Felices vacaciones!

Pilar Solana. Psicóloga Clínica CV-04.650

almapsicologia.com

Nos separamos.

mis-papas-se-separanTras el portazo que dio la madre al salir de casa, el padre añadió:

-Estoy harto. Voy a separarme de tu madre.

Juanma dejó de comer los cereales con leche y permaneció en silencio, asumiendo lo que esas palabras significaban.

Miró la puerta cerrada.

Miró la espalda de su padre.

Y miró de nuevo el tazón con cereales.

Se levantó y volvió a la tablet con la que estaba jugando en el sofá antes del desayuno.

¿Qué pasa por la cabeza de un niño cuyos padres se divorcian? ¿Cómo le afecta? ¿Cómo expresa sus emociones y afronta la situación?

Un simple hecho legal, tras el que están horas de reflexión por parte de una pareja, comporta al mismo tiempo, una cadena de sucesos y cambios en todos los niveles de la vida del niño, a los cuales, tendrá que adaptarse.

¿Qué riesgos comporta esta decisión? Son muchas las variables que influyen. Desde cómo se le comunica al menor, la edad y desarrollo de este, el tipo de relación de los padres, si perderá la relación con alguno de los progenitores o familiares, si conllevará cambios de domicilio o escuela. Pero sobre todo, del grado de conflictividad existente entre los padres, el clima de respeto y la capacidad de estos para continuar más allá del divorcio.

La elección del momento es importante. Debe ser en un lugar tranquilo, sin distractores, estando los dos progenitores presentes si es posible, y mostrándose disponibles, para aclarar cualquier duda. Explicarle que la decisión ha sido tomada de forma conjunta, y que ellos no pueden cambiarla; antes de dar todos los detalles de la separación, filtrarlos, preguntarnos: ¿Para qué le sirve está información que le voy a dar?. Hablar de los cambios que se producirán en el hogar y en la vida diaria que le afectan. No mentirles, es preferible responder “Eso aún no lo hemos decidido, te lo diremos” a decir algo que posteriormente no cumpliremos. Pero sobre todo, remarcarle que él/ella no es el motivo por el que se separa la pareja, y que su afecto hacia él/ella no va a cambiar.

El impacto psicológico que produce la ruptura de los padres en los niños,  bien es infravalorado, “lo lleva bien, sólo que últimamente está más rebotado”  ignorándose conductas disruptivas, comportamientos de introversión, etc.

O bien se sobrevalora, pudiendo pasar por alto ciertos comportamientos que hasta ahora se corregían, por el sentimiento de culpabilidad que invade a los padres “no importa, el pobre, ya ha pasado suficiente”.

 

La separación es un momento muy difícil, por ello es nuestra responsabilidad cuidarnos para poder cuidarles, guiarles y apoyarles.

Gloria Barranquero

Psicóloga CV-13.797

www.almapsicologia.com

“Todo lo tengo que hacer yo…”

todo-lo-tengo-que-hacer-yo
Déjanos ayudarte. almapsicologia.com

“Yo soy el pilar que  sustenta el bienestar de los demás”¸”tengo que poder con todo”, “no está permitido que yo muestre signos de debilidad, no por mi, sino por los demás para que se sientan seguros”

     Este es el tipo de pensamiento de personas resolutivas, cuando tienen un problema buscan una solución, se preocupan de aprender no sólo lo que pone en los libros, sino de cualquier cosa que les ocurra en la vida (cocinar, reparar  un mueble que cojea, quitar un mal olor, cambiar un faro del coche, saber qué le pasa a un bebé que llora y qué hacer…..) , aprenden viendo cómo otros lo han resuelto, equivocándose una y otra vez, buscando información de cualquier fuente, ya sea digital o preguntando a gente que sabe más  hasta que dan con la respuesta.

     Aquí van aprendiendo a pensar y cada vez les resulta más fácil, hasta aquí bien, pero los problemas empiezan cuando esa facilidad (porque se han entrenado) no permite que los que están a su alrededor la entrenen, están tan acostumbrados a buscar soluciones para ellos que también lo hacen para los demás, sólo por el hecho de ayudarlos en su día a día, “para que no sufran , porque les quiero y me pongo del hígado cuando veo que están en esa situación tan molesta… total, a mi no me cuesta nada” (nada? Veremos qué repercusiones tienen) y acaban diciendo………,”deja que ya lo hago yo”, “a ver? …Déjame que piense y cuando lo tenga te lo doy”,

     Esto está muy bien, pero llega un momento que estas personas sienten que o lo hacen ellos o los demás no lo van a saber hacer, genera inseguridad en ellos y dependencia en el otro.

 “Y si un día yo no encuentro la solución?”

“Creo que los demás cuando tienen un problema no piensan, simplemente dejan que yo me dé  cuenta y lo arregle”

”No es justo, todo me toca a mi!”

 “Yo no lo sé todo, pero me esfuerzo por hacerlo, ¿por qué los otros no lo hacen?”

”Me enfada ver esa pasividad en los que me rodean”.

     Aquí pueden aparecer síntomas de depresión, ira, enfados con personas cercanas, falta de control de las emociones, indefensión aprendida, ansiedad ….. y todo esto,  cuando acuden a consulta suele aparecer  la frase “no me ha pasado nada en especial, solo que un día empecé a encontrarme mal” es un comportamiento que a la larga afecta mucho más de lo que pensamos y deseamos.

     Con esto no quiero que se piense “voy a dejar de hacer cosas por los demás, voy a ser inactivo, que se apañen como lo he hecho yo”, pero sí conviene detectar  qué momentos y situaciones hay que enseñar y cuales es mejor resolver , ¿enseñar?.. ¿el qué? Esto no es una materia, no es un tema, esto es la vida, no sabemos a qué nos vamos a enfrentar mañana o dentro de 3 minutos pero cuando ocurra nos gustaría saber actuar por nosotros mismos y si además en ese momento podemos tener cerca de alguien que aporte ideas mejor, dos cabezas piensan más que una…….. personas resolutivas….ENSEÑEN A APRENDER A PENSAR!

  • Guiad en lugar de apartarlos
  • Dejarles tiempo
  • Si lo hacéis vosotros… explicarles cómo habéis llegado a esa solución
  • Mostrarles que ellos también pueden hacerlo aunque se equivoquen muchas veces.
  • Vosotros no lo sabéis todo y en ocasiones también os preguntáis si lo estáis haciendo bien, es frecuente que ellos tengan la creencia que vosotros estáis seguros de todo lo que hacéis y que todo lo hacéis bien…….. DECÍRSELO!

Este es un problema muy frecuente entre parejas por una parte y entre padres e hijos. Enfadarse no es la solución!

Lorena Pomer Castillo

Psicóloga CV-12.054

www.almapsicologia.com

Cutting en la adolescencia: dolor para el dolor.

HelpMe

 

Sara recibió el temido Whatsapp en su móvil.

                                           “creo que deberíamos dejarlo”

De repente sintió cómo su mundo se detenía.

Dejó caer el móvil sobre la cama y fue en busca de la cuchilla de afeitar.

Minutos después, mientras sostenía la muñeca debajo del grifo abierto, recuperaba poco a poco el aliento.

“¡A cenar!” Escuchó que la llamaba su madre.

Se vendó el corte, se cambió la blusa y bajó a cenar con sus padres.

 

¿Qué pasa por la cabeza de esta adolescente que se daña a sí misma?

Seguramente dolor, rabia, frustración, tristeza, culpabilidad…

La mayoría emociones demasiado intensas, para ser capaz de manejarlas. La adolescencia, etapa de rebeldía, de desafío paterno por antonomasia puede ser también una de aislamiento y soledad. En la que el adolescente se plantea el sentido de la vida, a donde conducen las decepciones, porque las cosas muchas veces no salen como esperamos.

¿Por qué lo hace?

Ha aprendido a afrontar situaciones estresantes de esa forma. Como el adulto que se siente agobiado y acude al bar a consumir alcohol, ¿el alcohol resuelve sus problemas? no, pero le sirve como “vía de escape”, un parche temporal.

Autolesionarse funciona de una forma muy similar, en un primer momento, les causa dolor, sin embargo, lo ven como un dolor controlable, algo que pueden manejar, a diferencia de los problemas y las emociones por las que se ven desbordados. Posteriormente este episodio se repetirá, y como un “buen parche” la persona, empezará a asociarla erróneamente como una estrategia que funciona para aliviar la tensión que ha acumulado. En ocasiones variará el tamaño o la profundidad de las heridas, dependiendo de su nivel de malestar.

Como si se tratara de una adicción, lo ocultará del entorno, se sentirá incomprendido y le resultará vergonzoso. Sin embargo no puede dejar de autolesionarse, no se plantea otras alternativas para resolver los problemas o afrontarlos.

En una palabra, sufre.

Gloria Barranquero. Psicóloga CV-13.797

www.almapsicologia.com

Niños que duermen con sus padres.

DSC_0005.jpg

Cuando llega un nuevo niño a la familia toda nuestra rutina cambia, empieza una nueva fase y requiere un tiempo para adaptarnos.

Cuando se despierta por la noche para su toma nocturna, la mamá ( y más si le da el pecho) que  suele estar cansada, suele tumbarse en la cama mientras hace la toma y cuando ha terminado dejar que el bebé duerma con los papis, “total, antes se hacía y los niños no han tenido problemas, además, se está tan bien tumbados los tres en la cama…… es un momento único!”.

Esto poco a poco se va cogiendo como rutina, el bebé, que tiene su cuna al lado de la cama de los papás, cada vez la utiliza menos, “cada vez que le meto en su cuna empieza a llorar y nos da la noche, así que por el bien de todos es preferible que duerma con nosotros, él lo prefiere y nosotros también, total, ahora es pequeñito, ya tendrá tiempo de dormir él solo, ahora disfrutemos de este momento, además, me encanta verle dormir junto a mi, se está tan bien! Sentirlo entre mis brazos…. despertarme y verle entre mi pareja y yo……. ES MARAVILLOSO! Y es muy práctico, cuando se despierta por las noches no me tengo que levantar, esto es ahora, pero cuando ya no se despierte por las noches, entonces él dormirá sólo,”.

De esta forma se están sentando las bases, nos estamos acostumbrando tanto los mayores como el bebé a dormir todos juntos y pasa el tiempo y el bebé, que poco a poco se va convirtiendo en niño, sigue durmiendo con los adultos.

Aún es pequeño, es muy pronto todavía, ya lo cambiaremos a su habitación y dormirá en su cama”

Va pasando el tiempo, le compramos su habitación y le decimos que ya toca dormir solo, pero nuestro hijo no nos lo pone fácil, llora y nos sentimos fatal por verlo sufrir “no puedo soportar verlo llorar… bueno, con tal de que se duerma….”  y no se duerme en su habitación, lo hace en el sofá, el los brazos de papá o mamá, o incluso viendo la tele en la cama de los papás, cuando se duerme lo llevamos a su cama, pero la mayoría de veces aparece en la cama de los papás a la mañana siguiente. Hasta que un día ya no lo llevamos a su cama,  “las veces que lo hemos intentado se ha puesto a llorar y no ha dormido nadie, y durmamos o no, al día siguiente hay que ir a trabajar, no podemos ir sin dormir, así que…… se queda! Aún es pronto! Es muy pequeño!”

Vamos posponiendo de esta forma el cambio a su habitación, por una parte porque no lo vemos necesario y segundo porque estamos anticipando que será horrible y nos da miedo enfrentarnos a ello.

Mis preguntas son:

¿Cuándo será el momento?

¿Cuándo estará preparado?

¿Cuándo estaremos preparados?

¿CUALES SON LAS CONSECUENCIAS QUE ACARREA ESTA CONDUCTA?

NIÑO

  • No dejamos que nuestro hijo desarrolle su autonomía, depende de los adultos para conciliar el sueño, es muy frecuente que cuando ha de dormir en casa de un familiar, un adulto se acueste en la cama con él (eso si conseguimos que duerma fuera de su entorno habitual, es decir, la cama de los papis).
  • Le estamos diciendo que es muy pequeño para dormir solo y no confiamos que lo haga bien. En ocasiones rechaza hacer actividades de mayores (desvestirse o comer solo) y sigue haciendo conductas de bebé (usar chupete o beber en biberón).
  • Aparece una autoestima baja, existen más miedos (algo muy típico a ciertas edades), percibe el mundo como más amenazante y siente que no es capaz de afrontarlos….. “soy pequeño”, ”No puedo”.
  • Teme las excursiones en las que se quedan a dormir fuera de casa, por lo tanto pierde descubrir nuevas experiencias agradables.
  • Descansan menos que si durmieran solos y se despiertan antes, por ruidos o por sentir la ausencia del adulto, lo que puede enlentecer su desarrollo (disminución de la producción de la hormona del crecimiento).

PADRES

  • Los papás, pierden su intimidad, en la cama son tres y se empieza a notar la falta de contacto con la pareja.
  • La comunicación se deteriora, porque hay temas que no es apropiado hablar delante del niño, cada vez hay menos momentos sin el niño (Ese tiempo desde que el peque se acuesta hasta que lo hacen los adultos, o ese momento que hay desde que te metes en la cama con tu pareja y te duermes).
  • Los padres pierden su derecho a decidir sus horarios de sueño. En ocasiones, es el niño quién manda a que hora se acuestan los adultos, porque no solo quiere dormir con los papás, sino que también quiere dormirme con ellos.
  • Cuando los padres se despiertan antes que el niño (para ir a trabajar o hacer tareas antes que se despierte el niño) este se despierte porque siente que quien esta a su lado se ha movido y hace ruido así que no se pueden mover o hablar con libertad en su habitación.
  • Pierden hacer actividades de pareja. No salen con tanta frecuencia porque temen dejar al niño en casa de algún amigo o familiar.

 Lorena Pomer,  Psicóloga.

www.almapsicologia.com

Evolución: la Era Digital.


Photo credit: LittleGreyCoconut via Foter.com / CC BY

 

Recuerdo cuando era estudiante y daba clases de historia. En ella hacíamos ejes cronológicos para situar cada época y entender los avances que se habían hecho para facilitar la vida de las personas.

“Facilitar la vida de las personas” era el objetivo central de todo desarrollo, más calidad de vida, más humanización, más comunicación…y por fin lo hemos conseguido!

Ya estamos en esa “Era Digital” que tanto soñábamos cuando de pequeños veíamos “Regreso al futuro I, II y III”, o “Juegos de guerra” madre mía! Mi hermano y yo las habremos visto veces…! Cómo nos llamaba la atención toda esa tecnología del futuro que facilitaba tanto la vida a la gente, y los felices que los veíamos!

Pues bien, ya lo hemos conseguido, estamos en esa era de la comunicación en la que tenemos a nuestro alcance toda la información que queramos a un golpe de pulgar, podemos decirle a nuestros conocidos, familiares y amigos todo aquello que pensamos en “cero coma”, podemos hablar de forma gratuita con alguien que está a 10.000 kms de distancia, como si lo tuviéramos enfrente de nosotros, podemos visitar virtualmente la isla maravillosa a la que vamos a viajar este verano…sin movernos del sofá… la cantidad de cosas que podemos hacer…. Y somos infelices.

“Infelices”…. Qué paradoja! Pero la evolución, el desarrollo….no era para mejorar nuestra calidad de vida? La idea no era que la tecnología estuviera al servicio del ser humano?

Pero en realidad no es así. El ser humano está al servicio de la tecnología. Porque si no, cómo se entiende que en la era de la comunicación sea cuando menos nos comunicamos, cuando menos nos entendemos, cuando menos desarrollamos nuestras habilidades en pareja, en familia, con nuestros amigos…en detrimento de nuestra salud emocional?

Vemos a parejas sentadas a la mesa de un restaurante mientras ambos escriben en sus móviles sin mirarse a la cara, personas cruzar la calle sin levantar la mirada de esas minipantallas, niños en un cumpleaños que sólo se envían mensajes a través de una aplicación móvil, bebés que llevan un juego electrónico para entretenerse mientras sus padres conversan con otras personas…

Y todo esto trae como consecuencias soledad, inseguridad, déficit de habilidades sociales, problemas de comunicación en pareja, infidelidades, rupturas, nomofobia (fobia a salir de casa sin el móvil), ciberbullying (acoso en la red), phubbing (menospreciar a nuestro acompañante por hacer caso al móvil), fomo (miedo a perderse algo), …y ya ni siquiera en casa tenemos a nuestros hijos a salvo de malhechores a través de la red.

Hacia dónde estamos evolucionando?

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650

almapsicologia.com

 

Niños que duermen con sus padres.

DSC_0005.jpg

Cuando llega un nuevo niño a la familia toda nuestra rutina cambia, empieza una nueva fase y requiere un tiempo para adaptarnos.

Cuando se despierta por la noche para su toma nocturna, la mamá ( y más si le da el pecho) que  suele estar cansada, suele tumbarse en la cama mientras hace la toma y cuando ha terminado dejar que el bebé duerma con los papis, “total, antes se hacía y los niños no han tenido problemas, además, se está tan bien tumbados los tres en la cama…… es un momento único!”.

Esto poco a poco se va cogiendo como rutina, el bebé, que tiene su cuna al lado de la cama de los papás, cada vez la utiliza menos, “cada vez que le meto en su cuna empieza a llorar y nos da la noche, así que por el bien de todos es preferible que duerma con nosotros, él lo prefiere y nosotros también, total, ahora es pequeñito, ya tendrá tiempo de dormir él solo, ahora disfrutemos de este momento, además, me encanta verle dormir junto a mi, se está tan bien! Sentirlo entre mis brazos…. despertarme y verle entre mi pareja y yo……. ES MARAVILLOSO! Y es muy práctico, cuando se despierta por las noches no me tengo que levantar, esto es ahora, pero cuando ya no se despierte por las noches, entonces él dormirá sólo,”.

De esta forma se están sentando las bases, nos estamos acostumbrando tanto los mayores como el bebé a dormir todos juntos y pasa el tiempo y el bebé, que poco a poco se va convirtiendo en niño, sigue durmiendo con los adultos.

Aún es pequeño, es muy pronto todavía, ya lo cambiaremos a su habitación y dormirá en su cama”

Va pasando el tiempo, le compramos su habitación y le decimos que ya toca dormir solo, pero nuestro hijo no nos lo pone fácil, llora y nos sentimos fatal por verlo sufrir “no puedo soportar verlo llorar… bueno, con tal de que se duerma….”  y no se duerme en su habitación, lo hace en el sofá, el los brazos de papá o mamá, o incluso viendo la tele en la cama de los papás, cuando se duerme lo llevamos a su cama, pero la mayoría de veces aparece en la cama de los papás a la mañana siguiente. Hasta que un día ya no lo llevamos a su cama,  “las veces que lo hemos intentado se ha puesto a llorar y no ha dormido nadie, y durmamos o no, al día siguiente hay que ir a trabajar, no podemos ir sin dormir, así que…… se queda! Aún es pronto! Es muy pequeño!”

Vamos posponiendo de esta forma el cambio a su habitación, por una parte porque no lo vemos necesario y segundo porque estamos anticipando que será horrible y nos da miedo enfrentarnos a ello.

Mis preguntas son:

¿Cuándo será el momento?

¿Cuándo estará preparado?

¿Cuándo estaremos preparados?

¿CUALES SON LAS CONSECUENCIAS QUE ACARREA ESTA CONDUCTA?

NIÑO

  • No dejamos que nuestro hijo desarrolle su autonomía, depende de los adultos para conciliar el sueño, es muy frecuente que cuando ha de dormir en casa de un familiar, un adulto se acueste en la cama con él (eso si conseguimos que duerma fuera de su entorno habitual, es decir, la cama de los papis).
  • Le estamos diciendo que es muy pequeño para dormir solo y no confiamos que lo haga bien. En ocasiones rechaza hacer actividades de mayores (desvestirse o comer solo) y sigue haciendo conductas de bebé (usar chupete o beber en biberón).
  • Aparece una autoestima baja, existen más miedos (algo muy típico a ciertas edades), percibe el mundo como más amenazante y siente que no es capaz de afrontarlos….. “soy pequeño”, ”No puedo”.
  • Teme las excursiones en las que se quedan a dormir fuera de casa, por lo tanto pierde descubrir nuevas experiencias agradables.
  • Descansan menos que si durmieran solos y se despiertan antes, por ruidos o por sentir la ausencia del adulto, lo que puede enlentecer su desarrollo (disminución de la producción de la hormona del crecimiento).

PADRES

  • Los papás, pierden su intimidad, en la cama son tres y se empieza a notar la falta de contacto con la pareja.
  • La comunicación se deteriora, porque hay temas que no es apropiado hablar delante del niño, cada vez hay menos momentos sin el niño (Ese tiempo desde que el peque se acuesta hasta que lo hacen los adultos, o ese momento que hay desde que te metes en la cama con tu pareja y te duermes).
  • Los padres pierden su derecho a decidir sus horarios de sueño. En ocasiones, es el niño quién manda a que hora se acuestan los adultos, porque no solo quiere dormir con los papás, sino que también quiere dormirme con ellos.
  • Cuando los padres se despiertan antes que el niño (para ir a trabajar o hacer tareas antes que se despierte el niño) este se despierte porque siente que quien esta a su lado se ha movido y hace ruido así que no se pueden mover o hablar con libertad en su habitación.
  • Pierden hacer actividades de pareja. No salen con tanta frecuencia porque temen dejar al niño en casa de algún amigo o familiar.

 Lorena Pomer,  Psicóloga.

http://www.almapsicologia.com

Cuestión de actitud.

almapsicologia.com
Decide tu camino a seguir

Como cada lunes me despierto enfadado, pensando que otra vez es lunes. Será posible…con lo bien que estaba yo el fin de semana. Otra vez a aguantar las impertinencias de mi jefe, a esperar que pase toda la semana y llegue de nuevo el viernes… (1 día perdido a nivel emocional)

Vaya hombre, ya es martes, pero caray, hoy tengo un día difícil, tantas cosas que hacer….y no llego. Tenía que haber nacido rico, o con algo más de suerte. Entre el trabajo y las actividades de los nanos….llega a casa por la noche, ponte con la cena….Buf. (2 días perdidos)

Bueno, parece que va pasando la semana. Pero mira que se me hace larga….miércoles pero ha salido nublado. Con lo que me gusta el sol a mí! Si me hubiera tocado vivir en el caribe…anda que no viven bien allí. Todo el año veraneando. (3 días perdidos)

Jueves, mañana ya es viernes. Ya va quedando menos. Pero estoy tan cansado ya con lo que llevo andado esta semana. Todos los días igual. Levántate, niños al cole, corre al trabajo, recoge a los nanos, actividades extraescolares, compra, trabajo atrasado…maldita sea! Qué vida me ha tocado! (4 días….)

Por fin es viernes! A ver si consigo llegar al final del día. Aún me queda una larga jornada laboral. Y mi churri ya me ha dicho que esta tarde se retrasará, así que me toca de nuevo recoger a los nanos….vaya…con lo contento que estaba yo con que ya era viernes…. A ver si mañana se presenta mejor el día. (5…)

Sábado! Vaya hombre! Para un día que podía dormir, ya se han despertado los niños. Y seguro que no nos dejan un rato de descanso. Total, para dos días que tenemos….si hoy no descanso, mañana ya es domingo y llega el lunes… (6)

¿Ya es domingo? Pero qué rápido se me ha pasado!! A lo que me de cuenta estamos a domingo tarde y a prepararse para el lunes…. (7)

Y vuelta a empezar.

Te suena? Pues igual te interesa cambiar tu actitud.

La vida no está hecha como un traje a medida. La vida es la que es. Pero igual que todos los días no comemos a la carta, sino que intentamos hacer el mejor plato posible con los ingredientes que tenemos en la nevera, con la vida ocurre lo mismo, se trata de sacarle el mejor partido a lo que se te presenta cada día.

El día a día no es ideal. Pero es tu día, tu semana, tu mes…..es tu vida. Si no quieres arrepentirte dentro de un tiempo de haber malgastado tu vida, párate a pensar si no te interesaría cambiar la actitud con la que te enfrentas a ella.

La vida no puedes cambiar, tu actitud, sí.

“Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos.” Víktor Frankl

Pilar Solana. Psicóloga Clínica

www.almapsicologia.com

Unos días sin mi móvil.

En esta ocasión os presento un hecho real, un relato “estremecedor” que nos podría ocurrir a cualquiera….

almapsicologia.com
almapsicologia.com

EL DÍA EN QUE MI MÓVIL DECIDIÓ JUBILARSE EN NAVIDAD.

El pasado 22 de diciembre, estaba hablando por teléfono con mi pareja. Era pronto, aún no había empezado el sorteo de Navidad. Todo parecía ir como debía ir, era un buencomienzo de día.
Al colgar el teléfono, éste bailó entre mis manos y cayó. Estaba hablando junto a la barandilla de una escalera, con lo que vi cómo mi móvil caía tan lentamente como veía los datos del mismo subir hacia mí. Al llegar al suelo, unos cuatro metros más abajo, sólo se oyó un ruido seco, un poffff.
Al llegar parecía que sólo se había soltado la carcasa y la batería. Lo monté y vi que se encendía, parecía que iba bien, hasta que vi cómo se veía, o mejor, como NO se veía. La pantalla estaba intacta pero el líquido de dentro iba a su aire viéndose la gran parte de color negro y la otra multicolor a rayas, vamos que no se veía nada más que un par de centímetros de la pantalla.
Tras intentar recuperarlo, admití que ya no iba a poder usarlo. En realidad, vi que se podía usar “perfectamente”, solo había que tener un poco de paciencia y girar el móvil para ver la pantalla a trozos.
Claro está que podía ir a arreglar la pantalla. Busque por internet, del portátil que no del móvil claro, y vi que no era rentable pues se trataba de un móvil de ya dos años de antigüedad, claro ya era viejo.
Cuando decidí comprarme uno, me vi en la aborágine de las compras de navidad y no podía mirar uno que me fuera a resultar apropiado.
Tuve que decidir y pensé “si hasta hace algunos años vivíamos sin usar los datos e incluso sin móvil, que no podré superar yo, con lo hábil que soy”, “qué narices, un descanso de redes sociales me vendrá bien”.
A las doce horas, ya estaba buscando como ver a través de la pantalla rota, como si estuviera codificado, al estilo de las plataformas de TV que codifican la señal.
“Bueno”, me decía,” tampoco pasa nada”, pensaba hasta que llegó nochebuena y no paraba de sonar el móvil por la llegada de WhatsApp y correos que no podía ver, claro. Decidí enviar mail para decir a mis amigos que no tenía WhatsApp ni internet, en donde estaba no tenía acceso a internet. Mi sorpresa es que la gente contestaba a mis mails, no reaccionaban de forma adecuada a mi mensaje de “no puedo recibir a través de internet”.
A los que me interesaban realmente, los llamaba por teléfono o les enviaba un SMS de la otra línea que tengo, ésta sin datos. ¿Recordáis lo que es un SMS? Sí, son aquellos mensajes con los que empezamos a comunicarnos con los móviles, allí por los finales de los 90. Pero mucha gente ya ha perdido la costumbre de enviar SMS y envía WhatsApp esperando que los recibamos.
Lo que finalmente pasó es que estuve desconectado socialmente en unas navidades. No pude felicitar, como en los últimos años, a los “amigos”. No pude compartir en Facebook mi estado, ni en Twitter, ni decirles que estaba desconectado, ni publicar en Instagram ninguna foto, en definitiva, no pude comunicarles mi estado. Ellos pensaban que estaría de viaje y no me felicitaban o lo hacían por WhatsApp. Finalmente consiguieron entre unos y otros que me sintiera solo, que no tenía amigos, que era fóbico social, un antisocial, un paria de la sociedad, como cuando te decían, “¿pero no tienes WhatsApp?, ¿en qué siglo vives?”…
La sorpresa fue cuando me pude comprar un móvil nuevo (ya sin tanto trasiego de compras navideñas), envié un mail explicándolo a mis contactos y pidiendo que reenviaran mensajes importantes, pudiendo ver que la gente sí que me había felicitado y algunos se habían enfadado porque no les había contestado, pero no se habían extrañado.
¿Vivimos en una sociedad tan esclava de las redes sociales?
¿Podemos vivir sin móvil?
¿Hasta dónde vamos a llegar?
¿Quién pone el límite?
¿Soy un adicto a las redes sociales?
¿No sabemos que hacer sin el móvil en la mano?
¿Si nosotros no se lo vimos a nuestros padres y estamos así de enganchados, que les ocurrirá a nuestros hijos que nos ven continuamente con el móvil en la mano? ¿Les podremos exigir luego que no lo usen más que a horas determinadas?
Puedo seguir dependiendo de las redes sociales y no saber superarlo, o enfrentarme a estas adicciones para afrontarlo, y , para ello, mejor me busco un buen psicólogo que me eche un cable.

J.C.

Pues bien, espero que hayamos aprendido algo de esta historia, que de estremecedora tiene poco, pero mucho de real.

www.almapsicologia.com

“Soy una persona fuerte, pero…”

almapsicologia.com
almapsicologia.com

“Soy una persona fuerte, tan fuerte que puedo solucionar yo solo mis problemas”

“No necesito a nadie y nadie se merece sufrir por mi”

“Mis problemas son míos y de nadie más”

“Si me quejo y digo que no estoy bien, que algo me preocupa, significa claramente, que soy una victima y necesito de los demás”

“Si algo me afecta y no consigo superarlo, significa que no soy bueno”

“Si encuentro soluciones para los demás debería encontrarlos para mi, pero si no consigo encontrar mi propia solución, es porque no soy tan fuerte como me ven los demás”

Pasan los días, las semanas y los meses y trato de solucionar yo solo, al final después de mucho tiempo encuentro mi solución, acudir a un psicólogo que me ayude, pero no quiero que nadie lo sepa porque “Pensarán que soy débil”,”Se preocuparán por mi”, “les obligaré a ayudarme”.

Pasado un tiempo, cuando estoy muchísimo mejor, hablo de esta etapa ya superada con una persona muy significativa y le cuento lo que ocurrió y que ya me encuentro mucho mejor, esta persona, para mi sorpresa, en lugar de alegrarse por mi, pone mala cara.

“No lo entiendo, no le molesté, he sido fuerte, he encontrado yo la solución….. ¿Por qué se enfada?”

La respuesta es muy sencilla, cuando alguien nos importa queremos estar con ella en lo bueno y en lo malo, sepamos o no qué hacer, ofrecerle nuestro hombro para que llore si lo necesita, escucharle aunque no sepamos que decir, decirle…..

”Si estamos aquí, es porque hemos decidido estar aquí”

ERES HUMANO, Y COMO HUMANO, SIENTES TANTO LO BUENO COMO LO MALO

NO ERES MENOS FUERTE POR LLORAR

NO ERES MENOS VALIOSO POR NO SABER QUE HACER

NO ERES MEJOR AMIGO, FAMILIAR O PAREJA POR NO COMPARTIR

NO NECESITAS SENTIRTE SOLO CUANDO REALMENTE NO LO ESTAS

NO NECESITAS SUFRIR SOLO

Anda tu camino, toma tus decisiones pero abre los ojos a los que están a tu alrededor, quizá te sorprendas al ver que el camino se hace más agradable en compañía.

Encerrarte, es decidir por los demás que no te ayuden, es que se preocupen por verte mal, es ponerle trabas a tu tratamiento y mejora…

 

Lorena Pomer, Psicóloga.

www.almapsicologia.com

POSPONIENDO LAS TAREAS: “Deja para mañana lo que puedas hacer hoy…”

A veces realizar una tarea se nos hace una montaña.
A veces realizar una tarea se nos hace una montaña.

PROPONGO UNA SITUACION:

En estos momentos mi objetivo es hacer un trabajo a largo plazo, es asequible, tengo muchos meses por delante, esto es fácil, poco a poco lo haré, sólo hay que ponerse un horario y cumplirlo.

Tengo todo el material necesario: ordenador, apuntes, libros, mucha información en Internet…… Sé hacerlo! Puedo hacerlo! Y lo haré porque esto es muy importante para mí. Solo me falta empezar, el uno se septiembre empiezo, me planifico cada día, por la mañana me levantaré pronto, a las 7 a.m. me levanto, desayuno y una ducha rápida, a las 8 a.m. ya estoy preparado, me pongo con el trabajo hasta las 10 que paro media hora para almorzar, a las 10:30 sigo hasta las 13:30 como y vuelvo al trabajo a las 15h hasta las 17h que hago un descanso para merendar y a las 18h sigo hasta las 20h, hago la cena ceno y veo un poco la tele y pronto a las 22:30h en la cama.

Por las mañanas se hacen los trabajos mejor, hay un dicho que dice “a quien madruga, Dios le ayuda”.

Por la mañana suena el despertador pero pienso que es muy pronto, que tengo todo el día por delante y no necesito tanto tiempo para hacer las tareas que me he planificado para hoy, y sigo durmiendo. Al final me levanto dos horas mas tarde de lo previsto, pero…… “he perdido algo de tiempo, pero aún puedo hacer muchas cosas”, me levanto, desayuno, respondo a mensajes del móvil, saco al perro a pasear y decido ponerme con el trabajo, pero cuando me siento en el escritorio se me ocurre que la mesa está muy desordenada y no está limpia “el sitio de trabajo tiene que estar ordenado y limpio para poder trabajar” así que limpio el escritorio, las estanterías y toda la habitación……. Y pienso: “ya que me he puesto a limpiar, esta mañana limpiaré toda la casa y así me quito faena que hay que hacer, total algún día tendré que hacerlo y ya que hoy me he despistado un poco lo hago y después de comer tengo toda la tarde para hacer lo que tengo que hacer”, después de comer decidido a ponerme enserio a trabajar pero “tengo sueño después de la comida, dicen que hacer la siesta es bueno, si me pongo ahora no voy a avanzar”, hago la siesta hasta las 17h y me dispongo a empezar, pero….. “ahora toca merendar, lo hago y me pongo”, termino de merendar, son las 18h y veo que el plan que me había hecho no lo estoy cumpliendo, y me digo…. “ahora sí, ya no hay más excusas, me tengo que poner sí o sí” cojo los apuntes y no se por donde empezar, solo pienso que necesitaré mas tiempo del que pensaba para hacerlo, me enfado cuando miro el reloj y me doy cuenta que casi no me queda tiempo, “soy un vago, soy un irresponsable y no valgo para hacerlo porque he perdido todo el día sin hacer nada, mis amigos que tienen que hacer el mismo trabajo que yo van mucho más adelantados”, pero sigo trabajando, no consigo concentrarme, a cada momento busco una excusa para levantarme y me doy cuenta que hoy no es el día, no avanzo y es mejor dejarlo hasta mañana. Me siento muy decepcionado conmigo mismo, pero trato de darme ánimo diciéndome “hoy ha sido algo puntual y que mañana sí o sí cumpliré con mi propósito”.

Al día siguiente se vuelve a repetir la misma tónica, y al otro y al otro…. Lega un día que pienso: “esto no lo sacaré jamás, que es imposible, no seré capaz de conseguirlo nunca, es posible que hasta tenga un problema de falta de atención, cada vez que me pongo a hacerlo me despisto mucho y/o me levanto muchas veces del sitio para hacer cualquier cosa que no está relacionada con lo que tengo que hacer. Hacerme un horario a mí no me sirve de nada porque ya está comprobado…… NO LO CUMPLO! Y ya no sé qué hacer, he dejado de hacer un montón de cosas para tener tiempo y centrarme en esto y ahora que tengo tiempo no lo aprovecho y cuando quiera ponerme ya será muy tarde para arreglar la situación, ya tendré tanto trabajo acumulado que cuando llegue el día de presentar, si llego a terminarlo, será rápido y mal, no conseguiré dar el 100% y perderé mi objetivo que es tan importante para mí…NO SÉ CÓMO HACERLO, NADA ME FUNCIONA!”

                                                                  . . . . . . . . . . .

Esta situación se puede aplicar en otros ámbitos y en un rango de edad muy amplio, por ejemplo:

  • En estudios primarios y secundarios (ante trabajos, lectura de libros, exámenes finales, alumnos oyentes en bachiller y preparación del selectivo son algunos ejemplos), estudiantes de carreras universitarias y oposiciones.
  • A nivel laboral: trabajos que se realizan en el propio domicilio.
  • En el hogar: realizar labores que no son las habituales y que cada vez surgen más y se acumulan, como ordenar una estancia, colgar un cuadro, solucionar un problema (que no suele afectar en el día a día), etc.

El proceso se inicia con un propósito extremadamente firme (metas desproporcionadas y poco realistas) de realizar una tarea, pues se está tan motivado que no somos conscientes de lo que nos pedimos, ni como nos lo pedimos.

Pasamos de la inactividad (como el niño que en verano no ha estudiado) al trabajo extremo (y empieza el colegio con deberes, trabajos y exámenes en la primera semana) sin dar un tiempo de adaptación o hacerlo de manera progresiva.

Cuando se pone en marcha nos encontramos con la realidad, un día perfecto se puede hacer ese horario tan genial que nos hemos propuesto, pero, ¿Qué pasa el día que hemos dormido mal o aquel que hay tareas extras que no habíamos previsto o el que no estamos tan centrados (porque nos hemos pedido un ritmo de trabajo al que no estamos acostumbrados)?, ese día se inicia el proceso del “soy” ,el del “no puedo”, el de “los demás sí, pero yo no”, “yo siempre he sido así y siempre lo seré”, del “esto no sirve”. El primer día que ocurre tratamos de motivarnos con “solo ha sido un día” (aunque el temible “SOY” ya se ha puesto en marcha y hace que la actividad o inercia y la motivación baje.

Cuando llega el momento de cumplir con la tarea no suele haber concentración, es más puede haber hasta sensación de embotamiento o cansancio cognitivo, y produce la sensación de “paso muchas horas y no avanzo”, “¿habrá algún problema conmigo?”. Ahí se hacen pequeños escapes sutiles a la nevera, al WC, al móvil, a Internet….. que no nos favorecen, sino todo lo contrario.

Es posible que un día llegue la inspiración y se avance mucho, pero se puede vivir de manera contradictoria, “¿Ves como puedo hacerlo y hacerlo muy bien? Pero…. ¿y por que no hago esto siempre?” (Culpándonos por saber pero no ser constantes).

Los próximos días ya se hacen evitaciones sutiles, priorizando cualquier actividad o tarea antes que la que conviene, aunque eso sí, está en la mente en todo momento. “primero voy a por el pan, porque sino cerrarán, y me pongo”, “tiendo la ropa, que se vaya secando y me pongo”, “veo este capítulo de la serie y me pongo”, “mando un whatsapp a mi amigo y me pongo”……. Y así sucesivamente.

Después de esto llega estas series de pensamientos “todo lo que podía hacer ya lo he hecho, soy así, nada me funciona, nada me sirve, los demás no lo entienden y así nunca llegaré a hacer nada en la vida”, es el momento de la decepción y el sentimiento de incapacidad en el que se va perdiendo la esperanza de conseguir el objetivo deseado y algo más, LA SALUD PSICOLÓGICA.

 

Lorena Pomer Castillo.

Psicóloga CV-12.054

www.almapsicologia.com

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre mí

pilar playa

     ¡HOLA! Me gustaría hablarte de mí como lo hago habitualmente, con naturalidad, como si estuviéramos frente a una taza de café.

    Mi nombre es Pilar Solana y soy Psicóloga Especialista en Psicología Clínica.

   Terminé mis estudios en la Facultad de Psicología de Valencia en el año 1995 (cuánto tiempo hace de eso ya!), y en  1996, mientras cursaba un Máster en el Centro de Terapia de Conducta de Valencia, abrí mi consulta privada.

    Desde entonces han pasado muchos años (más de 20!!), a través de los cuales he tenido muchas experiencias profesionales. Por un lado con compañeros psicólogos con los que he compartido trabajo en equipo, por otro lado con casi más de una docena de psicólogos recién licenciados o en últimos años de carrera a los que he formado (y continuo haciéndolo) y que hoy en día trabajan de forma independiente y, sobre todo, con los pacientes que he podido ayudar y que tanto me han proporcionado.

Mis pacientes me han permitido aprender a ver a las personas. Personas  que llegan a consulta con problemas emocionales, con sufrimiento, con desesperación muchas veces, sin saber si éste será, por fin, el lugar donde alguien les pueda ayudar.

He aprendido a ver que a mis pacientes les duele el alma.

A día de hoy, gracias a mi formación como PSICÓLOGA CLÍNICA, al resto de formación que me ha permitido ahondar en los problemas de la personas, a la experiencia lograda tras estos años en consulta privada, y a las necesidades de los pacientes en los últimos años, he decidido mostrarte mi trabajo a través de esta página, en la que espero puedas resolver tus dudas y permitas, si así lo necesitas, que te ayude a mejorar al igual que más de varios miles de pacientes en toda mi carrera profesional han hecho.

Gracias a todos mis pacientes, por la confianza, el esfuerzo realizado y las ganas de vivir.

Para mí también ha sido (y continua siendo) una LECCIÓN DE VIDA.

Pilar Solana Muñoz

Psicóloga Clínica. CV-04.650

almapsicologia.com

Fallos de memoria.

foto fallos de memoria

Un día vais a ver a vuestros padres con los nietos y notáis que algo no marcha como siempre, ellos viven solos y se manejan muy bien, no tienen graves problemas de salud.

Están hablando entre los dos y tu madre ha olvidado lo que estaba diciendo, “pero eso es algo normal, a todos nos ha pasado alguna vez…..” , le enseñas una foto en el móvil y dice “no sé dónde he dejado las gafas que no las encuentro y sin gafas no lo veo” y a continuación dice que “últimamente estoy un poco despistada, dejo las cosas en cualquier sitio y después no las encuentro”.

Habláis de las notas que ha sacado Pedro (su nieto) y después de un tiempo pregunta que cómo le han ido las notas a Pedro, en ese momento le decís un poco sorprendidos y un poco enfadados “ mamá lo hemos hablado hace un rato, parece que cuando hablamos no te interesa lo que decimos” , ella os replica que “tengo muchas cosas en la cabeza y no lo he oído, además, últimamente estoy un poco despistada y tengo la cabeza embotada, me cuesta mucho hacer las cosas de casa y no me apetece salir, es normal, estoy mayor y el cuerpo ya no está como antes”.

Esta explicación nos vale, “es cierto, todos hemos tenido una temporada que hemos estado menos centrados, es normal”.

Mas tarde habláis con vuestro padre y os dice que vuestra madre está tristona, ha dejado de hacer actividades que le gustaban, también algo olvidadiza, y cada vez que él le recuerda que se ha olvidado algo (como una olla al fuego, un ingrediente de la comida o pasar a recoger un pedido por la tienda) ella se enfurece y dice “son cosas normales, a todos se nos olvida algo y eso no significa que me pase nada”.

 

Existen varios aspectos a tener en cuenta.

Una persona mayor que detecta fallos de memoria suele ocultarlo el mayor tiempo posible por miedo a padecer una enfermedad, cada fallo que detecta se convierte en una prueba más de que pueda tener esa enfermedad de memoria, teme que se confirme sus sospechas y por ello cada vez realiza menos actividades que impliquen exponer sus destrezas (ya sea lenguaje, cálculos matemáticos, reconocimiento de caras, movilidad de manos y equilibrio….) por dos motivos, primero para que los que están a su alrededor (familiares, amigos…) no vean si se equivoca y segundo para no tener otra prueba de que algo no marcha bien. Este proceso hace que aparezca apatía (no tener ganas de hacer cosas) y agresividad (cuando se le fuerza a que haga vida normal o cuando se le reconoce que se ha olvidado algo).

Vosotros, los familiares, estáis preocupados porque, sí, es frecuente que se nos olviden cosas, pero a cierta edad existe el riesgo que no sea un simple olvido.

Realizar pruebas de memoria no solo ayuda a saber si está dentro de los parámetros normales, también ayuda a la persona (y a los familiares) a no bloquearse por miedo, tanto si hay deterioro como si no, hacer ejercicios de estimulación cognitiva ayuda a mantener un cerebro activo.

 

Lorena Pomer Castillo. Psicóloga

www.almapsicologia.com

Pequeños pasos…grandes logros!

dsc_0373-min
Pequeños pasos, grandes logros

En ocasiones queremos abarcar una gran cantidad de tareas en un corto periodo de tiempo. La lista suele ser tan larga que solo de verla nos echa hacia atrás, la desmotivación inunda nuestra mente y, o no hacemos nada, o intentamos realizarla toda a un ritmo vertiginoso, acabamos decepcionados porque siguen habiendo cosas de la lista por realizar y estamos cansados de hacer tareas que nos quitan tiempo para hacer otras actividades que desearíamos hacer si esa no fuera tan interminable.

Esta forma de funcionar va dañando poco a poco (nuestras fuerzas, nuestra paciencia, nuestra autoestima …) y favorece que aparezcan ese tipo de pensamientos irracionales que nos afectan a nivel emocional y que puede hacer tanto daño.

Hoy aprenderemos a organizar tu tiempo en pequeñas tareas. Esto ayudará a no agobiarnos ante la cantidad de demandas que te has propuesto hacer y no olvidar aquello que te hace sentir bien.

Una manera muy útil es:
– Hacer una lista de cosas que quiero hacer (lista B) y otra de tareas a realizar (lista A), cuando tengamos definido qué cosas están por hacer y cómo me gustaría pasar mi tiempo libre. Ya hay una base con la que trabajar, esto nos ayudará a no magnificar el listado con frases como “tengo mil cosas por hacer” o “no llego a todo” (magnificamos la situación y minimizamos nuestros recursos).

Tareas a realizar (A) Cosas que quiero hacer (B)

(Cuidado con tareas del tipo “limpiar la casa”, en la casa hay muchas tareas, especifica y selecciona aquellas que se ajustan a tu tiempo).

– Lo siguiente es valorar el tiempo que tengo disponible y de ese tiempo ¿cuánto voy a dedicar a las tareas y cuánto a mi vida?
– Una vez tenemos el tiempo que queremos emplear, seleccionemos de la lista de tareas a realizar qué tareas son más necesarias hacer (como por ejemplo, hacer la comida o poner una lavadora) recuerda que no es necesario acabar con toda la lista.
– Haz lo mismo con la otra lista (se realista con el tiempo).
– Lo siguiente es ponerte manos a la obra con la lista “A”, una vez haya pasado el tiempo que te has propuesto para hacer las tareas, para, ¡ ya has terminado!, esté acabada o no la tarea, y dedicate a hacer aquello que sueles dejar de lado por no tener tiempo (lista B).

Es así de sencillo. Ya verás como te sientes mejor.

Lorena Pomer Castillo. Psicóloga

www.almapsicologia.com

“Los límites no funcionan con mi hijo.”


zgrredek / Foter / CC BY-NC-ND

Hace un tiempo escribimos un artículo “Las rabietas: empezando a poner límites a nuestros hijos” donde mostramos la importancia de poner normas para favorecer el buen desarrollo emocional de nuestros hijos, pero ¿qué tipo de normas? ¿Cómo ponerlas en marcha?.

Los padres, que por supuesto desean lo mejor para sus hijos, buscan estas respuestas en su propia experiencia, revisan la forma de educar que han recibido de sus padres y aquellas estrategias que han visto de amigos y familiares, entre los progenitores tratan de ponerse de acuerdo en cómo actuar (aunque no siempre lo consiguen).

Una vez han decidido qué estrategia aplicar la ponen en marcha, pero como los niños no vienen con un libro de instrucciones debajo del brazo, una vez que se están poniendo en marcha las normas las dudas les asaltan y empiezan a pensar cosas del tipo: “¿realmente estoy haciendo lo correcto?” “¿esta norma es la adecuada para él?” “¿le estaré exigiendo demasiado?”, los hijos perciben esta inseguridad y se refuerza la conducta que pretenden cambiar. Los padres, viendo que la conducta del niño no cambia piensan cosas del tipo: ”¿y si me equivoco y le estoy dañando?”, “como llora tanto……los vecinos pensarán que le estoy maltratando”, “¿y si mi hijo deja de quererme?”, ”pobrecito, con lo mal que lo está pasando”, “¿y si cuando crezca cree que fui un mal padre?” , en ese momento acaban cediendo a las demandas del niño y terminan por darse por vencidos diciendo: “ ya he probado miles de cosas y nada funciona”, “¿Por qué me pasa a mi esto?”, “Los hijos de los demás no tienen este tipo de problemas” .
En este punto tratan de buscar ayuda en familiares y amigos que dan consejos sin tener en cuenta que existen infinidad de variables que interfieren a la hora de aplicar la modificación de conducta, desde el propio carácter del niño hasta las estrategias de afrontamiento de los padres, porque cuando educamos a un niño los padres, que son los cuidadores principales, sin darse cuenta proyectan sus inseguridades y sus problemas que acaban afectando al comportamiento de sus hijos.

Por esta razón acudir a un psicólogo puede ayudar a encontrar la mejor estrategia para solucionar el problema, ganar confianza en nuestras capacidades y trasmitirles lo mejor de nosotros mismos.

Lorena Pomer, Psicóloga CV-12054

http://www.almapsicologia.com

“¡Me pones de los nervios…!”


CdePaz / Foter / CC BY-NC-SA

¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase de nuestro interlocutor?

Que nos echen la culpa de nuestro comportamiento para justificar el suyo es bastante común en una sociedad que suele dedicarse a hacer atribuciones externas cuando tiene que ver con algo negativo (siempre es más fácil echar la culpa a los demás).

Desde “el profesor me tiene manía” hasta el “no me provoques que no quiero gritarte”, hay un amplio abanico de comportamientos que algunas personas tratan de justificar, por no mirar hacia adentro y hacerse responsables de su ACTITUD y como consecuencia, de su COMPORTAMIENTO.

Seamos maduros ya, y tomemos las riendas de nuestra vida, que bien sabemos defender esto cuando de aspectos positivos se trata, y tomemos la decisión tanto en nuestro beneficio como en el del otro (a ambos nos va a beneficiar). De modo que si somos consecuentes, no vamos a tener que estar constantemente buscando echar balones fuera (cuesta mucho más esfuerzo y genera más problemas) que si nos decidimos a ser responsables y hacer atribuciones internas.

¿Qué significa hacer atribuciones internas? Pues ser consciente que nuestro comportamiento y/o nuestra reacción emocional depende de nuestra actitud, es decir, de lo que pensamos acerca de la situación que estamos viviendo en ese momento. De la misma forma que no nos cuesta (y entendemos que es necesario) “actualizar” el software y las app de nuestros ordenadores y smartphones, adaptemos nuestra actitud, nuestros actos. Nos conviene tener en cuenta que, aunque condicionados por el exterior, van a estar determinados (dirigidos, guiados) por nuestra forma de “leer” esa situación y como consecuencia vamos a controlar y reaccionar de forma más adaptativa.

Pilar Solana. Psicóloga Clínica CV-04.650

http://www.almapsicologia.com

A mi hijo ya no le gusta el cole.


racka_abe / Foter / CC BY

¿Quién no recuerda su etapa escolar? Es posible que muchos recuerden su clase, sus compañeros y cómo era cada uno de ellos: el listo, el callado, el fanfarrón, el gracioso…..

Cuando los niños empiezan la escuela lo hacen con ganas, todas las personas de su entorno le dicen las cosas buenas que se van a encontrar allí y lo ven como un lugar donde aprender, hacer amigos y divertirse.

Desde el inicio, y aunque no lo parezca, entre los niños hay una gran competitividad, desde quién salta más alto, quién corre más o quién elige a qué se juega. Los compañeros, padres y profesores contribuyen incrementando la presión comparando a unos alumnos con otros. Conforme van pasando los años esta competitividad, y en ocasiones rivalidad, se acentúa y se empieza a etiquetar a los niños en: los que sacan buenas notas, los que se portan bien y en los que les cuesta un poco más hacer las tareas.

En la mayoría de casos hay asignaturas que el niño domina, pero hay otras que necesitan mayor esfuerzo porque no se les da bien, se comparan con sus compañeros y poco a poco, se sentirán torpes y poco inteligentes, por lo que cada vez harán los ejercicios con más desgana, y eso hará que baje el nivel de atención haciendo que se equivoquen más, tarden más tiempo, descuiden sus libretas y haciendo que se sientan más incompetentes. A la hora de hacer un trabajo o ponerse a estudiar, tenderán a aplazarlo hasta el último momento por miedo a no saber hacerlo o hacerlo mal. Cada vez que se enfrenten a un concepto nuevo creerán que ellos van a ser los únicos de toda la clase que no lo van a entender, no se atreverán a preguntar en clase por miedo a que sus compañeros o el mismo profesor se rían de ellos por hacer esa pregunta tan absurda. Tratarán de ocultar por todos los medios posibles (como no hacer deberes, chulear de todo aquello que se les da bien, justificar una mala nota diciendo que no se ha estudiado ……) para que los demás no descubran su gran secreto… “soy tonto”. Cada vez que se enfrentan a una situación en que les van a poner nota aparecerán síntomas de ansiedad.

Estos niños que en un principio les gustaba ir al cole, poco a poco van cambiando, saben que algunas materias son más difíciles, se equivocan más y ven que algunos de sus compañeros lo hacen sin esfuerzo, se dan cuenta que el cole no es tan bonito como creían.

El niño percibe el estudio como desagradable, aprenden estrategias para escapar de la situación en lugar de aprender a estudiar, los padres tratan de ayudar a los hijos estudiando con ellos y explicando aquello que se ha visto en clase (y, por supuesto sin pretenderlo, reforzando la idea de que no valen para estudiar porque sus compañeros lo hacen solos). A nivel familiar se crea tensión cada vez que hay que hacer deberes, estudiar un examen o entregar las notas. Esta tensión es percibida por los hermanos pequeños que tenderán a exigirse más o a temer estar en la situación del hermano.

La relación entre sus compañeros, conociendo la competitividad entre ellos, aparecen comentarios del tipo: “el examen era muy fácil, yo no he estudiado, y he sacado un ocho, ¿y tú?”, o “yo ya me sé las tablas de multiplicar, ¿y tú?” lo que hace que se sienta amenazado y actúe contraatacando o evitar relacionarse con ellos por no ser agradable, haciendo que pierda soltura en las habilidades sociales.

Esta actitud de competencia por ver quién es mejor que el otro también se da entre los padres, sin darse cuenta entran en la dinámica de alabar las virtudes y remarcar los aspectos que más les cuestan, en ocasiones los hijos son conscientes de sus limitaciones y esto confirma su temor, contribuyendo a formar su imagen negativa o distorsionada de sí mismo.

Como hemos visto, todos estos factores contribuyen a que el niño pierda su interés por los estudios y acabe abandonándolos.

En estas situaciones es posible aumentar su motivación frente a los estudios trabajando la autoestima y el autoconcepto, proporcionando estrategias de afrontamiento ante situaciones de evaluación, controlar y reducir la ansiedad, trabajar las habilidades sociales, enseñando técnicas de relajación y de estudio entre otras cosas……… esta situación no es algo nuevo, cuando nosotros éramos pequeños sucedía lo mismo, pero ahora estamos más acostumbrados a detectar y solucionar estos problemas.

Prevenir es la mejor estrategia, así que cuanto antes se detecte… mejor.

Lorena Pomer

http://www.almapsicologia.com

Cuando la vida termina.

     cuando la vida termina

   Hoy ha sido un día difícil.

  Atrás quedan ya los días de hospital, las visitas interminables para que les hablaran de esperanza, de curación.

   Atrás quedan las largas sesiones de terapia en las que aprendíamos a afrontar la dura realidad, esa en la que no escuchábamos lo que queríamos, sesiones en las que se hablaba de muerte. De aceptación.

   Hoy ha llegado el día que todos temíamos, sobre todo los familiares y amigos que sabían que esto llegaría pero miraban de reojo el pasar del tiempo, siempre con la esperanza de que quedara un día más.

   Hacía poco más de un mes que ella se había enfadado en consulta, diciendo que no quería aceptar su muerte, que no quería prepararse para morir. Entonces decidimos aprender a vivir con cáncer. En una etapa terminal en la que apenas ya podía salir de casa.

Largas conversaciones en las que al final siempre conseguíamos sonreír, tras gastar muchos pañuelos.

Días después de aquella conversación con enfado, volvimos a hablar del final de esta enfermedad. Ella lo había entendido. Llegaba el fin. Fue ella la primera en sacar el tema, “no quiero morirme aquí, en el hospital”. Se iba a hacer lo imposible para que no fuera así. Primero la estabilizarían y después a casa. Con su familia.

Todo iba muy deprisa, “esto va más deprisa de lo que yo creía” había dicho ese mismo día.

Mientras tanto la familia no paraba de estar junto a ella. Todos estaban por allí. Siempre. Mayores y niños. Todos hablando abiertamente. De la vida y de la muerte. Todos preparándose. Todos despidiéndose.

La semana pasada volvimos a hablar: “quieres que te diga la verdad?”, me preguntó….“por supuesto, tú y yo siempre nos contamos la verdad”, le había contestado…­” quiero morirme ya” me había dicho, “pero no quiero decírselo a los demás, para que no sufran”… Siempre temió a la muerte, tenía muchas cosas que hacer todavía….había estado planificando un viaje para estos días…pero ella sabía que el viaje sería a otro lugar.

Me despedí de ella dándole las gracias….”por qué?” me preguntó ella….”por no echarme” le dije sonriendo. Y sonrió. Creo que las dos sabíamos que muy probablemente sería nuestra última sesión.

Estos días ya no había querido ver a nadie que no fuera de su familia, echaba a la gente para que no la vieran. Ella sabía lo deteriorada que estaba.

Y cinco días después de ese día, llegó el momento. Ella se fue apagando…despacito…como ella era…casi sin que se notara….para que nadie sufriera. Todos se habían despedido de ella. Hoy recibió besos de todos y por todos los que estaban y los que no. Su familia le dio permiso y ella se dejó envolver entre sus besos de despedida. Y se fue.

Sólo me queda daros las gracias. A ti en primer lugar y a toda tu familia, por permitirme compartir con vosotros estos momentos tan dolorosos e íntimos. Hoy me he podido despedir de ti junto a todos ellos.

Gracias P. N. C., por todo lo que me has enseñado.

D. E. P.

 

Pilar Solana

Psicóloga Clínica CV-04-650

http://www.almapsicologia.com

Me muero de envidia!!

Me Muero De Envidia
Me Muero De Envidia

La envidia es uno de los sentimientos más comunes entre los seres humanos: vemos a los demás contentos, felices, sin problemas y sacamos conclusiones erróneas al pensar que tal o cual cosa que tienen son las causantes de su bienestar. Así que queremos lo mismo: ser felices.

Vivimos en sociedad y eso hacemos que tomemos modelos de otros para aprender, para saber qué se lleva este otoño, cómo ser más agradable con los demás…etc.

El problema es cuando aparece sufrimiento porque deseamos lo que el otro tiene. Es decir: no es que tomemos como modelo a otra persona para esforzarnos y conseguir ser felices (a nuestra manera…con nuestro estilo…a nuestro ritmo…) sino que sentimos envidia, sufrimos y hacemos daño a los demás.

La envidia hace que suframos, sí, pero también nos coloca en un plano de insatisfacción y de queja permanente. El que sufre la envidia se siente víctima y ve al otro como una amenaza, como si sólo hubiera un primer puesto para ser feliz y éste hubiera llegado el primero a la meta.

La envidia nace de la creencia errónea de que nunca tendrás lo que el otro tiene (y por supuesto lo valoras más que lo propio).

Provoca sentimientos muy dolorosos ((aunque evitables)) tales como dolor, enfado, ira, tristeza, celos, resentimiento, rencor.

Centramos demasiada atención a “seguir” el curso de vida de estas personas a las que envidiamos y perdemos el rumbo de nuestras propias vidas, desenfocándonos de nuestros objetivos personales y por lo tanto alejándonos cada vez más de sentirnos bien con nuestros logros, porque si los conseguimos nunca los valoramos tanto como si fueran los logros del otro, y por que además, la mayoría de las veces…perdemos el objetivo y no conseguimos el resultado.

Pero cuando la envidia se convierte en patológica es cuando además se pretende “destruir” al otro. La destrucción puede venir a través de la persecución abierta, de la mentira, de la descalificación…pero el objetivo será siempre el mismo: que dejes de brillar.

Aunque este comportamiento sólo servirá de nuevo para perder nuestro objetivo y cada vez estar más lejos de nuestra satisfacción personal. Así sólo continuamos sufriendo y bajando nuestra autoestima.

LA ENVIDIA AFECTA A CUALQUIER PERSONA QUE NO ESTÁ ENFOCADO EN SU PROPIA VIDA Y EN SUS METAS.

De modo que:

– Si tienes envidia, céntrate en ti, mejora tu autoestima, focaliza en tus objetivos y planificate para conseguirlos. Pide ayuda si es necesario.

– Si eres objeto de envidia, es su problema, no el tuyo. Si no es una persona importante en tu vida, trata de alejarte de esa persona y así evitarás tenerte que enfrentar a situaciones desagradables. Si es importante en tu vida, intenta hablar con ella y que busque ayuda. Seguro que está sufriendo en silencio.

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica.

http://www.almapsicologia.com

Photo credit: Quasic / Foter / CC BY-SA

Breves pautas para mejorar la comunicación en la pareja.

mrhayata / Foter / CC BY-SA

Cada días son más las malas formas en la comunicación, ya sea en la pareja o en cualquier relación en la que nos veamos inmersos. Pero cuando se trata de la pareja…esa persona a la que has elegido para formar un proyecto, que es parte activa en tu vida…las consecuencias de una mala comunicación duelen y afectan más.

Por eso el motivo de este post, para dar una serie de directrices claras, sencillas y directas de cómo se puede mejorar la comunicación. Tal vez te plantees que ¿por qué poner esto en marcha…si seguro que no va a funcionar? y mi pregunta es otra…. ¿Funciona lo que hacéis ahora?

He aquí unos puntos para mejorar:

1. Ten un objetivo. Antes de empezar a discutir, comentar un tema con tu pareja, piensa en qué es exactamente lo que quieres conseguir con ello. Esto te guiará hacia donde puede que lo consigas…y desde luego te alejara del punto en el que sólo se creará conflictos.

2. Busca el momento adecuado. A veces es más fácil de lo que pensamos. Se trata de que sea un momento en el que los dos estemos más o menos tranquilos y no hayan interferencias en el entorno (ya sea niños, televisión, otros familiares o el tiempo de tenernos que ir sin falta). Si además es posible, que los teléfonos de ambos no estén al alcance de la mano ni del oido.

3. Deja la culpa a un lado. Lo cierto es que es bastante común iniciar una conversación (acerca de un tema difícil) señalando al otro como el causante de mi “dolor”, de modo que sólo conseguiremos más dolor…para ambos. Si tomamos la iniciativa de la conversación en un tono conciliador, sin sacar conclusiones precipitadas y damos la otro la oportunidad de opinar….tal vez se aclaren las cosas (que al fin y al cabo es el objetivo).

4. Escucha activa. Escucha, piensa, siente y luego responde. La buena comunicación pasa por que sean ambos quienes tengan la oportunidad de defender su postura.

5. Claridad del discurso. Además de no andarnos por las ramas, nos conviene ir tocando los temas a debatir “uno a uno”. De este modo el que escucha tendrá opciones para (punto anterior) escuchar, pensar, sentir, entender….y clarificar su opinión (ya sea por que está de acuerdo o no). Haz peticiones de cambio, no exijas. Di exactamente lo que quieres decir. Cuidado con las etiquetas que le ponemos al otro…mejor no hacerlo.

6. Empatiza. Es interesante que nos hagamos esta pregunta: “Si yo fuera quien va a recibir “mi discurso”…¿cómo me lo tomaría?”. A nadie nos gusta que nos hagan comentarios negativos sobre nuestro comportamiento…así que tengamos cuidado cuando seamos nosotros quienes lo hacemos.

Lo dicho…si hasta ahora la comunicación con tu pareja no ha sido tu fuerte….por qué no lo intentas de esta manera (unas cuantas veces…practica!!) y luego me cuentas.

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica CV-04.650

http://www.almapsicologia.com

Si quieres escucharlo a tarvés de la radio, puedes hacerlo en http://www.almapsicologia.com/radio

 

Photo credit: mrhayata / Foter / CC BY-SA

“Quiero ser normal…

Thomas Hawk / Foter / CC BY-NC

Muchas personas viven constantemente comparándose con otras, creyendo que son raras, que no son normales.

Y todo esto….¿por qué?

Por que no todas las personas somos iguales: unos somos más altos, otros no tanto. Unos somos más morenos…otros no.

Pero eso es algo evidente, y además son factores sobre los cuales habitualmente poco podemos hacer. La dificultad mayor, al menos de las personas que yo veo en consulta van más por la vertiente emocional (claro esta!!).

Cuando una persona se cree diferente, acaba sintiéndose diferente y actuando como tal. Vive pegada a la opinión que otros tienen, no sólo de ella, sino de personas que no cumplen los “requisitos” establecidos por alguien para “ser normales”. Pero por favor…alguien me puede decir qué es ser normal?

Ser…sentirse…creerse…actuar… Pero todo esto no son términos diferentes?

Ser normal es sonreir cuando todos sonrien? Llorar cuando todos lloran? Sufrir cuando todos sufren? Queremos ser clones?

Ser normal es actuar de acuerdo a tus propias actitudes, aquellas en las que has sido educado, aquellas que te ayudan a adaptarte en la mayoría de las situaciones, tener un punto de vista crítico contigo mismo y con el resto (faltaría más ;)).

Ser normal es respetarte por encima de todo, sin faltar al respeto a los demás.

Ser normal es vivir tu propia vida, aunque los demás te critiquen (por que no vas a gustar a todos….ni todos te gustarán a ti).

Ser normal es saberte mortal, que tienes el tiempo contado, al menos en esta vida conocida, y que vivirla es tu objetivo prioritario.

Ser normal es todo esto y, por supuesto, muchísimas más cosas que irás descubriendo por el camino.

Pero si de verdad quieres ser normal, lo principal es creer en ti, creerte normal, sentirte normal, y romper con seguir esperando que los demás te acepten, cuando tú eres la estrella principal en tu vida.

Vive tú. Vive tu vida. Vive de acuerdo a tus ideas. Y disfruta, sufre, ama, llora, rie…y vive.

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica CV-04.650

http://www.almapsicologia.com

“Normas” en las relaciones de pareja.

wtl photography / Love Photos / CC BY-ND

Más veces de lo que muchos pensáis, me encuentro con parejas que se quejan de las limitaciones que el otro miembro de la pareja plantea dentro de la relación. De modo que de ahí surgió la idea para este post.

Cuando iniciamos una relación, se supone que ambos dos estamos en ella libremente. Lo cual significa que dentro de una relación estamos circunstancialmente CONDICIONADOS por las “normas” que marcan la relación en sí. Es decir, aquellas a las que nosotros llegamos de mutuo acuerdo y de forma progresiva a medida que vamos creciendo como pareja.

Como estas “normas” se van estableciendo a medida que la relación de pareja se consolida, que yo piense que mi pareja me limita significa (para mí) que yo no tengo poder de decisión, que es el otro quien me impone una norma y yo no tengo más remedio que aceptarla. Y esto no es así. De hecho, ¿qué pruebas tenemos que nos demuestren que, objetivamente, mi pareja me limita? Decir que el otro se enfada si hago tal o hago cual no significa que sean pruebas, sino que al otro le molestan determinados comportamientos míos, de la misma forma que a mi me molestan otros por su parte.

Decir que mi pareja me limita es echarle la culpa de que yo no “pueda” hacer determinadas actividades.  Y esto es erróneo .Estas son algunas de las argumentaciones:

                Dentro de mi relación, yo hago mi vida, es decir, la vida que he decidido tener con esta persona, y si en un momento determinado, mi pareja me pide que yo renuncie a alguna actividad, yo SIEMPRE tengo la última palabra: voy / no voy.  Efectivamente si, VOLUNTARIAMENTE, decido aceptar la petición que me ha hecho mi pareja, yo soy el responsable. Pero decir que el otro me limita es hacer atribuciones incorrectas. Si yo le echo la culpa al otro, siempre puedo hacerle sentir mal por una decisión que YO HE TOMADO. Y este es un comportamiento agresivo y poco funcional, por supuesto.

De modo que YO y sólo yo, soy el responsable (y por lo tanto, consecuente) último de toda acción que inicio.

                Por otro lado podría decir: “claro…y si no lo hago, se enfada”. Bueno…es probable que se enfade, pero….vas a hacer TODO lo que el otro quiera para que así no se enfade nunca? O en otras ocasiones sí vas a desafiar a su enfado? Cuál es la norma que vas a seguir?

                El respeto dentro de la relación hacia las decisiones que el otro tome debe ser activo. El respeto, la confianza, la complicidad y la comunicación son necesarias. Para que una relación funcione, el amor es necesario, pero no suficiente.

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica.

logo_cuadrado_

http://www.almapsicologia.com

Photo credit: wtl photography / Foter.com / CC BY-ND

Discusiones en la pareja.

nattu / Art Photos / CC BY

Como ya hemos ido comentando en otros posts, las discusiones en pareja son normales, y son necesarias, sobre todos aquellas que se consideran funcionales, es decir, que tienen un objetivo: solucionar.

Pero hay otras ocasiones, tal vez más de las que nos gustaría, que las dicusiones se convierten en verdaderas “batallas campales” en el salón de casa (o allí donde la pareja se encuentre). Es a ese tipo de discusiones a las que me gustaría hacer referencia: a las escaladas aversivas.

Aquellas en las que uno de los miembros de la pareja empieza a hablar, el otro no lo escucha y le corta en cuandto puede, a su vez el primero sube el volumen para sentirse escuchado, pero el otro, de nuevo, sigue subiendo el tono y ya ninguno de los dos está escuchando. Cada vez sube más el volumen de la discusión y cada vez se escuchan menos, sólo están centrados en su monólogo interno, donde están buscando los “es que tú”, “pues mira que tú”…

Pues bien, en esos momentos en los que sólo estamos buscando en nuestros archivos internos para reprocharnos aspectos negativos del otro, y donde sólo vamos a terminar diciendo y escuchando cosas que causarán dolor, y desde luego, no vamos a solucionar, negociar, pactar, resolver, crecer… STOP.

¿Qué hacer en esos momento? Esto no es fácil, pero quién dijo que lo fuera…? Lo inteligente ahí es parar la escalada. Pero, ¿cómo?… previamente pactado por la pareja, habría que establecer una señal, no verbal a ser posible, para que en el momento en que se empiece a disparar la situación, uno de los dos, el que más control tenga en ese momento, muestre la señal al otro y desaparezca de la escena. De este modo, ambos deben mantenerse “alejados” hasta que se hayan calmado, y una vez más serenos, puedan volver a enfrentarse a la situación con el fin de solucionar.

Si estuviéramos ante un tema que no hay manera de resolver de esta forma, mejor dejarlo hasta que sepamos manejar la comunicación funcional (que veremos otro día).

La pregunta en estos momentos es “¿Para qué parar si de esta forma no resolvemos nada?”… Respuesta: mucho mejor frenar que discutir, pelear y guardar más información negativa (incrementando así el nivel de malestar en la pareja). En realidad sí estamos resolviendo: ya no hay caida libre en pareja.

A esto, me gustaría añadir un ejemplo real comentado esta semana en consulta. Con permiso de A.:

Paciente: “¿Y si ninguno de los dos queremos parar?”

Psicóloga: “¿Con qué objetivo?”

Paciente: “Desahogarnos, descargar contra el otro”

Psicóloga: “¿Echarle la culpa al otro de tu malestar (Ira)?”

Paciente: “Sí”

Psicóloga: “¿A qué precio?”

Paciente: (cabizbaja) “Al de poner en peligro la relación”

Psicóloga: “¿Valió la pena?”

Paciente: “No. Él estuvo a punto de irse de casa”

Psicóloga: PUES PARAD.

………………………………………………………………………Te suena de algo???

Otro tipo de duelo.

Dr.Nomad / Foter / CC BY-NC-ND

La mayoría de las personas entendemos que cuando alguien muere, las personas que se quedan sufren. Y ahí “damos permiso” porque está “permitido” a nivel social que esa persona pase por ese proceso de adaptación.

Pero el duelo no sólo se sufre ante la muerte de un ser querido, sino que lo desarrollamos ante cualquier pérdida importante en nuestra vida: una separación, una invalidez, una ruptura de valores…el nacimiento de un hijo con problemas…

Y es ante este tipo de circunstancias (y más, por supuesto) que nos encontramos ante la dificultad de empatizar, de entender, de escuchar…en definitiva, de asistir a personas con estos problemas.

Por eso el motivo de este post, escrito desde el mayor de los respetos, para quien le pueda ayudar a sentir que no está solo.

Esta es una historia real…

Pilar Solana Muñoz
Psicóloga Clínica.

¡QUÉ NOTICIA MÁS BUENA¡

Cuando te decides a agitar las alas de tu cuerpo y salir a volar, es porque piensas que tienes una pareja idónea para tenerlo todo.

Finalmente decidís hacer un viaje a Paris, hacéis todos los preparativos y finalmente la cigüeña llama a tu puerta. Todo transcurre normal, un ambiente de felicidad, alegría, preparativos múltiples.

Llega el día en el que parece que va a llegar, con los nervios típicos y con ilusión acudís al hospital y ups, falsa alarma, de vuelta a casa.

Al día siguiente, otra vez pero esta vez si, por fin llega la buscada criatura. Un parto muy bueno, a término, natural. Cuando ves asomar la carita de tu bebe, bufffff alucinas.

Intentas darle el pecho pues dicen es mejor para tu hijo, pero no acaba de cogerse, no pasa nada, hay leche sustitutiva y es muy buena, además la madre descansará.

Llegáis a casa a los tres. Ni que decir tiene que el mayor vacío que descubres es el que se siente al cerrar la puerta de tu casa los tres por primera vez. ¿Dónde esta el libro de instrucciones? ¿Que debes hacer?

En seguida, ese silencio se rompe de súbito con un llanto. Que pasa? Pues que va a pasar, que tiene hambre, a preparar el biberón. Pero a qué huele? A que va a oler, a la caquita de esa criatura tan bonita. Os amoldáis como podéis y os habituáis a la nueva vida. Que bonito (aunque difícil) todo.

Tu hijo va creciendo, resulta que es mal comedor, vaya, no es que no quisiera pecho, es que es puñetero con la comida, a quién se parecerá.

Pasan los meses y empiezas a notar que tu hijo llora mucho, come poco, por el día duerme lo que no hace por la noche, lo papás cada día más ojerosos, y todos, es normal su papá eran igual. Ves que no habla como los demás niños, todos “pues no se quién empezó a hablar a los 5 años y ahora ya ves…”, otros “tranquilo que cuando empiece a hablar querrás que se calle….”y te lo crees, porque es lo que quieres creer.

Un día el pediatra te envía al neuropediatra, le observa, le hace pruebas, tú sigues inocente pasando los días, y te dicen, es muy pequeño para diagnosticarlo bien, pero parece que tu hijo es AUTISTA.

¿Cómo?

1.- No puede ser, lo que pasa es lleva retraso en el habla. Además, el hijo de Juanito no hablo hasta los 6 años, y ahora no para de hablar, es un orador, es un encantador de serpientes, te vende una rueda para una barca….no, no es posible. (Negación)

2.-Pasa un tiempo, de negación, y poco cambia en tu hijo, tu hijo sigue balbuceando y entre la pareja la distancia es cada vez mayor, pues la culpa tiene que ser de uno de los dos. Y el médico no tiene ni idea, hay que hacer algo.

3.-Qué vas a hacer? Buscas otro médico y te hablan de una doctora muy buena, vais y te da otro enfoque y te dice que tiene la solución y que es sencilla, como quieres creerla la crees, al fin y al cabo es el especialista. (Negociación)

4.-Cambia a la medicación milagrosa y pffffffff, de Guatemala a Guatepeor y en una de las visitas te dice, “es que pienso que tiene un problema neurológico que no sé cuál es, pues le sale todo bien…”. Mazazo al canto, como es que no sabe que le pasa? Al fin y al cabo sabe lo mismo que el otro?

Eras una persona muy creyente y has dejado de creer que puede haber un dios que te haga a ti eso, como puede haber nadie que permita que le pase eso a tu hijo? Tu relación se ha terminado, gotita a gotita se han acabado las fuerzas por luchar por algo que no sea tu hijo. Te encuentras sólo.

4.-Pasan meses y siguen sin haber cambios y te gustaba más como trabajaba y evolucionaba el otro médico. Finalmente, con el rabo entre las piernas vuelves al primer Dr., le comentas (avergonzado) un poco por encima y, comprendiendo la reacción de los padres, dice “tráeme todo lo que tengas la semana que viene y ven con tu hijo.…”.

El tiempo pasa, has conocido a una mujer que no sólo llena los huecos dejados por la otra mujer, sino que llena otros que no sabías que hacía falta llenar y te enseña a vivir y a compartir la vida, a ver el prisma desde otro lado, gracias.

Un día te indican un gran profesional para ver la evolución de tu hijo, lo lleves a un especialista en psicología evolutiva, le reconocen y evalúan la evolución y finalmente te dan la Gran Noticia:

“Tu hijo no es autista”

Respiras aliviado (gracias, piensas)….

.
..
.
“Tu hijo tiene Parálisis Cerebral Infantil”

Ataques de ira.

Amy McTigue / Foter / CC BY-ND

El enfado es una emoción que todos nosotros hemos sentido y no “alguna” vez en nuestra vida, sino con la frecuencia suficiente como para estar familiarizados con él. Cada vez que nos sentimos agredidos por el comportamiento de otros, que creemos que han violado nuestros derechos, o los de “nuestra gente”, cada vez que percibimos una “injusticia”, etc. Pero es una emoción con la que convivimos y la mayoría de las veces, pasado un tiempo prudencial, vamos controlando y desaparece.

Pero alguna vez hemos llegado a tener alguna “explosión” de enfado, o lo que los profesionales de la salud mental llamamos “Ataques de ira”. En estos casos el comportamiento que manifestamos no es una simple cara gruñona o un mal gesto de desaprobación…sino que aquí, literalmente, perdemos el control: gritamos, insultamos, damos golpes, lanzamos objetos…cualquier gesto agresivo es poco para mostrar el desproporcionado desacuerdo con el “causante” de nuestro mal humor.

Y es que en esos momentos, lo que en realidad sentimos es odio. Odio que provoca un comportamiento violento como respuesta motora ante la gran cantidad de emociones negativas que nos invaden. Por dentro sentimos que vamos a explotar, que necesitamos sacar todo ese dolor porque de otro modo no podríamos mejorar nuestro estado y eso acabaría con nosotros. Pero he aquí otro problema: la ira sólo nos lleva a más ira. Esto significa que por un lado, si reaccionamos con ira, es fácil que nuestro “oponente” reaccione de forma similar…lo cual nos llevará a una escalada aversiva. Y por otro lado, mientras reaccionemos con ira, nos estaremos entrenando en un comportamiento que solo nos permitirá reaccionar así la próxima vez.

Las consecuencias de los ataques de ira son importantes:
– Hacemos daño a los demás. Los ataques de ira pueden darse ante cualquier “injusticia” y ante cualquier persona, pero sobre todo tenemos tendencia a comportarnos así ante las personas más cercanas, con las que convivimos: pareja, padres, hijos, hermanos…
– Nos hacemos daño a nosotros. Después de todo, nos sentimos culpables, por que hemos hecho daño a personas que nos quieren y queremos mucho. Vergüenza, culpa, son algunos de los sentimientos con los que después tenemos que lidiar, y seguramente no sabremos cómo hacerlo.
– No solucionamos. Empeoramos porque la otra persona nos va a ir teniendo en cuenta este comportamiento, y el perdón cada vez se hace más difícil de conseguir. La confianza se va perdiendo y restaurar estos valores cada vez está más lejos.
– Seguiremos dando este patrón de conducta. Como es una “conducta de seguridad” que damos ante nuestra gran sensación de tensión, nos entrenamos en hacerlo así de mal y cada vez nos va a resultar más difícil reaccionar de una forma adaptativa.
– Pagaremos caro nuestro comportamiento. No sólo porque las personas que nos ven reaccionar así van “etiquetándonos”, sino porque al final acabamos teniendo problemas con nuestros amigos, en el trabajo, incluso a nivel “legal” si hemos provocado algún altercado.

La realidad final es que los ataques de ira son reacciones descontroladas que sólo nos van a traer problemas, de modo que, si te encuentras en estas circunstancias… más vale remediar….

… LOS ATAQUES DE IRA TIENEN SOLUCIÓN. BUSCA UN PSICÓLOGO CLÍNICO QUE TE AYUDE.

Cuándo acudir a terapia de pareja.

Gregory Bastien / Free Photos

La mayoría de las parejas que llegan a consulta vienen con unas dificultades que han superado algunos límites de alarma. Y la cuestión es, ¿¿por qué no nos planteamos acudir a consulta cuando veamos aparecer alguno de los signos de alerta, sin que todavía se haya fraguado la batalla?? Y la realidad es que la mayoría de las veces no somos conscientes de ello.
Aquí os indico algunas de las señales de alarma más habituales con las que yo me encuentro en consulta:

– 1. El componente “ya-te-tengo”. Algunas parejas se dejan de cortejar, de enamorar, de hacer concesiones. Parece que ya no es necesario seguir “apostando” con el intercambio de refuerzo positivo por que “ya sabe que l@ quiero”, “si él/ella no lo hace, por qué lo voy a hacer yo…”. Este es uno de los detectores de “aquí se avecinan problemas”.
2. Consecución de logros. “Ya he conseguido ascender de novios a casados…ahora qué?” Algunas personas consideran que una vez alcanzado un escalón hay que ir a por el siguiente, sin pararse a disfrutar y consolidar lo suficiente el logro adquirido. ¿Hijos? Lo cual supone más responsabilidades y, si la relación aún no está consolidada, muchos problemas que no vamos a saber afrontar. A veces vale la pena pararse (de forma definitiva o durante algún tiempo más) en el punto en que eres feliz.
3. Sexo. Es uno de los pilares básicos de toda relación. De hecho es uno de los indicadores de cómo va la relación: si hay calidad en el sexo, la relación está funcionando; por el contrario, si hay bajo deseo sexual por parte de uno o ambos, si posponemos el momento de irnos a la cama juntos para evitar tener sexo, si cualquier excusa es buena para evitarlo…señal de alarma.
4. La percepción de la “Perdida de libertad”. La sensación de no tener mi espacio es real. De eso no hay duda, nueva situación vital y proceso de adaptación en marcha, pero es importante que nos dejemos tiempo para realizar actividades tanto juntos como individualmente. A ser posible, es conveniente mantener algunas de las actividades previas a la relación, siempre y cuando sean afines al tipo de relación de pareja. Si se genera una ruptura drástica, se abrirá una fisura en la relación, difícil de recuperar sin los cambios oportunos.
5. Facturas. Estar juntos y compartir, es sinónimo de afrontar problemas. Una vez más, la tensión que se genera con los problemas económicos, por lo que muchas parejas pasarán a lo largo de su vida, requieren de un sistema de comunicación adecuado dentro de la relación. De no ser así, es fuente de insatisfacción, muchas veces lo suficientemente fuerte como para generar de nuevo una alerta.
6. Familia política. Qué decir de este apartado. Cada uno de nosotros hemos sido educados dentro de un ambiente familiar particular. En el momento en que nos unimos a una persona que, evidentemente, viene de otro ambiente, sea cual sea, lo adecuado es tolerar. El objetivo es que la pareja se adecue, el uno al otro, y aceptar que la familia del otro “no va a cambiar” ni es nuestro objetivo (al menos no debería serlo). Si tratamos de hacer ver a nuestra pareja los desaciertos de su familia, al final, nuestra relación, lo pagará caro.

“Soy tímido, no antipático.”

Djinn (hache) / Free Photos

                Alguna vez te habrá ocurrido tener a alguna persona cercana que tiene ese “punto-rarito-de-ser” que puede incluso resultarte desagradable.

                          Ese amigo/amiga, que ha estado ahí siempre y nunca has llegado a conocer del todo. Sobre todo por que parece más antipático que otra cosa, y la verdad es que no dejas de tener contacto con él, porque cuando menos te lo esperas y otros te han dejado colgado…esa persona sigue ahí: apoyándote, ayudándote, ofreciéndote sus recursos para que sigas adelante.

                         Pero te sigue resultando…”rarito”. Pues bien, alguna vez, en vez pensar en que es un antipático, te has parado a pensar que tal vez sea tímido…???

                           Y qué tendrá que ver la timidez con la antipatía, te preguntarás…pues es fácil: nada.

                          Por antipáticas “tenemos” a las personas que no reaccionan exactamente como a nosotros nos gustaría, que se mantienen bastante al margen de determinadas conversaciones, que reaccionan mal cuando se les gasta una broma, que no suelen tomar determinadas iniciativas cuando los demás los “machacamos”, que muchas veces prefieren no salir, que cuando hablan lo hacen de manera muy sería y casi (diría yo) un pelín agresiva… pero es que , todo esto, muchísimas veces está relacionado con la timidez.

                   Las personas tímidas se ponen muy tensas cuando tienen que interaccionar a nivel social, les preocupa en exceso (y de forma irracional) lo que otros piensen sobre ellos, se les acelera el pulso sobremanera cuando los demás ponen sus ojos sobre ellos esperando una respuesta, se pasan mucho tiempo pensando lo que “toca o no toca” decir para que los demás los acepten….y esto, señores…cansa

Les cansa emocionalmente hasta el punto de ser más vulnerables que otras personas, de estar más tensas (y a la defensiva) ante determinados comentarios, de reir las gracias de otros solo porque se creen más graciosos, de sentirse rechazados…por tener un comportamiento que, simplemente por desconocimiento, no entendemos.

Las rabietas: empezando a poner límites a nuestros hijos.

~ Martin ~ / Foter / CC BY-NC

LAS RABIETAS: EMPEZANDO A PONER LÍMITES A NUESTROS HIJOS.

Cuando un hijo llega al seno familiar se plantean muchísimas dudas, sobre todo con respecto a “si sabremos cuidar de él”, pero a medida que va creciendo, no sólo nos importa, por supuesto, su salud, sino, la salud emocional de la familia.

Empiezan a crecer y con ellos, los problemas.  “Con lo fácil que parece cuando son otros los que educan!!” Pero eso de las rabietas, de poner límites… ”dónde está el libro de instrucciones?” por que, “los niños vienen con un pan debajo del brazo, pero las instrucciones vienen en otro idioma (si es que las traen!!)”.

Y es que, además de lo complicado que es, no sabemos cuándo empezar, ni cómo. Llegamos cansados de trabajar, además quedan las tareas del hogar, el cuidado del niño y su “formación” como personita. Sí, su formación, porque no nos olvidemos…los padres, principales educadores de nuestros hijos somos “formadores de adultos”. Y por eso, precisamente, toca poner límites.

Los límites, como así gusta denominar a las normas, suponen mucho desgaste de energía para los padres, por que si se inician, es interesante que se lleven a cabo de forma adecuada. Y son importantes tanto para el hijo como para los padres, en definitiva, para que haya una dinámica familiar saludable:

– Los niños nacen sin instrucciones incluso para funcionar ellos mismo, de modo que si les vamos enseñando por dónde pueden ir y la forma en la que se pueden desenvolver, les estaremos ayudando a ganar confianza.

– El niño desarrollará también la sensación de protección por parte de los padres si los ve con más fuerza y determinación que él, vaya, que es mejor que no se salga siempre con la suya y vean que nos ponemos serios.

– El niño estará aprendiendo cómo reaccionan los padres y de esta forma sabrá por donde sí y por donde no puede moverse y actuar.

– El niño estará desarrollando sus estrategias de afrontamiento a la frustración cuando vaya viendo que no siempre se va a salir con la suya. Y como yo les digo a los padres, esta es una de las mejores herramientas que podemos dar a nuestros hijos: cuando ahora piden una chuche y activan una rabieta para conseguirla, en definitiva “no pasa nada” si se la damos…pero como no siempre vamos a estar ahí para darles lo que quieran (cuando no los acepten en un grupo social, suspendan una asignatura, no los seleccionen en un trabajo…) es mejor que aprendan de sus primeras “pérdidas” pequeñitas y vayan desarrollándose como personas con actitudes saludables de afrontamiento.

Cuando lleguen a entenderlo, te lo agradecerán…y si no es así, tú tendrás tu conciencia de padre/madre tranquila. Habrás hecho lo mejor para ellos.

El cambio empieza en ti.

seanmcgrath / Free Photos

Cada vez que llega una pareja a consulta y doy inicio a la evaluación, suelo preguntarles en qué medida creen que están contribuyendo, cada uno de ellos, a que la relación NO funcione como les gustaría. Es interesante, porque ambos buscan autoculparse de aspectos propios, que por supuesto conocen y no saben manejar de forma adecuada. Esto me alegra mucho, “son conscientes” me digoa mi misma…pero unos segundos después aparece la afirmación del pero.

¿Y qué es esto? pues muy sencillo…cuando de repente cada uno de ellos empiezan a echar la culpa al otro de aquello que deberían cambiar para que ellos fueran más felices: “yo sé que no la escucho mucho…pero si ella fuera más cariñosa conmigo, yo la escucharía más”.

La mentalidad de ambos cambia rápidamente a echar la culpa al otro de la infelicidad y el mal avance de la relación. Así no se puede ser resiliente!!!

A ser resiliente se aprende asumiendo el poder del devenir de las cosas…el primer cambio ha de ser el mio…cambiar culpa por poder. El primer paso ha de pasar por pensar en ¿qué puedo cambiar yo para mejorar la situación?… y sobre todo, sabéis por qué??? “POR QUE ME CONVIENE DAR EL PASO“.

Si yo sé hacer los cambios pertinentes, tendré mayor control sobre las situaciones que me rodean (en caso de poder ser controladas) y no dependeré emocionalmente de que el otro mejore la situación para que yo esté mejor. Además, si yo colaboro en la mejoría, mi pareja se sentirá mejor, y estará más motivada para contribuir al mismo tiempo en ese cambio.

De modo que…deja de pensar en que “cuando él/ella cambie yo seré más feliz” y empieza a ver en qué medida puedes cambiar tú.

“Él ya lo ha superado…haz tu vida”

kharied / Stock Photos

Esta es una frase que hemos escuchado alguna vez, tras una ruptura que no acabamos de afrontar y que nos recuerda que “no le importábamos tanto…” (o al menos es como nosotros lo vemos).

La secuencia es la siguiente: llevas tiempo con una persona la cual pensabas iba a ser para siempre, él te deja y no lo superas…(al menos de momento). Pero como él, que lo tenía bastante claro desde hace un tiempo, lo lleva con naturalidad (vaya, incluso con alivio) sigue adelante con su nueva situación de soltería (de nuevo en el mercado) y a vivir la vida que son dos días!!

Sí, por supuesto, ese es el plan…pero el suyo.

A ti, la noticia de la ruptura te cae como un jarro de agua fría, no te lo esperabas ni en el peor de tus sueños (o no lo querías ver), has hecho lo imposible por hacerlo feliz y ¡¡así te lo paga!! No sólo te deja, sino que aparenta una normalidad, una libertad, una felicidad…que abruma y lo peor, te hace pensar que en realidad no te quería como tú a él.

Y encima, tienes que tragarte que la gente te anime diciéndote “él ya lo ha superado, empieza a hacer tu vida”… Pues no quiero. No me apetece hacer mi vida, porque yo la quería junto a él, y tengo derecho a procesar mi duelo, a patalear si es que así lo necesito, a tomarme mi tiempo para superar la pérdida, y a medida que lo vaya haciendo, a mi ritmo, iré haciendo mi vida.

Que para dar buenos consejos todo el mundo está preparado…pero…y para afrontar la realidad de la pérdida?

Rompiendo con el convencionalismo.

whatsthatpicture / Free Photos

Estamos tan acostumbrados por tradición, por cultura, por experiencia, a que los miembros de una misma familia se lleven bien, que cuando esto no es así, se nos viene el mundo abajo.

Tradicionalmente, las familias estaban estructuradas en base a un papá, una mamá, unos hijos, abuelos…y en ellas unos cuidaban de otros, tenían preocupaciones, dificultades, buenos momentos, afrontaban los problemas en “unión”….y al final todos se llevaban bien (eran felices y comían perdices).

Pero la realidad es otra y ¿qué pasa cuando esto no es así? Cuando no son felices, tienen disputas, se pelean, dejan de hablarse y se reconcilian o no después de muchos años de silencio? Pues lo mismo que siempre, sólo que a día de hoy, cuando no te lo cuentan, sino que es a ti a quien le ocurre, vale más la pena aceptar que no por ser mi … (hermana, prima, padre…) obligatoriamente nos tenemos que llevar bien.

Porque, ¿dónde está escrito que, porque estemos hablando de mi hermana (padre, madre, hijo…) “tengo que llevarme bien sí o sí”? la respuesta…ya la puedes suponer…”en ningún sitio”. Y es que, los convencionalismos de que la familia “obligatoriamente” se lleva bien, están para romperse (si es que toca hacerlo) y sufrir menos siendo conscientes de que la realidad supera a la ficción y que, aunque duela, también dentro de los miembros de una misma familia, las cosas no son como nos gustarían… o si?

La llegada de un hermanito y los celos del hermano mayor.

Warm ‘n Fuzzy / Stock Photos

Cuando pensamos en un niño celoso, a todos nos viene a la mente la imagen de un niño llorando, portándose mal, y generando muchas tensiones en el entorno familiar.  De modo que los celos los solemos anticipar como algo negativo, que va a perturbar (además de la llegada del nuevo hermano, que ya es un cambio importante por sí mismo) la paz familiar…

Esto no es así del todo, lo que ocurre en realidad, es que cuando un niño PERCIBE cambios en su entorno, ya sea por la llegada de un hermanito, por la cercanía de nuevas compañías, o cambios de otra índole, en las que CREE que sus privilegios se pueden ver afectados, trata, con los medios de los que dispone, de defenderlos para conservarlos.

Con esto pues, se trata de que intentemos generar un cambio de actitud en la idea que tenemos con respecto a los celos y los veamos como un proceso de cambio ambiental, ante el cual el niño está reaccionando (lo que significa que es consciente de ese cambio) y trata de adaptarse. Esto es lo adecuado cada vez que se produzcan estos hechos. Lo que además significa que los celos no sólo son buenos sino que, si no se dieran, el proceso de adaptación del niño estaría siendo inadecuado.

De modo que, los celos son funcionales: tienen la función de permitir que el niño se adapte a los cambios y consiga evolucionar con ellos.

Pero los celos también tienen otras funciones:
–    mostrarnos que la situación de exclusividad ha cambiado
–    nos aportan experiencia en las relaciones sociales
–    ayudan a adquirir compromisos, disminuyen el egocentrismo infantil
–    a compartir objetos y afecto, y
–    a comprender que el amor compartido no significa menos amor.

Los celos que nos han de preocupar:
Cuando el comportamiento del niño pasa de ser un cierto recelo ante la protección de sus privilegios a conductas de rabietas elevadas, pegar al otro hermano, y sobre todo esconder ese comportamiento ante los padres (sobre todo si se castiga el comportamiento celoso) y dar la conducta a espaldas de estos, hay que andar con ojo, por que no sabemos hasta dónde pueden llegar.

Antes de llegar a este punto, mejor, buscar ayuda.

Cuantas más teles en casa…menos sexo.

Miguel Pires da Rosa / Free Photos

En las relaciones estables de pareja, el sexo es uno de los pilares fundamentales (además de la comunicación y el intercambio de refuerzo positivo) sin olvidar, indiscutiblemente, el amor.

Eso, todos lo sabemos…o al menos lo sabíamos o campanas hemos oído, por que, ¿qué ocurre cuando una relación estable se estabiliza? (valga la redundancia), pues que nos ponemos a ver la tele.

Sí, la tele, en detrimento del tiempo compartido, de las conversaciones, de las caricias, incluso de las discusiones por llegar a un punto en común…también del sexo.

Y es que, cuantas más teles hay en casa, menos sexo se practica. Cuando una relación de pareja funciona, el sexo es bueno. La pareja se permite tiempo para el disfrute, para el intercambio de positivo entre ellos, resuelven, hablan, se miran, se tocan y se besan.

Cuando en consulta una pareja comenta que las cosas no funcionan en la relación (y tampoco a nivel sexual, que suele ser un medidor importante de la calidad de la relación en ese momento) podríamos preguntarnos cuántas teles tienen en casa….si la respuesta es igual o mayor al número que habitantes del hogar…ya sabéis, al final cada uno en una habitación viendo “su” programa favorito (que no suele ser el de su pareja) y después, a la cama: pero a dormir.

Así que, chicos y chicas negociad los programas de la tele y verlos junto a vuestra pareja (no es necesario que sean todos, pero sí la mayoría) y después, a la cama, pero juntos…y de vez en cuando, revueltos.

En busca de la felicidad.

En busca de la felicidad...
En busca de la felicidad…

¿Qué es la felicidad?

En realidad, yo no lo tengo tan claro, quizá sea tener el coche que me gusta, sentirme integrado entre mis amigos, saber que mi pareja me quiere (y vamos a seguir juntos siempre), tener el trabajo que siempre he soñado, poder viajar….

No lo sé, supongo que, para cada persona es algo diferente, aquello para lo que se nos ha “entrenado” a perseguir, nuestros sueños…o nuestras necesidades.

Lo que sí tengo claro es que hay mucha gente, demasiada, que no se siente satisfecha con su vida, que se fija constantemente en los fracasos del pasado anticipando lo que no va a conseguir en el futuro (desde un punto de vista irracional, por supuesto), dejando pasar por alto lo que hoy tiene en su vida, sin valorarlo ni hacer esfuerzos por conservar.

En consulta, habitualmente suelo discutir con mis pacientes acerca de esta palabra: NECESIDADES.

Porque lo que suelo ver es que las personas buscamos la felicidad en cosas que, a la larga, no nos aportan más que un pequeño parche (“qué bien, lo he conseguido, bueno ahora a por el siguiente nivel”) para seguir pensando que no estamos a gusto con nosotros mismos (“nunca conseguiré…”), que no tenemos lo que necesitamos (sin atender lo que nos conviene) y que nunca lograremos esa felicidad que atribuimos a elementos ajenos a nosotros.

Y esto, ¿cómo se entiende? Pues porque nunca tenemos suficiente, hemos convertido los deseos en necesidades, y los argumentos que nos dábamos antes para animarnos a luchar y conseguir superarnos se han convertido en órdenes, imposiciones que nos alejan cada vez más de nuestras metas poco realistas. Ya no disfruto intentando aprobar, ahora “tengo que sacar nota”, ya no me lo paso bien cocinando, ahora “necesito quedar bien con esta comida ante mi familia”, ya no aprendo de mis intentos fallidos, sino que “no soporto el fracaso”.

De modo que, ¿cómo voy a lograr ser feliz si he convertido lo que es un “me gustaría” en un “no soporto”?

Así que, chicos y chicas…os animo a que restructuréis vuestras prioridades en la vida, seáis realistas de acuerdo a vuestras habilidades y limitaciones y os planteéis si de verdad vale la pena seguir angustiándoos por lo que no tenéis mientras favorecéis perder lo que habéis conseguido.

Cuando la vida te da la espalda

·BigGolf· / Free Photos

Tienes una vida dentro de lo que siempre te han inculcado,
lo que tu familia quiere de ti,
lo que espera de ti la sociedad,
haces lo que crees se espera de ti.

Por supuesto esperas que todo te vaya bien en la vida(idea irracional),
esperas que se hagan realidad las expectativas creadas por ti,
que se haga realidad lo que la sociedad espera de ti,
lo que espera la gente que te importa.

Pero cuando llega el momento de realizarlo estas “solo”,
la sociedad no quiere apoyarte (quien es ella para apoyarte cuando siempre te ha dado?),
tu familia no te comprende(idea irracional),
poco a poco se van cayendo los pilares de tu vida.

Hasta que llega un día en el que te das cuenta que todo lo que has hecho no sirve de nada,
nadie cree que lo que has hecho es lo mejor,
nadie te apoya(o eso crees),
te encuentras solo ante la vida,
la vida te ha dado la espalda,
te sientes infeliz ,
ya no tiene sentido la vida.

Pero sin darte cuenta, llega un día en el que el rayo del amanecer golpea tu cara,
te das cuenta de lo hermosa y maravillosa que es la vida,
hablas con ella de tú a tú,
y te dice que nunca jamás te ha dado la espalda,
es que estaba dando vueltas, como una peonza,
te explica que la vida es así y lo es para poder verte perfectamente,
para que tengas la mejor perspectiva y puedas decidir mejor,
para que tú y los que te rodean puedan disfrutar más de la vida.

Es entonces cuando empiezas a hacer lo que quieres o crees que quieres,
das un giro de 180 º a tu vida y ves la perspectiva de lo que tienes,
te das cuenta que no sólo no es que no estás solo,
en realidad tienes un mundo entero pendiente de ti,
exigente contigo pero que te mira a la cara,
tendiéndote la mano para ayudarte,
todo un mundo por descubrir.

Tu vida acaba de empezar,
has vuelto a nacer,
en realidad acabas de nacer.

Bienvenido a la vida.

“Es Navidad y tú ya no estás”

.Andi. / Free Photos

         Desde el momento en que perdemos a esa persona tan especial en nuestra vida iniciamos un proceso de duelo y eso conlleva muchos cambios emocionales, sobre todo sentirnos muy tristes, pero cuando llega la navidad los sentimientos negativos se agudizan mucho más.

          La navidad, esa época en la que las familias y los amigos se reúnen para comer, compartir, regalar…ser más felices de lo habitual, es también época de más dolor. Dolor para todos aquellos que han perdido a un ser querido: un familiar…un amigo…compañero de trabajo…Todos tenemos a alguien que ya no está y durante estos días, se nota aún más (si cabe)  su ausencia.

             Tradicionalmente hemos ido aprendiendo rituales para celebrar la navidad, se nos enseña desde pequeños, pero sólo se nos enseña la parte positiva, aquella que no entiende de pérdidas, de dificultades, de ausencias…

           ¿Qué ocurre cuando falta esa persona tan especial que hace que nuestra vida ya nunca vuelva a ser la misma…?

                Pues que también nos conviene aprender.

         Vamos a ver algunas ideas que nos asaltan y cómo podríamos hacerlas más llevaderas:

                               “No me apetece celebrar nada”

                               “Si disfruto de estos días igual es que ya no me importa su ausencia”

                               “No quiero decorar la casa”

                               “¿Por qué todo el mundo está contento?”

                               “Qué asco de navidad”

                               “¿Es que ya nadie se acuerda de que esa persona ya no está?”

                               “No soporto que me digan más veces que debo continuar adelante”

                               “Nadie me entiende”

                               “Quiero dormirme y despertar cuando la navidad haya pasado”

                               “No puedo con esto, es demasiado duro estar sin ti…”

            Esto es lo que pensamos, pero ¿qué podemos hacer, sobre todo en Navidad, para intentar llevarlo lo “menos mal” posible?

                 -No se trata de hacer como si no pasara nada, sino, afrontar con la mayor             naturalidad posible que este año va a haber ausencia de esa persona que antes compartía la vida con nosotros.

                  -Hablar con normalidad de lo que le gustaba hacer estos días especiales.

                  -Adornar la casa, aunque estemos más tristes al recordar la Navidad anterior.

               -No dejar el espacio de la silla vacía, reordenar el espacio en la mesa durante la celebración y dejar sitio para las nuevas generaciones, y si no las hay, dar más espacio a cada comensal.

                  -Expresar pensamientos y emociones durante la cena/comida. Que a nadie le de miedo hablar/llorar por si esto hace que los demás se acuerden: a nadie se le ha olvidado y seguro que, una vez expresado, la cena se hará más llevadera.

                 -No es necesario que nos lo pasemos genial, será poco probable, no necesitamos forzar a nadie a reírse, con que más o menos lo lleve, ya será un gran paso.

                   -Sobre todo, tratar de no eliminar ninguna de las partes de la celebración: si a los niños les apetece poner villancicos, se siguen poniendo, si quieren bailar, se sigue bailando…aunque nos duela demasiado…ya es suficientemente duro sin su presencia para que además hagamos perder la ilusión a los que aún la tienen.

Amar o depender.

Love is the answerComo bien indica el título de un libro de Walter Riso, muchas veces nos encontramos ante la duda de si amamos o dependemos.

Es más, la mayoría de veces en las que es dependencia, estamos absolutamente convencidos (no nos cabe la menor duda) de que amamos a la persona en cuestión, cuando en realidad estamos metidos en una relación de dependencia emocional que sólo nos puede llevar a la autodestrucción.

Es una relación en la que hay todo tipo de pérdidas: de libertad (es una adicción no tóxica), de control, de autoestima, de confianza, de ilusión, de proyectos futuros, de voluntad, de opinión…

¿Y cómo es que no nos damos cuenta?

¿Cuáles son los indicadores de este problema?

Vamos a pensar un poco…

…imaginemos una relación en la cual pueden darse varios de los siguientes factores:

–          uno de los dos está en desventaja personal (el “no dependiente” ya tiene una relación de pareja con otra persona, uno ha pasado una mala época, tiene menos habilidades de afrontamiento emocional y conductual, por ejemplo)

–          asume menos el poder (es la parte más pasiva de la relación de pareja)

–          toma menos decisiones

–          se siente más pequeñito (emocionalmente hablando, cada vez va mermando más su autoestima)

–          casi siempre tiene en cuenta la opinión del otro para sus decisiones personales (incluso más que la suya propia)

–          no se permite hacer actividades a nivel individual (todo su mundo gira alrededor de las actividades del otro)

–          se le ilumina la cara cada vez que sabe de su pareja (su alegría depende de la alegría del otro)

–          se siente inseguro y con miedo a perderlo cada vez que hay una simple tensión en la relación (cuando su pareja tiene un mal día, está decaído o quiere salir a hacer algo de forma individual, ante discusiones propias de la relación)…

–          y acaba haciendo todo lo que al otro le gusta para que no se enfade, no se moleste…no le deje.

Entiendo que algunos de estos puntos, de forma comedida, podrían parecerse a cualquier situación de pareja en la que los dos están muy enamorados (o al menos uno de los dos), pero en estas ocasiones, las apariencias engañan.

Una relación de pareja sana es aquella en la que le podemos decir a nuestra pareja “yo te quiero, pero no te necesito”.

Ahí está la diferencia clara entre amar y depender.

Cuando una relación de pareja termina.

seyed mostafa zamani / Stock Photos

Cuando una relación de pareja termina, parece que no existe el mañana.

La persona que es “dejada” siente que todo su mundo se viene abajo, que nunca va a superar esa situación, que nunca conseguirá volver a ser feliz y por supuesto, que su vida va a continuar…pero sin pareja. O lo que es lo mismo, se abre una puerta al miedo a la soledad que roza (muchas veces supera) lo irracional.

“Siempre estaré solo”, “nadie me va a querer como ella”, “nunca conseguiré volver a ser feliz”, “no puedo vivir sin él”… son algunos de esos pensamientos irracionales.

Si a esto le añadimos que “todo me recuerda a él”, no hago más que escuchar “nuestra canción” o cualquier canción con contenido irracional (todas aquellas que se llaman canciones de amor) en las que los mensajes son del tipo “sin ti no soy nada”, “no puedo vivir sin tu amor”, “mi vida eres tú”… que además no hago más que mirar las fotos de aquella época en la que éramos tan felices, que sólo hablo del tema con mis amigos, que sólo veo parejas felices por la calle, gente haciendo planes de futuro, que ahora (con esto de las redes sociales, tan populares todas ellas) me dedico a meterme en su “muro” para ver lo bien que le va, lo social que se ha vuelto, la cantidad de “amigos” nuevos que tiene….”todo el mundo es feliz menos yo”.

Mi planteamiento es: no me extraña que te sientas así de mal, porque ya con todo tu duelo en marcha, sólo te falta machacarte más con esas ideas irracionales que aún no sabes manejar …

Párate y piensa si vale la pena seguir sufriendo. La respuesta, por si no lo tienes claro, es “no”.

El valor del “perdón”.

quantumlars / Free Photos

Como es habitual, al hablar del perdón, nos encontramos con ideas irracionales (siempre hablo desde mi experiencia clínica) que nos impiden que veamos las situaciones de forma objetiva y lo más probable es que acabemos equivocándonos.

Cuando pensamos en perdonar a esa persona (amigo, familiar, y sobre todo, pareja) que ha hecho “algo” que nos ha perjudicado, entre otras cosas, creemos que:

– El perdón va en beneficio del otro: “encima sale ganando”.

– Si lo perdono quedará como que no ha pasado nada.: “creerá que no me ha dolido y lo repetirá”.

– Es como si diera igual, como si le permitiera hacer lo que quiera: “se va a burlar de mi”.

– “Perdono pero no olvido”

– “Con perdonar ya está todo arreglado”, “a partir de ahí, ya como si nada…”, “a seguir como siempre”.

En fin, como si todos los beneficios de mi perdón fueran a parar a las arcas de mi “enemigo” y yo, después de hacer el esfuerzo, quedara como un tonto.

PUES NO.

TODO ESTO NO ES CIERTO.

TODAS ESTAS IDEAS SON IRRACIONALES y conviene que las cambies por que:

– El perdón va en beneficio del que perdona.

– Habrá un antes y un después. “Asúmelo”.

– “Te doy otra oportunidad, aprovéchala”.

– Una cosa es olvidar y otra, muy distinta por cierto, es perdonar.

– Después de perdonar, decide cuál es el tipo de relación que prefieres mantener con esa persona, si es que aún quieres mantener la relación (del tipo que sea).

¿QUIERES SABER LOS ARGUMENTOS…?

Primero piénsalos tú….y después, te cuento.