«No tengo que llorar»

"No tengo que llorar"

“Habían pasado meses, cuando sintió peso en el pecho, la garganta se le hizo un nudo, la respiración se paralizó por unos instantes, y entonces, rompió a llorar.”

Llorar es un instinto, un acto reflejo que cumple diversas funciones. Cuando somos pequeños es la principal vía de comunicación con nuestro cuidador. Y con el paso del tiempo el contexto, la cultura, y el aprendizaje marcarán la diferencia, entre que expresemos nuestro malestar o lo guardemos bajo llave. 

Sabemos también que se liberan sustancias para calmarnos (opiáceos endógenos y oxitocina) y eliminamos aquellas que generan estrés (cloruro de potasio y manganeso) pero sigue siendo un proceso demasiado complejo para reducirlo a unas sustancias. 

Se han realizado multitud de estudios al respecto en las últimas décadas, y se distinguen dos funciones principales: La basal refleja cómo llorar para humedecer el ojo, o ante algo que nos lo irrita o seca, y la función emocional. La más compleja.

¿Qué sueles decir a alguien cuando llora? ¿Le das espacio y le permites expresarse, o intentas tomar un atajo diciéndole que no llore? La mayoría de las veces optamos por el atajo. No es fácil ver llorar a alguien, verle derrumbarse o verle sufrir. Empatizamos y simpatizamos con el otro y queremos que vuelva a estar bien lo antes posible. No nos damos cuenta que hay sufrimientos que no vamos a poder aliviar, situaciones que no podemos solucionar, y aunque una parte muy racional de nosotros ya lo sabe, lo pasa mal e intentando ser de ayuda colma al otro de soluciones prácticas.

Reconozcámoslo. Ver llorar a alguien nos asusta. Es difícil ¿por dónde podemos empezar? 

Tal vez por nosotros mismos.

¿Cuándo lloraste por última vez? ¿Qué te hizo llorar?

¿Cuando cruzas esa delgada línea entre estrés, cansancio, impotencia, y tristeza?

Muchas veces logramos identificar claramente el origen y otras parece que se disuelve entre las preocupaciones cotidianas, otras nos imponemos límites “no quiero llorar por este asunto” .

También podemos preguntarnos por estos límites.

 ¿Me doy permiso para llorar? ¿Los demás me pueden ver llorar?

¿O sigo aguantando todo por dentro porque no puedo pararme por esto?

¿Para que me serviría llorar por esto si necesito una solución?

Descansa.

Quítate la armadura un rato.

Tómate tu tiempo, y deja espacio a las lágrimas.

Que seas fuerte no significa que reniegues de ellas, recuerda la utilidad de estas: calmar, calmarte, ayudarte.

Gloria Barranquero Benavent

Psicóloga General Sanitaria

Col. Nº: CV-13.797

Ideas disfuncionales en el enfado

Cuántas veces has culpado al otro por que consideras que «debería haber hecho/ no hecho …» y de esa forma tú no estarías enfadado…?

O ese momento en el que, «como yo no lo habría hecho así, el otro está equivocado…»

Sea como sea, te interesa aprender a gestionar tus pensamientos, porque el que sufre….eres tú.

 

PIlar Solana
Psicóloga Clínica CV-04.650
Alma Web

Ideas irracionales (II) en el enfado. En youtube

Continuando con el vídeo anterior, en esta ocasión vamos a seguir «soltando lastre», centrándonos en aspectos del tipo… …»si no lo digo, reviento», actitud que nos va a llevar, fácilmente, a un punto nada funcional.

Sigue escuchando y, espero que, aprendiendo estrategias 😉

Gracias!

 

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
Web Alma

Ideas irracionales en el enfado patológico, en Youtube.

En este espacio no hablamos solo de estar «siempre» enfadados, sino de aquello que se nos pasa por la cabeza en esos momentos…

Detectar las ideas que reactivan esa emoción, nos ayudará a localizar el motivo y, por lo tanto, autorregularnos…

Te animas???

Pilar Solana Muñoz
Psicóloga Clínica CV-04.650
Alma Web

Autoaceptación II

Continuando con el programa anterior, recordemos que aceptarnos no significa resignarnos, que no podamos cambiar, avanzar, deshacernos de hábitos poco saludables…. aceptar y asumir los cambios que me interesan.

Vamos a ver ese plan de acción!

 

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04650
http://almapsicologia.com