Discusiones en la pareja.


nattu / Art Photos / CC BY

Como ya hemos ido comentando en otros posts, las discusiones en pareja son normales, y son necesarias, sobre todos aquellas que se consideran funcionales, es decir, que tienen un objetivo: solucionar.

Pero hay otras ocasiones, tal vez más de las que nos gustaría, que las dicusiones se convierten en verdaderas “batallas campales” en el salón de casa (o allí donde la pareja se encuentre). Es a ese tipo de discusiones a las que me gustaría hacer referencia: a las escaladas aversivas.

Aquellas en las que uno de los miembros de la pareja empieza a hablar, el otro no lo escucha y le corta en cuandto puede, a su vez el primero sube el volumen para sentirse escuchado, pero el otro, de nuevo, sigue subiendo el tono y ya ninguno de los dos está escuchando. Cada vez sube más el volumen de la discusión y cada vez se escuchan menos, sólo están centrados en su monólogo interno, donde están buscando los “es que tú”, “pues mira que tú”…

Pues bien, en esos momentos en los que sólo estamos buscando en nuestros archivos internos para reprocharnos aspectos negativos del otro, y donde sólo vamos a terminar diciendo y escuchando cosas que causarán dolor, y desde luego, no vamos a solucionar, negociar, pactar, resolver, crecer… STOP.

¿Qué hacer en esos momento? Esto no es fácil, pero quién dijo que lo fuera…? Lo inteligente ahí es parar la escalada. Pero, ¿cómo?… previamente pactado por la pareja, habría que establecer una señal, no verbal a ser posible, para que en el momento en que se empiece a disparar la situación, uno de los dos, el que más control tenga en ese momento, muestre la señal al otro y desaparezca de la escena. De este modo, ambos deben mantenerse “alejados” hasta que se hayan calmado, y una vez más serenos, puedan volver a enfrentarse a la situación con el fin de solucionar.

Si estuviéramos ante un tema que no hay manera de resolver de esta forma, mejor dejarlo hasta que sepamos manejar la comunicación funcional (que veremos otro día).

La pregunta en estos momentos es “¿Para qué parar si de esta forma no resolvemos nada?”… Respuesta: mucho mejor frenar que discutir, pelear y guardar más información negativa (incrementando así el nivel de malestar en la pareja). En realidad sí estamos resolviendo: ya no hay caida libre en pareja.

A esto, me gustaría añadir un ejemplo real comentado esta semana en consulta. Con permiso de A.:

Paciente: “¿Y si ninguno de los dos queremos parar?”

Psicóloga: “¿Con qué objetivo?”

Paciente: “Desahogarnos, descargar contra el otro”

Psicóloga: “¿Echarle la culpa al otro de tu malestar (Ira)?”

Paciente: “Sí”

Psicóloga: “¿A qué precio?”

Paciente: (cabizbaja) “Al de poner en peligro la relación”

Psicóloga: “¿Valió la pena?”

Paciente: “No. Él estuvo a punto de irse de casa”

Psicóloga: PUES PARAD.

………………………………………………………………………Te suena de algo???

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica.

http://www.almapsicologia.com

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