Bullying. La víctima.

Este es un tema que nos preocupa a muchos; el acoso escolar, tanto físico como psicológico es un tema demasiado extendido y, aunque siempre ha existido, en la actualidad está cogiendo tintes demasiado extremos…

 

Pilar Solana, Psicóloga Clínica
CV-04.650
almapsicologia.com

La envidia, en Youtube.

La envidia es lo que sentimos cuando alguien tiene algo que nosotros queremos…acompañado de nuestra frustración, sobre todo al pensar que la otra persona es feliz por estar en posesión de “algo”.
Con la envidia, perdemos el objetivo e nuestras opciones, de nuestras oportunidades, incluso de nuestros éxitos.
¿habrá algo más disfuncional y desadaptativo que la envidia…? Seguro que lo hay, pero te invito a que escuches este programa y me dejes tus comentarios.

Gracias por escuchar!
Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

La amistad y el desorden de afectos, nuevo vídeo en Youtube.

Muchas veces me encuentro en consulta con personas que se sufren por lo que perciben en su entorno más cercano: familia y amigos.
“¿Cómo puede ser que un miembro tan cercano me esté defraudando de esta manera….?”
Por mucho que nosotros hagamos por los demás, es desadaptativo esperar lo mismo…

 

Gracias!!

Pilar Solana
Psicóloga Clínica 04.650
almapsicologia.com

 

Oncología y familia. Nuevo vídeo en Youtube

¿Qué ocurre cuando te dicen que tienes cáncer? ¿Y cuando es un familiar tuyo a quien se lo diagnostican…?
¿Cómo seguimos adelante? ¿Qué estrategia de comunicación ponemos en marcha a partir de ese momento…?
Nuestro objetivo es normalizar una situación que no lo es…

La comunicación siempre es importante, pero ahora, más.

Gracias!!

Pilar Solana
Psicóloga Clínica 04.650
almapsicologia.com

 

Discutir menos y resolver más, vídeo en YouTube

Buenos días,

Como empieza a ser habitual, un viernes más te invito a visitar nuestro Canal de YouTube donde encontrarás un vídeo muy interesante con pautas para resolver los distintos puntos de vista que nos suelen llevar a discutir sin resultados adecuados.

Te animas a visitarlo y a dejarnos un comentario y/o un like?

Gracias!!

Pilar Solana
Psicóloga Clínica
almapsicologia.com

La soledad, en YouTube

Hola a todos!

Hoy os presento un vídeo que habla sobre La Soledad. Esa compañera de viaje que, aunque nos acompañe durante toda nuestra vida, muchos de nosotros no nos acostumbramos a ella.

https://youtu.be/gYfam0BC-FI

Te animas a escucharlo y dejarnos tu comentario?

Si te gusta, compártelo!

Gracias!

Pilar Solana
Psicóloga Clínica CV-04.650
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Decir “no” en YouTube

Hola a todos, qué tal ha ido el verano…?

Es septiembre y toca volver a centrarse, así que llego con un vídeo para mejorar nuestra Asertividad…

Espero que os resulte interesante

Gracias a todos!

Pilar Solana

Psicóloga clínica CV-04.650

almapsicologia.com

Regalo de Navidad de Alma Psicología

Te has dado cuenta…???

Sin título

¿Quieres el regalo de Navidad que Alma Psicología tiene para tí?

No tienes más que descargarte nuestra App (Alma Psicología), registrarte y ya está!!

Tienes hasta el 07 de Enero de 2019 para hacerlo.

FELIZ NAVIDAD!!

EL EQUIPO DE ALMA PSICOLOGÍA

 

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com

La pareja

Nuevo vídeo en Youtube

Partiendo de la base de que la pareja es compleja, dado que se trata, no sólo de dos individuos sino, además, de la interacción que se genera entre ellos dos, al hablar de “LA PAREJA”, es interesante tener en mente un pequeño esquema para identificar los puntos fuertes de una relación y potenciar el TRABAJO EN EQUIPO.

Si te apetece escuchar este programa pincha aquí, o visita nuestro Canal de Youtube.

 

Una vez más, gracias!!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04650
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Mi camino hacia la terapia

Hace unos días en consulta, con una paciente a la que di el alta, me estuvo contando (rememorando cuando decidió pedir ayuda) sus peripecias hasta que por fin se decidió a acudir a consulta. Después de esa conversación, tras pedirle permiso para escribir algo así y con la ayuda de mis colaboradoras de ALMA, os presento el post de Lorena y Gloria…

…por si a alguien le resulta familiar y le da el empujoncito para decidirse 😉

 

3 de Septiembre de 2015

Esto es sólo una fase, una mala época, esto pasará con el tiempo, ahora acaba de pasar pero sólo he de dejar de pensar en ello y esto se solucionará solo. Es normal estar así, sólo necesito ayuda.

15 de Noviembre de 2015

Ha pasado un tiempo y cada vez que se presenta el problema me cuesta más manejarlo, es más, parece que cada vez hay más situaciones difíciles y lo paso peor (la intensidad va en aumento), pero esto pasará, yo no necesito ayuda.

 

23 de Diciembre de 2015

Llevo un tiempo y esto no mejora, he decidido pedir ayuda a mis amigos y familiares, hablar con ellos funciona, me siento mejor, alivia bastante el malestar, creo que me estaba equivocando tratando de ocultar mi problema, me siento genial por tener a quién contárselo, además tenía miedo a ser raro y que no me entendieran, pero me equivoqué, solo necesitaba a alguien que me escuchara y que me diera un punto de vista diferente, esto va viento en popa! Ya prácticamente está superado!

 

12 de Abril de 2016

Parece que mi familia y amigos cada día están más saturados del tema, cuando les hablo de ello me dicen siempre lo mismo, “no te preocupes, es algo normal, lo que tienes que hacer es animarte y dejar de pensar en tonterías”. Siento que no me entienden y hasta noto que se enfadan conmigo cada vez que les digo que para mí no es tan fácil como ellos dicen y que no puedo hacer lo que ellos me dicen. Noto que me enfado con ellos y además me siento mala persona por enfadarme con alguien que trata de ayudar. Parece que esto no funciona tanto como pensaba y no está tan solucionado como creía.

 

18 de Mayo de 2016

No quiero molestar a los demás, cada vez que sale el tema yo lo paso mal y noto cómo ellos lo pasas mal también. Creo que sienten pena por mí, y rabia porque no hago las cosas que ellos creen que me funcionarán y por eso no se me pasa. Me siento fatal, encima que quieren ayudarme…Creo que voy a ponerme una máscara, una bien bonita que diga a los demás “estoy bien, ya se ha solucionado”, así dejaré de molestar a la gente que me importa.

5 de Junio de 2016

Esta máscara es muy difícil de llevar, he cambiado mi actitud frente a ellos, pero cuando menos me lo espero siento que pierdo el control, la ira se apodera de mi y me siento solo, no me apetece hacer nada. Quizá sea momento de pedir ayuda profesional, voy a ver opciones…

Psiquiatra: no estoy zumbado y no quiero que me mediquen e ir drogado por la vida…

Psicólogo: me podría ayudar pero yo no estoy loco, además, es pagar a alguien por hablar, de eso ya tengo (familia y amigos) y funcionaba al principio, pero dejó de funcionar. Además, si pido ayuda significa que soy débil, que no puedo superar mis propios problemas, ¿Quién va a conocerme mejor que yo? Uno debe ser su propio psicólogo.

 

20 de Junio de 2016

Lo he estado pensando y sí, esto lo soluciono yo sí o sí, ¿qué puedo hacer?

Mirar en Google, ¡ahí están todas las respuestas!

Lo he buscado en Google y creo que ha sido peor, hay tantas cosas que no sé ni por dónde empezar.

Voy a ir a una librería-

-“Buenos días”

-“Buenos días”

-“¿Los libros de autoayuda?”

-“Sí, la sección del fondo”

Hay una sección entera. Qué barbaridad, hay muchísimos, bueno, no pasa nada, voy a echar un vistazo a ver cuál me encaja más.

“Autoestima en 10 días”, tanto tiempo y esto se soluciona en 10 días, genial!!

“Adiós a los problemas”, “Gane en seguridad, sea su mejor versión”…………………..

¡Madre mía! ¿Cuál cojo? Hay tantos, necesitaré, por lo menos, un par de ellos.

Vale, puedo coger uno de comunicación, otro de felicidad, de autoestima, este de solucionar problemas y este que lleva un audio de relajación. Así, como un pack, un poco de todo.

Voy a ponerme en cola.

Un hombre mira todos mis libros mientras espero mi turno.

¡Por Dios! ¡Deja de mirarme como si estuviera loco!

No aguanto más, me voy.

Dejo los libros en una mesa y salgo por la puerta.

Además, a quién voy a engañar…lo más probable es que empiece uno y me lo deje a mitad.

No puedo yo solo con esto, voy a hablar con alguien que pueda recomendarme un buen psicólogo.

Sí. Será lo mejor.

 

¿Te suena? Busca ayuda, lo peor que puede pasar es que la encuentres.

 

Lorena Pomer y Gloria Barranquero 
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El insomnio (II)

En esta segunda parte del insomnio, la idea de hoy es qué podemos hacer para mejorarlo.

Si queremos mejorar nuestro hábito de dormir, estaría bien seguir alguna de estas pautas (cuantas más….mejor):

  • Seguir un horario más o menos fijo, es decir, entrenar para adquirir nuevos hábitos
  • Permanecer en la cama, el tiempo suficiente, pero no más
  • Si ha pasado un rato (media hora más o menos) desde que estamos en la cama y no logramos dormirnos, levantarnos y hacer alguna actividad aburrida..
  • ..

 

Te interesa saber más? Pincha aquí para escuchar el programa completo.

Si además te apetece estar al día con los vídeos de nuestro canal, puedes seguirnos en el Canal de Youtube de Alma Psicología.

Como siempre, gracias por seguirnos.

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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Cómo explicar la muerte a los niños

A los adultos nos cuesta hablar de la muerte, pero más aún, si el receptor de nuestra información es un niño.

Una semana más, quiero compartir contigo este interesante tema del que estuvimos hablando hace un tiempo en un programa de radio.

Cómo le contamos a un niño que ha perdido a una persona cercana…

Yo suelo ser partidaria de contarles la verdad, adaptada a su edad, a su vocabulario, evitando datos escabrosos…

Ellos no entienden la muerte exactamente igual que los adultos…

No estamos preparados para afrontar el tema de la muerte.

Aspectos a tener en cuenta… 

Si te interesa saber más, puedes escuchar este programa de radio aquí.

Te apetece seguirnos en nuestro Canal de Youtube?

Gracias, como siempre…

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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Los deberes del cole

Buenos días Septiembre!

Y con él, llegó la vuelta al cole.

Cuando nuestros niños vuelven al cole, los papis tenemos más tiempo, pero más responsabilidades, porque muchas veces pasamos demasiado tiempo junto a ellos a la hora de los deberes.

Aquí encontrarás algunas pautas para ayudar en autonomía a nuestros niños.

Es importante que los papás tengamos en cuenta que nos interesa saber:

  • Si a nuestros niños les demostramos que los deberes son más importantes para nosotros que para ellos, no se van a sentir responsables…
  • Reflexión a tener en cuenta: si obligar a los niños diera un resultado, no habría fracaso escolar, sólo funciona a corto plazo…a la larga no nos va a funcionar. “Hasta que no me enfado, no me hace caso…”

Vamos a cambiar la estrategia…continúa sabiendo más aquí.

Te animas a seguirnos en nuestro Canal de Youtube?

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
almapsicologia.com 

 

 

 

El insomnio

Hoy hablaremos del insomnio…

 

El sueño es necesario, un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo, dormir es una actividad necesaria y ayuda a generar equilibrio entre la salud física y psicológica.

Cambia en cada persona, de acuerdo a la edad, a la salud….el tiempo ideal de sueño es el que a cada uno nos permita realizar las actividades de cada día, con calidad…

Ya puedes seguir escuchando / viendo el vídeo completo pinchando aquí.

Y recuerda que puedes seguirnos a través del Canal de Youtube de Alma Psicología.

Una semana más, gracias!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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Educación Positiva (III)

Hola de nuevo, una semana más, te presento un anticipo del vídeo que hoy subo a mi canal de Youtube.

En el vídeo de hoy, verás que empieza y termina de una forma…digamos…precipitada, y esto, te pido disculpas, se debe a las restricciones de tiempo que tiene mi canal, pero era la forma de poder mostrarte este tercer y último vídeo de las saga de EDUCACIÓN POSITIVA.

 Continuamos donde lo dejamos, planteando la coherencia de ambos educadores y que seamos claros a la hora de transmitir las instrucciones a nuestros hijos.

Debemos operativizar, y esto qué quiere decir…? pues que no es lo mismo cuando a un niño le decimos “Arregla tu habitación” (hablando de niños pequeños, sobre todo), que cuando le decimos “haz la cama”…

Instrucciones claras, sencillas, una detrás de otra…y utilizarlo en sentido positivo…y después de decirle lo que no se hace, también le damos directrices de lo que sí, para, al menos, tener algunas salida a su comportamiento.

Si te apetece ver/escuchar el vídeo completo, pincha aquí.

Recuerda que puedes suscribirte al Canal de Youtube de Alma Psicología.

Como siempre, muchísimas gracias por seguirme.

Un saludo,

Pilar Solana.
Psicóloga Clínica CV-04.650

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Lo que no es educación positiva (II)

Una semana más, continuamos donde lo dejamos…

 

Recordemos que NO es educación positiva…:

  • Excesiva permisividad
  • Ceder después del “no”
  • La no coherencia…

  • La educación positiva no es “no negociar”.

Normalmente nos planteamos cosas del estilo “¡Cómo voy a negociar con mis hijos!”

Tengamos en cuenta que siempre lo hacemos para conseguir un fin, lo hacemos constantemente, en cualquier área de nuestra vida…

A tener en cuenta que, hasta bien entrada la adolescencia, la conducta de nuestros hijos está condicionada por las consecuencias que les sigue…aprender a luchar por sus logros.

 

Te interesa saber más sobre este tema? Pincha en este link.

Síguenos en el Canal de Youtube de Alma Psicología.

Gracias!!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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Lo que no es educación positiva (I)

Bienvenid@ una semana más a este avance del vídeo en nuestro canal de Youtube.

En esta ocasión, y teniendo en cuenta el período estival, en el que nuestros niños están sin cole, tenemos la oportunidad de aprovechar y poner en marcha distintas estrategias para facilitar la relación con nuestros hijos…

 

No es educación positiva ser PERMISIVOS.

“Sólo se puede educar educando”: hay muchos padres que piensan que se puede educar sin hacer intervención, dejar que los niños vayan creciendo desarrollando sus propias habilidades.

Los padres, como educadores principales, somos los encargados de enseñarle la diferencia entre el bien y el mal…

El MIEDO de muchos padres es un mal principio educativo: miedo a que sus hijos se vayan a frustrar…

 

Si te parece interesante y quiere más información, pincha aquí.

Sigue a Alma Psicología en su canal de Youtube.

Gracias!!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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Cómo superar la adversidad.

Hola de nuevo, encantada de estar aquí un viernes más compartiendo contigo el avance del nuevo vídeo de Youtube. 

En esta ocasión te cuento cómo superar la adversidad.

Cuando hablamos de adversidad, estamos hablando de algo más que una dificultad o un contratiempo, no estamos hablando de las dificultades habituales, las cotidianas… sino, de esa serie de dificultades, de desgracias que no permiten que logres tus objetivos y como consecuencia de ello no logres tu felicidad.

Todos pasamos por situaciones adversas y de lo que se trata es, de superarnos.

 

Te resulta interesante? Quieres saber más? Pincha aquí.

Síguenos en el Canal de Youtube de Alma Psicología.

 

Gracias! 

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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Infidelidad (IV): El Perdón.

Con ésta, terminamos la saga de la infidelidad. Durante cuatro semanas hemos estado hablando acerca de este tema tan difícil para aquellos que lo sufren.

 

El daño es tan grande que genera una reacción inmediata contra el “infiel” y se inicia el acto de venganza.

Nos sentimos tan mal “por su culpa” que queremos que sienta lo mismo que nosotros…

El perdón es un acto voluntario para cuando la pareja quiere reconstruir…

Veremos lo que es el perdón y lo que no es.

 

Quieres saber más… échale un vistazo a este vídeo

Cada semana, un nuevo vídeo. Sigue el Canal de Youtube de Alma Psicología.

 

Gracias!!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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La infidelidad (III): consecuencias emocionales

En el programa anterior estuvimos hablando de las consecuencias cognitivas, es decir, cómo cambiaba nuestra forma de ver a la otra persona tras una infidelidad.

Otra de las consecuencias es la conductual, relacionada con la agresividad… incluso la evitación, evitar a la persona infiel.

La traición

Separación?? Arreglo??

Quieres saber un poco más? Anímate y síguenos en el canal de YouTube de Alma Psicología

Gracias por seguirnos

Pilar Solana

Psicóloga Clínica CV-04.650

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La infidelidad (II)

Esta semana vamos a continuar con la segunda de las cuatro entregas de esta pequeña saga sobre la infidelidad. En este caso, me gustaría hablarte acerca de dos punto:

Prevención de la infidelidad y consecuencias

Un buen punto de partida es ser consciente de la insatisfacción personal … Tener en cuenta los conflictos no resueltos, incluso antes de tener pareja.

Afrontar, solucionar… y pensar que, a veces la ruptura no es sólo otra opción más, sino que incluso es la solución.

Importante tener respeto por las personas que han sufrido una infidelidad, por qué hay que estar ahí…

Cada uno tiene la oportunidad de buscar la felicidad, de decidir en su vida…

Quieres saber más sobre este tema? Síguenos en el Canal de YouTube de Alma Psicología y échale un vistazo al nuevo vídeo de hoy.

 

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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La infidelidad (I)

nubarrones de infidelidad

 

Quiero presentarte una pequeña introducción de mi vídeo en Youtube. A ver si te interesa y te animas a escucharlo/verlo 😉

Se habla de la infidelidad como una acción, una acción cometida, voluntariamente, por parte de uno de los miembros de la pareja.

El aspecto fundamental es que se rompe uno de los pilares principales de la relación: la fidelidad, con lo cual, la confianza, cae. Se rompe un acuerdo establecido entre ambos…

Cuando una pareja comienza a consolidar la relación como tal, hablan de la fidelidad y la infidelidad, pero muchas veces no se especifica claramente lo que, para cada uno de los miembros de la pareja significa, por que puede ser distinto…

Te apetece saber más? 

Visita mi canal de Youtube Alma Psicología

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650

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Reglamento General de Protección de Datos

Hola a todos,

en Alma Psicología nos hemos adaptado al nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos.

Para tí no va a cambiar nada, seguiremos trabajando y haciéndote llegar aquellos artículos que puedan ser de tu interés, pero nos importa que tus datos estén a buen recaudo.

Por ello este post, para que estés tranquilo, en Alma Psicología cuidamos bien de tus datos y de ti.

Para más información acerca de nuestra política de datos, pincha aquí

Saludos,

Pilar Solana
Psicóloga Clínica CV-04.650
http://www.almapsicologia.com

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Nuevo vídeo presentación Alma Psicología

Vacaciones divertidas y seguras.

Cuando llega el verano y el calor aprieta, nuestra mente busca automáticamente la forma más práctica de llevar este calor.

Para los que vivimos cerca del mar, la opción puede estar clara, y para los que no tenéis esa opción o no os gusta, hay otras alternativas como son las piscinas, los ríos, lagos…

Pero lo que en un primer momento se plantea como una actividad divertida y refrescante, puede volverse en contra nuestra y marcar un antes y un después en nuestra vida con desenlaces terribles.

Es por ello que me gustaría compartir con vosotros esta guía editada por el Ministerio de Sanidad. En ella podréis encontrar consejos muy interesantes para toda la familia.

La opción más eficaz radica en la prevención en todas las áreas de nuestra vida. y sobre todo cuando se trata del bienestar de los nuestros.

FOLLETO_Guia_familias.pdf.

Felices vacaciones!

Pilar Solana. Psicóloga Clínica CV-04.650

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Evolución: la Era Digital.


Photo credit: LittleGreyCoconut via Foter.com / CC BY

 

Recuerdo cuando era estudiante y daba clases de historia. En ella hacíamos ejes cronológicos para situar cada época y entender los avances que se habían hecho para facilitar la vida de las personas.

“Facilitar la vida de las personas” era el objetivo central de todo desarrollo, más calidad de vida, más humanización, más comunicación…y por fin lo hemos conseguido!

Ya estamos en esa “Era Digital” que tanto soñábamos cuando de pequeños veíamos “Regreso al futuro I, II y III”, o “Juegos de guerra” madre mía! Mi hermano y yo las habremos visto veces…! Cómo nos llamaba la atención toda esa tecnología del futuro que facilitaba tanto la vida a la gente, y los felices que los veíamos!

Pues bien, ya lo hemos conseguido, estamos en esa era de la comunicación en la que tenemos a nuestro alcance toda la información que queramos a un golpe de pulgar, podemos decirle a nuestros conocidos, familiares y amigos todo aquello que pensamos en “cero coma”, podemos hablar de forma gratuita con alguien que está a 10.000 kms de distancia, como si lo tuviéramos enfrente de nosotros, podemos visitar virtualmente la isla maravillosa a la que vamos a viajar este verano…sin movernos del sofá… la cantidad de cosas que podemos hacer…. Y somos infelices.

“Infelices”…. Qué paradoja! Pero la evolución, el desarrollo….no era para mejorar nuestra calidad de vida? La idea no era que la tecnología estuviera al servicio del ser humano?

Pero en realidad no es así. El ser humano está al servicio de la tecnología. Porque si no, cómo se entiende que en la era de la comunicación sea cuando menos nos comunicamos, cuando menos nos entendemos, cuando menos desarrollamos nuestras habilidades en pareja, en familia, con nuestros amigos…en detrimento de nuestra salud emocional?

Vemos a parejas sentadas a la mesa de un restaurante mientras ambos escriben en sus móviles sin mirarse a la cara, personas cruzar la calle sin levantar la mirada de esas minipantallas, niños en un cumpleaños que sólo se envían mensajes a través de una aplicación móvil, bebés que llevan un juego electrónico para entretenerse mientras sus padres conversan con otras personas…

Y todo esto trae como consecuencias soledad, inseguridad, déficit de habilidades sociales, problemas de comunicación en pareja, infidelidades, rupturas, nomofobia (fobia a salir de casa sin el móvil), ciberbullying (acoso en la red), phubbing (menospreciar a nuestro acompañante por hacer caso al móvil), fomo (miedo a perderse algo), …y ya ni siquiera en casa tenemos a nuestros hijos a salvo de malhechores a través de la red.

Hacia dónde estamos evolucionando?

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650

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Cuestión de actitud.

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Decide tu camino a seguir

Como cada lunes me despierto enfadado, pensando que otra vez es lunes. Será posible…con lo bien que estaba yo el fin de semana. Otra vez a aguantar las impertinencias de mi jefe, a esperar que pase toda la semana y llegue de nuevo el viernes… (1 día perdido a nivel emocional)

Vaya hombre, ya es martes, pero caray, hoy tengo un día difícil, tantas cosas que hacer….y no llego. Tenía que haber nacido rico, o con algo más de suerte. Entre el trabajo y las actividades de los nanos….llega a casa por la noche, ponte con la cena….Buf. (2 días perdidos)

Bueno, parece que va pasando la semana. Pero mira que se me hace larga….miércoles pero ha salido nublado. Con lo que me gusta el sol a mí! Si me hubiera tocado vivir en el caribe…anda que no viven bien allí. Todo el año veraneando. (3 días perdidos)

Jueves, mañana ya es viernes. Ya va quedando menos. Pero estoy tan cansado ya con lo que llevo andado esta semana. Todos los días igual. Levántate, niños al cole, corre al trabajo, recoge a los nanos, actividades extraescolares, compra, trabajo atrasado…maldita sea! Qué vida me ha tocado! (4 días….)

Por fin es viernes! A ver si consigo llegar al final del día. Aún me queda una larga jornada laboral. Y mi churri ya me ha dicho que esta tarde se retrasará, así que me toca de nuevo recoger a los nanos….vaya…con lo contento que estaba yo con que ya era viernes…. A ver si mañana se presenta mejor el día. (5…)

Sábado! Vaya hombre! Para un día que podía dormir, ya se han despertado los niños. Y seguro que no nos dejan un rato de descanso. Total, para dos días que tenemos….si hoy no descanso, mañana ya es domingo y llega el lunes… (6)

¿Ya es domingo? Pero qué rápido se me ha pasado!! A lo que me de cuenta estamos a domingo tarde y a prepararse para el lunes…. (7)

Y vuelta a empezar.

Te suena? Pues igual te interesa cambiar tu actitud.

La vida no está hecha como un traje a medida. La vida es la que es. Pero igual que todos los días no comemos a la carta, sino que intentamos hacer el mejor plato posible con los ingredientes que tenemos en la nevera, con la vida ocurre lo mismo, se trata de sacarle el mejor partido a lo que se te presenta cada día.

El día a día no es ideal. Pero es tu día, tu semana, tu mes…..es tu vida. Si no quieres arrepentirte dentro de un tiempo de haber malgastado tu vida, párate a pensar si no te interesaría cambiar la actitud con la que te enfrentas a ella.

La vida no puedes cambiar, tu actitud, sí.

“Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos.” Víktor Frankl

Pilar Solana. Psicóloga Clínica

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Unos días sin mi móvil.

En esta ocasión os presento un hecho real, un relato “estremecedor” que nos podría ocurrir a cualquiera….

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EL DÍA EN QUE MI MÓVIL DECIDIÓ JUBILARSE EN NAVIDAD.

El pasado 22 de diciembre, estaba hablando por teléfono con mi pareja. Era pronto, aún no había empezado el sorteo de Navidad. Todo parecía ir como debía ir, era un buencomienzo de día.
Al colgar el teléfono, éste bailó entre mis manos y cayó. Estaba hablando junto a la barandilla de una escalera, con lo que vi cómo mi móvil caía tan lentamente como veía los datos del mismo subir hacia mí. Al llegar al suelo, unos cuatro metros más abajo, sólo se oyó un ruido seco, un poffff.
Al llegar parecía que sólo se había soltado la carcasa y la batería. Lo monté y vi que se encendía, parecía que iba bien, hasta que vi cómo se veía, o mejor, como NO se veía. La pantalla estaba intacta pero el líquido de dentro iba a su aire viéndose la gran parte de color negro y la otra multicolor a rayas, vamos que no se veía nada más que un par de centímetros de la pantalla.
Tras intentar recuperarlo, admití que ya no iba a poder usarlo. En realidad, vi que se podía usar “perfectamente”, solo había que tener un poco de paciencia y girar el móvil para ver la pantalla a trozos.
Claro está que podía ir a arreglar la pantalla. Busque por internet, del portátil que no del móvil claro, y vi que no era rentable pues se trataba de un móvil de ya dos años de antigüedad, claro ya era viejo.
Cuando decidí comprarme uno, me vi en la aborágine de las compras de navidad y no podía mirar uno que me fuera a resultar apropiado.
Tuve que decidir y pensé “si hasta hace algunos años vivíamos sin usar los datos e incluso sin móvil, que no podré superar yo, con lo hábil que soy”, “qué narices, un descanso de redes sociales me vendrá bien”.
A las doce horas, ya estaba buscando como ver a través de la pantalla rota, como si estuviera codificado, al estilo de las plataformas de TV que codifican la señal.
“Bueno”, me decía,” tampoco pasa nada”, pensaba hasta que llegó nochebuena y no paraba de sonar el móvil por la llegada de WhatsApp y correos que no podía ver, claro. Decidí enviar mail para decir a mis amigos que no tenía WhatsApp ni internet, en donde estaba no tenía acceso a internet. Mi sorpresa es que la gente contestaba a mis mails, no reaccionaban de forma adecuada a mi mensaje de “no puedo recibir a través de internet”.
A los que me interesaban realmente, los llamaba por teléfono o les enviaba un SMS de la otra línea que tengo, ésta sin datos. ¿Recordáis lo que es un SMS? Sí, son aquellos mensajes con los que empezamos a comunicarnos con los móviles, allí por los finales de los 90. Pero mucha gente ya ha perdido la costumbre de enviar SMS y envía WhatsApp esperando que los recibamos.
Lo que finalmente pasó es que estuve desconectado socialmente en unas navidades. No pude felicitar, como en los últimos años, a los “amigos”. No pude compartir en Facebook mi estado, ni en Twitter, ni decirles que estaba desconectado, ni publicar en Instagram ninguna foto, en definitiva, no pude comunicarles mi estado. Ellos pensaban que estaría de viaje y no me felicitaban o lo hacían por WhatsApp. Finalmente consiguieron entre unos y otros que me sintiera solo, que no tenía amigos, que era fóbico social, un antisocial, un paria de la sociedad, como cuando te decían, “¿pero no tienes WhatsApp?, ¿en qué siglo vives?”…
La sorpresa fue cuando me pude comprar un móvil nuevo (ya sin tanto trasiego de compras navideñas), envié un mail explicándolo a mis contactos y pidiendo que reenviaran mensajes importantes, pudiendo ver que la gente sí que me había felicitado y algunos se habían enfadado porque no les había contestado, pero no se habían extrañado.
¿Vivimos en una sociedad tan esclava de las redes sociales?
¿Podemos vivir sin móvil?
¿Hasta dónde vamos a llegar?
¿Quién pone el límite?
¿Soy un adicto a las redes sociales?
¿No sabemos que hacer sin el móvil en la mano?
¿Si nosotros no se lo vimos a nuestros padres y estamos así de enganchados, que les ocurrirá a nuestros hijos que nos ven continuamente con el móvil en la mano? ¿Les podremos exigir luego que no lo usen más que a horas determinadas?
Puedo seguir dependiendo de las redes sociales y no saber superarlo, o enfrentarme a estas adicciones para afrontarlo, y , para ello, mejor me busco un buen psicólogo que me eche un cable.

J.C.

Pues bien, espero que hayamos aprendido algo de esta historia, que de estremecedora tiene poco, pero mucho de real.

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Sobre mí

pilar playa

     ¡HOLA! Me gustaría hablarte de mí como lo hago habitualmente, con naturalidad, como si estuviéramos frente a una taza de café.

    Mi nombre es Pilar Solana y soy Psicóloga Especialista en Psicología Clínica.

   Terminé mis estudios en la Facultad de Psicología de Valencia en el año 1995 (cuánto tiempo hace de eso ya!), y en  1996, mientras cursaba un Máster en el Centro de Terapia de Conducta de Valencia, abrí mi consulta privada.

    Desde entonces han pasado muchos años (más de 20!!), a través de los cuales he tenido muchas experiencias profesionales. Por un lado con compañeros psicólogos con los que he compartido trabajo en equipo, por otro lado con casi más de una docena de psicólogos recién licenciados o en últimos años de carrera a los que he formado (y continuo haciéndolo) y que hoy en día trabajan de forma independiente y, sobre todo, con los pacientes que he podido ayudar y que tanto me han proporcionado.

Mis pacientes me han permitido aprender a ver a las personas. Personas  que llegan a consulta con problemas emocionales, con sufrimiento, con desesperación muchas veces, sin saber si éste será, por fin, el lugar donde alguien les pueda ayudar.

He aprendido a ver que a mis pacientes les duele el alma.

A día de hoy, gracias a mi formación como PSICÓLOGA CLÍNICA, al resto de formación que me ha permitido ahondar en los problemas de la personas, a la experiencia lograda tras estos años en consulta privada, y a las necesidades de los pacientes en los últimos años, he decidido mostrarte mi trabajo a través de esta página, en la que espero puedas resolver tus dudas y permitas, si así lo necesitas, que te ayude a mejorar al igual que más de varios miles de pacientes en toda mi carrera profesional han hecho.

Gracias a todos mis pacientes, por la confianza, el esfuerzo realizado y las ganas de vivir.

Para mí también ha sido (y continua siendo) una LECCIÓN DE VIDA.

Pilar Solana Muñoz

Psicóloga Clínica. CV-04.650

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“¡Me pones de los nervios…!”


CdePaz / Foter / CC BY-NC-SA

¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase de nuestro interlocutor?

Que nos echen la culpa de nuestro comportamiento para justificar el suyo es bastante común en una sociedad que suele dedicarse a hacer atribuciones externas cuando tiene que ver con algo negativo (siempre es más fácil echar la culpa a los demás).

Desde “el profesor me tiene manía” hasta el “no me provoques que no quiero gritarte”, hay un amplio abanico de comportamientos que algunas personas tratan de justificar, por no mirar hacia adentro y hacerse responsables de su ACTITUD y como consecuencia, de su COMPORTAMIENTO.

Seamos maduros ya, y tomemos las riendas de nuestra vida, que bien sabemos defender esto cuando de aspectos positivos se trata, y tomemos la decisión tanto en nuestro beneficio como en el del otro (a ambos nos va a beneficiar). De modo que si somos consecuentes, no vamos a tener que estar constantemente buscando echar balones fuera (cuesta mucho más esfuerzo y genera más problemas) que si nos decidimos a ser responsables y hacer atribuciones internas.

¿Qué significa hacer atribuciones internas? Pues ser consciente que nuestro comportamiento y/o nuestra reacción emocional depende de nuestra actitud, es decir, de lo que pensamos acerca de la situación que estamos viviendo en ese momento. De la misma forma que no nos cuesta (y entendemos que es necesario) “actualizar” el software y las app de nuestros ordenadores y smartphones, adaptemos nuestra actitud, nuestros actos. Nos conviene tener en cuenta que, aunque condicionados por el exterior, van a estar determinados (dirigidos, guiados) por nuestra forma de “leer” esa situación y como consecuencia vamos a controlar y reaccionar de forma más adaptativa.

Pilar Solana. Psicóloga Clínica CV-04.650

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Cuando la vida termina.

     cuando la vida termina

   Hoy ha sido un día difícil.

  Atrás quedan ya los días de hospital, las visitas interminables para que les hablaran de esperanza, de curación.

   Atrás quedan las largas sesiones de terapia en las que aprendíamos a afrontar la dura realidad, esa en la que no escuchábamos lo que queríamos, sesiones en las que se hablaba de muerte. De aceptación.

   Hoy ha llegado el día que todos temíamos, sobre todo los familiares y amigos que sabían que esto llegaría pero miraban de reojo el pasar del tiempo, siempre con la esperanza de que quedara un día más.

   Hacía poco más de un mes que ella se había enfadado en consulta, diciendo que no quería aceptar su muerte, que no quería prepararse para morir. Entonces decidimos aprender a vivir con cáncer. En una etapa terminal en la que apenas ya podía salir de casa.

Largas conversaciones en las que al final siempre conseguíamos sonreír, tras gastar muchos pañuelos.

Días después de aquella conversación con enfado, volvimos a hablar del final de esta enfermedad. Ella lo había entendido. Llegaba el fin. Fue ella la primera en sacar el tema, “no quiero morirme aquí, en el hospital”. Se iba a hacer lo imposible para que no fuera así. Primero la estabilizarían y después a casa. Con su familia.

Todo iba muy deprisa, “esto va más deprisa de lo que yo creía” había dicho ese mismo día.

Mientras tanto la familia no paraba de estar junto a ella. Todos estaban por allí. Siempre. Mayores y niños. Todos hablando abiertamente. De la vida y de la muerte. Todos preparándose. Todos despidiéndose.

La semana pasada volvimos a hablar: “quieres que te diga la verdad?”, me preguntó….“por supuesto, tú y yo siempre nos contamos la verdad”, le había contestado…­” quiero morirme ya” me había dicho, “pero no quiero decírselo a los demás, para que no sufran”… Siempre temió a la muerte, tenía muchas cosas que hacer todavía….había estado planificando un viaje para estos días…pero ella sabía que el viaje sería a otro lugar.

Me despedí de ella dándole las gracias….”por qué?” me preguntó ella….”por no echarme” le dije sonriendo. Y sonrió. Creo que las dos sabíamos que muy probablemente sería nuestra última sesión.

Estos días ya no había querido ver a nadie que no fuera de su familia, echaba a la gente para que no la vieran. Ella sabía lo deteriorada que estaba.

Y cinco días después de ese día, llegó el momento. Ella se fue apagando…despacito…como ella era…casi sin que se notara….para que nadie sufriera. Todos se habían despedido de ella. Hoy recibió besos de todos y por todos los que estaban y los que no. Su familia le dio permiso y ella se dejó envolver entre sus besos de despedida. Y se fue.

Sólo me queda daros las gracias. A ti en primer lugar y a toda tu familia, por permitirme compartir con vosotros estos momentos tan dolorosos e íntimos. Hoy me he podido despedir de ti junto a todos ellos.

Gracias P. N. C., por todo lo que me has enseñado.

D. E. P.

 

Pilar Solana

Psicóloga Clínica CV-04-650

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Me muero de envidia!!

Me Muero De Envidia
Me Muero De Envidia

La envidia es uno de los sentimientos más comunes entre los seres humanos: vemos a los demás contentos, felices, sin problemas y sacamos conclusiones erróneas al pensar que tal o cual cosa que tienen son las causantes de su bienestar. Así que queremos lo mismo: ser felices.

Vivimos en sociedad y eso hacemos que tomemos modelos de otros para aprender, para saber qué se lleva este otoño, cómo ser más agradable con los demás…etc.

El problema es cuando aparece sufrimiento porque deseamos lo que el otro tiene. Es decir: no es que tomemos como modelo a otra persona para esforzarnos y conseguir ser felices (a nuestra manera…con nuestro estilo…a nuestro ritmo…) sino que sentimos envidia, sufrimos y hacemos daño a los demás.

La envidia hace que suframos, sí, pero también nos coloca en un plano de insatisfacción y de queja permanente. El que sufre la envidia se siente víctima y ve al otro como una amenaza, como si sólo hubiera un primer puesto para ser feliz y éste hubiera llegado el primero a la meta.

La envidia nace de la creencia errónea de que nunca tendrás lo que el otro tiene (y por supuesto lo valoras más que lo propio).

Provoca sentimientos muy dolorosos ((aunque evitables)) tales como dolor, enfado, ira, tristeza, celos, resentimiento, rencor.

Centramos demasiada atención a “seguir” el curso de vida de estas personas a las que envidiamos y perdemos el rumbo de nuestras propias vidas, desenfocándonos de nuestros objetivos personales y por lo tanto alejándonos cada vez más de sentirnos bien con nuestros logros, porque si los conseguimos nunca los valoramos tanto como si fueran los logros del otro, y por que además, la mayoría de las veces…perdemos el objetivo y no conseguimos el resultado.

Pero cuando la envidia se convierte en patológica es cuando además se pretende “destruir” al otro. La destrucción puede venir a través de la persecución abierta, de la mentira, de la descalificación…pero el objetivo será siempre el mismo: que dejes de brillar.

Aunque este comportamiento sólo servirá de nuevo para perder nuestro objetivo y cada vez estar más lejos de nuestra satisfacción personal. Así sólo continuamos sufriendo y bajando nuestra autoestima.

LA ENVIDIA AFECTA A CUALQUIER PERSONA QUE NO ESTÁ ENFOCADO EN SU PROPIA VIDA Y EN SUS METAS.

De modo que:

– Si tienes envidia, céntrate en ti, mejora tu autoestima, focaliza en tus objetivos y planificate para conseguirlos. Pide ayuda si es necesario.

– Si eres objeto de envidia, es su problema, no el tuyo. Si no es una persona importante en tu vida, trata de alejarte de esa persona y así evitarás tenerte que enfrentar a situaciones desagradables. Si es importante en tu vida, intenta hablar con ella y que busque ayuda. Seguro que está sufriendo en silencio.

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica.

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Breves pautas para mejorar la comunicación en la pareja.

mrhayata / Foter / CC BY-SA

Cada días son más las malas formas en la comunicación, ya sea en la pareja o en cualquier relación en la que nos veamos inmersos. Pero cuando se trata de la pareja…esa persona a la que has elegido para formar un proyecto, que es parte activa en tu vida…las consecuencias de una mala comunicación duelen y afectan más.

Por eso el motivo de este post, para dar una serie de directrices claras, sencillas y directas de cómo se puede mejorar la comunicación. Tal vez te plantees que ¿por qué poner esto en marcha…si seguro que no va a funcionar? y mi pregunta es otra…. ¿Funciona lo que hacéis ahora?

He aquí unos puntos para mejorar:

1. Ten un objetivo. Antes de empezar a discutir, comentar un tema con tu pareja, piensa en qué es exactamente lo que quieres conseguir con ello. Esto te guiará hacia donde puede que lo consigas…y desde luego te alejara del punto en el que sólo se creará conflictos.

2. Busca el momento adecuado. A veces es más fácil de lo que pensamos. Se trata de que sea un momento en el que los dos estemos más o menos tranquilos y no hayan interferencias en el entorno (ya sea niños, televisión, otros familiares o el tiempo de tenernos que ir sin falta). Si además es posible, que los teléfonos de ambos no estén al alcance de la mano ni del oido.

3. Deja la culpa a un lado. Lo cierto es que es bastante común iniciar una conversación (acerca de un tema difícil) señalando al otro como el causante de mi “dolor”, de modo que sólo conseguiremos más dolor…para ambos. Si tomamos la iniciativa de la conversación en un tono conciliador, sin sacar conclusiones precipitadas y damos la otro la oportunidad de opinar….tal vez se aclaren las cosas (que al fin y al cabo es el objetivo).

4. Escucha activa. Escucha, piensa, siente y luego responde. La buena comunicación pasa por que sean ambos quienes tengan la oportunidad de defender su postura.

5. Claridad del discurso. Además de no andarnos por las ramas, nos conviene ir tocando los temas a debatir “uno a uno”. De este modo el que escucha tendrá opciones para (punto anterior) escuchar, pensar, sentir, entender….y clarificar su opinión (ya sea por que está de acuerdo o no). Haz peticiones de cambio, no exijas. Di exactamente lo que quieres decir. Cuidado con las etiquetas que le ponemos al otro…mejor no hacerlo.

6. Empatiza. Es interesante que nos hagamos esta pregunta: “Si yo fuera quien va a recibir “mi discurso”…¿cómo me lo tomaría?”. A nadie nos gusta que nos hagan comentarios negativos sobre nuestro comportamiento…así que tengamos cuidado cuando seamos nosotros quienes lo hacemos.

Lo dicho…si hasta ahora la comunicación con tu pareja no ha sido tu fuerte….por qué no lo intentas de esta manera (unas cuantas veces…practica!!) y luego me cuentas.

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica CV-04.650

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Si quieres escucharlo a tarvés de la radio, puedes hacerlo en http://www.almapsicologia.com/radio

 

Photo credit: mrhayata / Foter / CC BY-SA

“Quiero ser normal…

Thomas Hawk / Foter / CC BY-NC

Muchas personas viven constantemente comparándose con otras, creyendo que son raras, que no son normales.

Y todo esto….¿por qué?

Por que no todas las personas somos iguales: unos somos más altos, otros no tanto. Unos somos más morenos…otros no.

Pero eso es algo evidente, y además son factores sobre los cuales habitualmente poco podemos hacer. La dificultad mayor, al menos de las personas que yo veo en consulta van más por la vertiente emocional (claro esta!!).

Cuando una persona se cree diferente, acaba sintiéndose diferente y actuando como tal. Vive pegada a la opinión que otros tienen, no sólo de ella, sino de personas que no cumplen los “requisitos” establecidos por alguien para “ser normales”. Pero por favor…alguien me puede decir qué es ser normal?

Ser…sentirse…creerse…actuar… Pero todo esto no son términos diferentes?

Ser normal es sonreir cuando todos sonrien? Llorar cuando todos lloran? Sufrir cuando todos sufren? Queremos ser clones?

Ser normal es actuar de acuerdo a tus propias actitudes, aquellas en las que has sido educado, aquellas que te ayudan a adaptarte en la mayoría de las situaciones, tener un punto de vista crítico contigo mismo y con el resto (faltaría más ;)).

Ser normal es respetarte por encima de todo, sin faltar al respeto a los demás.

Ser normal es vivir tu propia vida, aunque los demás te critiquen (por que no vas a gustar a todos….ni todos te gustarán a ti).

Ser normal es saberte mortal, que tienes el tiempo contado, al menos en esta vida conocida, y que vivirla es tu objetivo prioritario.

Ser normal es todo esto y, por supuesto, muchísimas más cosas que irás descubriendo por el camino.

Pero si de verdad quieres ser normal, lo principal es creer en ti, creerte normal, sentirte normal, y romper con seguir esperando que los demás te acepten, cuando tú eres la estrella principal en tu vida.

Vive tú. Vive tu vida. Vive de acuerdo a tus ideas. Y disfruta, sufre, ama, llora, rie…y vive.

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica CV-04.650

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“Normas” en las relaciones de pareja.

wtl photography / Love Photos / CC BY-ND

Más veces de lo que muchos pensáis, me encuentro con parejas que se quejan de las limitaciones que el otro miembro de la pareja plantea dentro de la relación. De modo que de ahí surgió la idea para este post.

Cuando iniciamos una relación, se supone que ambos dos estamos en ella libremente. Lo cual significa que dentro de una relación estamos circunstancialmente CONDICIONADOS por las “normas” que marcan la relación en sí. Es decir, aquellas a las que nosotros llegamos de mutuo acuerdo y de forma progresiva a medida que vamos creciendo como pareja.

Como estas “normas” se van estableciendo a medida que la relación de pareja se consolida, que yo piense que mi pareja me limita significa (para mí) que yo no tengo poder de decisión, que es el otro quien me impone una norma y yo no tengo más remedio que aceptarla. Y esto no es así. De hecho, ¿qué pruebas tenemos que nos demuestren que, objetivamente, mi pareja me limita? Decir que el otro se enfada si hago tal o hago cual no significa que sean pruebas, sino que al otro le molestan determinados comportamientos míos, de la misma forma que a mi me molestan otros por su parte.

Decir que mi pareja me limita es echarle la culpa de que yo no “pueda” hacer determinadas actividades.  Y esto es erróneo .Estas son algunas de las argumentaciones:

                Dentro de mi relación, yo hago mi vida, es decir, la vida que he decidido tener con esta persona, y si en un momento determinado, mi pareja me pide que yo renuncie a alguna actividad, yo SIEMPRE tengo la última palabra: voy / no voy.  Efectivamente si, VOLUNTARIAMENTE, decido aceptar la petición que me ha hecho mi pareja, yo soy el responsable. Pero decir que el otro me limita es hacer atribuciones incorrectas. Si yo le echo la culpa al otro, siempre puedo hacerle sentir mal por una decisión que YO HE TOMADO. Y este es un comportamiento agresivo y poco funcional, por supuesto.

De modo que YO y sólo yo, soy el responsable (y por lo tanto, consecuente) último de toda acción que inicio.

                Por otro lado podría decir: “claro…y si no lo hago, se enfada”. Bueno…es probable que se enfade, pero….vas a hacer TODO lo que el otro quiera para que así no se enfade nunca? O en otras ocasiones sí vas a desafiar a su enfado? Cuál es la norma que vas a seguir?

                El respeto dentro de la relación hacia las decisiones que el otro tome debe ser activo. El respeto, la confianza, la complicidad y la comunicación son necesarias. Para que una relación funcione, el amor es necesario, pero no suficiente.

Pilar Solana Muñoz. Psicóloga Clínica.

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Photo credit: wtl photography / Foter.com / CC BY-ND

Discusiones en la pareja.

nattu / Art Photos / CC BY

Como ya hemos ido comentando en otros posts, las discusiones en pareja son normales, y son necesarias, sobre todos aquellas que se consideran funcionales, es decir, que tienen un objetivo: solucionar.

Pero hay otras ocasiones, tal vez más de las que nos gustaría, que las dicusiones se convierten en verdaderas “batallas campales” en el salón de casa (o allí donde la pareja se encuentre). Es a ese tipo de discusiones a las que me gustaría hacer referencia: a las escaladas aversivas.

Aquellas en las que uno de los miembros de la pareja empieza a hablar, el otro no lo escucha y le corta en cuandto puede, a su vez el primero sube el volumen para sentirse escuchado, pero el otro, de nuevo, sigue subiendo el tono y ya ninguno de los dos está escuchando. Cada vez sube más el volumen de la discusión y cada vez se escuchan menos, sólo están centrados en su monólogo interno, donde están buscando los “es que tú”, “pues mira que tú”…

Pues bien, en esos momentos en los que sólo estamos buscando en nuestros archivos internos para reprocharnos aspectos negativos del otro, y donde sólo vamos a terminar diciendo y escuchando cosas que causarán dolor, y desde luego, no vamos a solucionar, negociar, pactar, resolver, crecer… STOP.

¿Qué hacer en esos momento? Esto no es fácil, pero quién dijo que lo fuera…? Lo inteligente ahí es parar la escalada. Pero, ¿cómo?… previamente pactado por la pareja, habría que establecer una señal, no verbal a ser posible, para que en el momento en que se empiece a disparar la situación, uno de los dos, el que más control tenga en ese momento, muestre la señal al otro y desaparezca de la escena. De este modo, ambos deben mantenerse “alejados” hasta que se hayan calmado, y una vez más serenos, puedan volver a enfrentarse a la situación con el fin de solucionar.

Si estuviéramos ante un tema que no hay manera de resolver de esta forma, mejor dejarlo hasta que sepamos manejar la comunicación funcional (que veremos otro día).

La pregunta en estos momentos es “¿Para qué parar si de esta forma no resolvemos nada?”… Respuesta: mucho mejor frenar que discutir, pelear y guardar más información negativa (incrementando así el nivel de malestar en la pareja). En realidad sí estamos resolviendo: ya no hay caida libre en pareja.

A esto, me gustaría añadir un ejemplo real comentado esta semana en consulta. Con permiso de A.:

Paciente: “¿Y si ninguno de los dos queremos parar?”

Psicóloga: “¿Con qué objetivo?”

Paciente: “Desahogarnos, descargar contra el otro”

Psicóloga: “¿Echarle la culpa al otro de tu malestar (Ira)?”

Paciente: “Sí”

Psicóloga: “¿A qué precio?”

Paciente: (cabizbaja) “Al de poner en peligro la relación”

Psicóloga: “¿Valió la pena?”

Paciente: “No. Él estuvo a punto de irse de casa”

Psicóloga: PUES PARAD.

………………………………………………………………………Te suena de algo???

Ataques de ira.

Amy McTigue / Foter / CC BY-ND

El enfado es una emoción que todos nosotros hemos sentido y no “alguna” vez en nuestra vida, sino con la frecuencia suficiente como para estar familiarizados con él. Cada vez que nos sentimos agredidos por el comportamiento de otros, que creemos que han violado nuestros derechos, o los de “nuestra gente”, cada vez que percibimos una “injusticia”, etc. Pero es una emoción con la que convivimos y la mayoría de las veces, pasado un tiempo prudencial, vamos controlando y desaparece.

Pero alguna vez hemos llegado a tener alguna “explosión” de enfado, o lo que los profesionales de la salud mental llamamos “Ataques de ira”. En estos casos el comportamiento que manifestamos no es una simple cara gruñona o un mal gesto de desaprobación…sino que aquí, literalmente, perdemos el control: gritamos, insultamos, damos golpes, lanzamos objetos…cualquier gesto agresivo es poco para mostrar el desproporcionado desacuerdo con el “causante” de nuestro mal humor.

Y es que en esos momentos, lo que en realidad sentimos es odio. Odio que provoca un comportamiento violento como respuesta motora ante la gran cantidad de emociones negativas que nos invaden. Por dentro sentimos que vamos a explotar, que necesitamos sacar todo ese dolor porque de otro modo no podríamos mejorar nuestro estado y eso acabaría con nosotros. Pero he aquí otro problema: la ira sólo nos lleva a más ira. Esto significa que por un lado, si reaccionamos con ira, es fácil que nuestro “oponente” reaccione de forma similar…lo cual nos llevará a una escalada aversiva. Y por otro lado, mientras reaccionemos con ira, nos estaremos entrenando en un comportamiento que solo nos permitirá reaccionar así la próxima vez.

Las consecuencias de los ataques de ira son importantes:
– Hacemos daño a los demás. Los ataques de ira pueden darse ante cualquier “injusticia” y ante cualquier persona, pero sobre todo tenemos tendencia a comportarnos así ante las personas más cercanas, con las que convivimos: pareja, padres, hijos, hermanos…
– Nos hacemos daño a nosotros. Después de todo, nos sentimos culpables, por que hemos hecho daño a personas que nos quieren y queremos mucho. Vergüenza, culpa, son algunos de los sentimientos con los que después tenemos que lidiar, y seguramente no sabremos cómo hacerlo.
– No solucionamos. Empeoramos porque la otra persona nos va a ir teniendo en cuenta este comportamiento, y el perdón cada vez se hace más difícil de conseguir. La confianza se va perdiendo y restaurar estos valores cada vez está más lejos.
– Seguiremos dando este patrón de conducta. Como es una “conducta de seguridad” que damos ante nuestra gran sensación de tensión, nos entrenamos en hacerlo así de mal y cada vez nos va a resultar más difícil reaccionar de una forma adaptativa.
– Pagaremos caro nuestro comportamiento. No sólo porque las personas que nos ven reaccionar así van “etiquetándonos”, sino porque al final acabamos teniendo problemas con nuestros amigos, en el trabajo, incluso a nivel “legal” si hemos provocado algún altercado.

La realidad final es que los ataques de ira son reacciones descontroladas que sólo nos van a traer problemas, de modo que, si te encuentras en estas circunstancias… más vale remediar….

… LOS ATAQUES DE IRA TIENEN SOLUCIÓN. BUSCA UN PSICÓLOGO CLÍNICO QUE TE AYUDE.

Cuándo acudir a terapia de pareja.

Gregory Bastien / Free Photos

La mayoría de las parejas que llegan a consulta vienen con unas dificultades que han superado algunos límites de alarma. Y la cuestión es, ¿¿por qué no nos planteamos acudir a consulta cuando veamos aparecer alguno de los signos de alerta, sin que todavía se haya fraguado la batalla?? Y la realidad es que la mayoría de las veces no somos conscientes de ello.
Aquí os indico algunas de las señales de alarma más habituales con las que yo me encuentro en consulta:

– 1. El componente “ya-te-tengo”. Algunas parejas se dejan de cortejar, de enamorar, de hacer concesiones. Parece que ya no es necesario seguir “apostando” con el intercambio de refuerzo positivo por que “ya sabe que l@ quiero”, “si él/ella no lo hace, por qué lo voy a hacer yo…”. Este es uno de los detectores de “aquí se avecinan problemas”.
2. Consecución de logros. “Ya he conseguido ascender de novios a casados…ahora qué?” Algunas personas consideran que una vez alcanzado un escalón hay que ir a por el siguiente, sin pararse a disfrutar y consolidar lo suficiente el logro adquirido. ¿Hijos? Lo cual supone más responsabilidades y, si la relación aún no está consolidada, muchos problemas que no vamos a saber afrontar. A veces vale la pena pararse (de forma definitiva o durante algún tiempo más) en el punto en que eres feliz.
3. Sexo. Es uno de los pilares básicos de toda relación. De hecho es uno de los indicadores de cómo va la relación: si hay calidad en el sexo, la relación está funcionando; por el contrario, si hay bajo deseo sexual por parte de uno o ambos, si posponemos el momento de irnos a la cama juntos para evitar tener sexo, si cualquier excusa es buena para evitarlo…señal de alarma.
4. La percepción de la “Perdida de libertad”. La sensación de no tener mi espacio es real. De eso no hay duda, nueva situación vital y proceso de adaptación en marcha, pero es importante que nos dejemos tiempo para realizar actividades tanto juntos como individualmente. A ser posible, es conveniente mantener algunas de las actividades previas a la relación, siempre y cuando sean afines al tipo de relación de pareja. Si se genera una ruptura drástica, se abrirá una fisura en la relación, difícil de recuperar sin los cambios oportunos.
5. Facturas. Estar juntos y compartir, es sinónimo de afrontar problemas. Una vez más, la tensión que se genera con los problemas económicos, por lo que muchas parejas pasarán a lo largo de su vida, requieren de un sistema de comunicación adecuado dentro de la relación. De no ser así, es fuente de insatisfacción, muchas veces lo suficientemente fuerte como para generar de nuevo una alerta.
6. Familia política. Qué decir de este apartado. Cada uno de nosotros hemos sido educados dentro de un ambiente familiar particular. En el momento en que nos unimos a una persona que, evidentemente, viene de otro ambiente, sea cual sea, lo adecuado es tolerar. El objetivo es que la pareja se adecue, el uno al otro, y aceptar que la familia del otro “no va a cambiar” ni es nuestro objetivo (al menos no debería serlo). Si tratamos de hacer ver a nuestra pareja los desaciertos de su familia, al final, nuestra relación, lo pagará caro.

“Soy tímido, no antipático.”

Djinn (hache) / Free Photos

                Alguna vez te habrá ocurrido tener a alguna persona cercana que tiene ese “punto-rarito-de-ser” que puede incluso resultarte desagradable.

                          Ese amigo/amiga, que ha estado ahí siempre y nunca has llegado a conocer del todo. Sobre todo por que parece más antipático que otra cosa, y la verdad es que no dejas de tener contacto con él, porque cuando menos te lo esperas y otros te han dejado colgado…esa persona sigue ahí: apoyándote, ayudándote, ofreciéndote sus recursos para que sigas adelante.

                         Pero te sigue resultando…”rarito”. Pues bien, alguna vez, en vez pensar en que es un antipático, te has parado a pensar que tal vez sea tímido…???

                           Y qué tendrá que ver la timidez con la antipatía, te preguntarás…pues es fácil: nada.

                          Por antipáticas “tenemos” a las personas que no reaccionan exactamente como a nosotros nos gustaría, que se mantienen bastante al margen de determinadas conversaciones, que reaccionan mal cuando se les gasta una broma, que no suelen tomar determinadas iniciativas cuando los demás los “machacamos”, que muchas veces prefieren no salir, que cuando hablan lo hacen de manera muy sería y casi (diría yo) un pelín agresiva… pero es que , todo esto, muchísimas veces está relacionado con la timidez.

                   Las personas tímidas se ponen muy tensas cuando tienen que interaccionar a nivel social, les preocupa en exceso (y de forma irracional) lo que otros piensen sobre ellos, se les acelera el pulso sobremanera cuando los demás ponen sus ojos sobre ellos esperando una respuesta, se pasan mucho tiempo pensando lo que “toca o no toca” decir para que los demás los acepten….y esto, señores…cansa

Les cansa emocionalmente hasta el punto de ser más vulnerables que otras personas, de estar más tensas (y a la defensiva) ante determinados comentarios, de reir las gracias de otros solo porque se creen más graciosos, de sentirse rechazados…por tener un comportamiento que, simplemente por desconocimiento, no entendemos.

Las rabietas: empezando a poner límites a nuestros hijos.

~ Martin ~ / Foter / CC BY-NC

LAS RABIETAS: EMPEZANDO A PONER LÍMITES A NUESTROS HIJOS.

Cuando un hijo llega al seno familiar se plantean muchísimas dudas, sobre todo con respecto a “si sabremos cuidar de él”, pero a medida que va creciendo, no sólo nos importa, por supuesto, su salud, sino, la salud emocional de la familia.

Empiezan a crecer y con ellos, los problemas.  “Con lo fácil que parece cuando son otros los que educan!!” Pero eso de las rabietas, de poner límites… ”dónde está el libro de instrucciones?” por que, “los niños vienen con un pan debajo del brazo, pero las instrucciones vienen en otro idioma (si es que las traen!!)”.

Y es que, además de lo complicado que es, no sabemos cuándo empezar, ni cómo. Llegamos cansados de trabajar, además quedan las tareas del hogar, el cuidado del niño y su “formación” como personita. Sí, su formación, porque no nos olvidemos…los padres, principales educadores de nuestros hijos somos “formadores de adultos”. Y por eso, precisamente, toca poner límites.

Los límites, como así gusta denominar a las normas, suponen mucho desgaste de energía para los padres, por que si se inician, es interesante que se lleven a cabo de forma adecuada. Y son importantes tanto para el hijo como para los padres, en definitiva, para que haya una dinámica familiar saludable:

– Los niños nacen sin instrucciones incluso para funcionar ellos mismo, de modo que si les vamos enseñando por dónde pueden ir y la forma en la que se pueden desenvolver, les estaremos ayudando a ganar confianza.

– El niño desarrollará también la sensación de protección por parte de los padres si los ve con más fuerza y determinación que él, vaya, que es mejor que no se salga siempre con la suya y vean que nos ponemos serios.

– El niño estará aprendiendo cómo reaccionan los padres y de esta forma sabrá por donde sí y por donde no puede moverse y actuar.

– El niño estará desarrollando sus estrategias de afrontamiento a la frustración cuando vaya viendo que no siempre se va a salir con la suya. Y como yo les digo a los padres, esta es una de las mejores herramientas que podemos dar a nuestros hijos: cuando ahora piden una chuche y activan una rabieta para conseguirla, en definitiva “no pasa nada” si se la damos…pero como no siempre vamos a estar ahí para darles lo que quieran (cuando no los acepten en un grupo social, suspendan una asignatura, no los seleccionen en un trabajo…) es mejor que aprendan de sus primeras “pérdidas” pequeñitas y vayan desarrollándose como personas con actitudes saludables de afrontamiento.

Cuando lleguen a entenderlo, te lo agradecerán…y si no es así, tú tendrás tu conciencia de padre/madre tranquila. Habrás hecho lo mejor para ellos.

El cambio empieza en ti.

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Cada vez que llega una pareja a consulta y doy inicio a la evaluación, suelo preguntarles en qué medida creen que están contribuyendo, cada uno de ellos, a que la relación NO funcione como les gustaría. Es interesante, porque ambos buscan autoculparse de aspectos propios, que por supuesto conocen y no saben manejar de forma adecuada. Esto me alegra mucho, “son conscientes” me digoa mi misma…pero unos segundos después aparece la afirmación del pero.

¿Y qué es esto? pues muy sencillo…cuando de repente cada uno de ellos empiezan a echar la culpa al otro de aquello que deberían cambiar para que ellos fueran más felices: “yo sé que no la escucho mucho…pero si ella fuera más cariñosa conmigo, yo la escucharía más”.

La mentalidad de ambos cambia rápidamente a echar la culpa al otro de la infelicidad y el mal avance de la relación. Así no se puede ser resiliente!!!

A ser resiliente se aprende asumiendo el poder del devenir de las cosas…el primer cambio ha de ser el mio…cambiar culpa por poder. El primer paso ha de pasar por pensar en ¿qué puedo cambiar yo para mejorar la situación?… y sobre todo, sabéis por qué??? “POR QUE ME CONVIENE DAR EL PASO“.

Si yo sé hacer los cambios pertinentes, tendré mayor control sobre las situaciones que me rodean (en caso de poder ser controladas) y no dependeré emocionalmente de que el otro mejore la situación para que yo esté mejor. Además, si yo colaboro en la mejoría, mi pareja se sentirá mejor, y estará más motivada para contribuir al mismo tiempo en ese cambio.

De modo que…deja de pensar en que “cuando él/ella cambie yo seré más feliz” y empieza a ver en qué medida puedes cambiar tú.

“Él ya lo ha superado…haz tu vida”

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Esta es una frase que hemos escuchado alguna vez, tras una ruptura que no acabamos de afrontar y que nos recuerda que “no le importábamos tanto…” (o al menos es como nosotros lo vemos).

La secuencia es la siguiente: llevas tiempo con una persona la cual pensabas iba a ser para siempre, él te deja y no lo superas…(al menos de momento). Pero como él, que lo tenía bastante claro desde hace un tiempo, lo lleva con naturalidad (vaya, incluso con alivio) sigue adelante con su nueva situación de soltería (de nuevo en el mercado) y a vivir la vida que son dos días!!

Sí, por supuesto, ese es el plan…pero el suyo.

A ti, la noticia de la ruptura te cae como un jarro de agua fría, no te lo esperabas ni en el peor de tus sueños (o no lo querías ver), has hecho lo imposible por hacerlo feliz y ¡¡así te lo paga!! No sólo te deja, sino que aparenta una normalidad, una libertad, una felicidad…que abruma y lo peor, te hace pensar que en realidad no te quería como tú a él.

Y encima, tienes que tragarte que la gente te anime diciéndote “él ya lo ha superado, empieza a hacer tu vida”… Pues no quiero. No me apetece hacer mi vida, porque yo la quería junto a él, y tengo derecho a procesar mi duelo, a patalear si es que así lo necesito, a tomarme mi tiempo para superar la pérdida, y a medida que lo vaya haciendo, a mi ritmo, iré haciendo mi vida.

Que para dar buenos consejos todo el mundo está preparado…pero…y para afrontar la realidad de la pérdida?

Rompiendo con el convencionalismo.

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Estamos tan acostumbrados por tradición, por cultura, por experiencia, a que los miembros de una misma familia se lleven bien, que cuando esto no es así, se nos viene el mundo abajo.

Tradicionalmente, las familias estaban estructuradas en base a un papá, una mamá, unos hijos, abuelos…y en ellas unos cuidaban de otros, tenían preocupaciones, dificultades, buenos momentos, afrontaban los problemas en “unión”….y al final todos se llevaban bien (eran felices y comían perdices).

Pero la realidad es otra y ¿qué pasa cuando esto no es así? Cuando no son felices, tienen disputas, se pelean, dejan de hablarse y se reconcilian o no después de muchos años de silencio? Pues lo mismo que siempre, sólo que a día de hoy, cuando no te lo cuentan, sino que es a ti a quien le ocurre, vale más la pena aceptar que no por ser mi … (hermana, prima, padre…) obligatoriamente nos tenemos que llevar bien.

Porque, ¿dónde está escrito que, porque estemos hablando de mi hermana (padre, madre, hijo…) “tengo que llevarme bien sí o sí”? la respuesta…ya la puedes suponer…”en ningún sitio”. Y es que, los convencionalismos de que la familia “obligatoriamente” se lleva bien, están para romperse (si es que toca hacerlo) y sufrir menos siendo conscientes de que la realidad supera a la ficción y que, aunque duela, también dentro de los miembros de una misma familia, las cosas no son como nos gustarían… o si?

La llegada de un hermanito y los celos del hermano mayor.

Warm ‘n Fuzzy / Stock Photos

Cuando pensamos en un niño celoso, a todos nos viene a la mente la imagen de un niño llorando, portándose mal, y generando muchas tensiones en el entorno familiar.  De modo que los celos los solemos anticipar como algo negativo, que va a perturbar (además de la llegada del nuevo hermano, que ya es un cambio importante por sí mismo) la paz familiar…

Esto no es así del todo, lo que ocurre en realidad, es que cuando un niño PERCIBE cambios en su entorno, ya sea por la llegada de un hermanito, por la cercanía de nuevas compañías, o cambios de otra índole, en las que CREE que sus privilegios se pueden ver afectados, trata, con los medios de los que dispone, de defenderlos para conservarlos.

Con esto pues, se trata de que intentemos generar un cambio de actitud en la idea que tenemos con respecto a los celos y los veamos como un proceso de cambio ambiental, ante el cual el niño está reaccionando (lo que significa que es consciente de ese cambio) y trata de adaptarse. Esto es lo adecuado cada vez que se produzcan estos hechos. Lo que además significa que los celos no sólo son buenos sino que, si no se dieran, el proceso de adaptación del niño estaría siendo inadecuado.

De modo que, los celos son funcionales: tienen la función de permitir que el niño se adapte a los cambios y consiga evolucionar con ellos.

Pero los celos también tienen otras funciones:
–    mostrarnos que la situación de exclusividad ha cambiado
–    nos aportan experiencia en las relaciones sociales
–    ayudan a adquirir compromisos, disminuyen el egocentrismo infantil
–    a compartir objetos y afecto, y
–    a comprender que el amor compartido no significa menos amor.

Los celos que nos han de preocupar:
Cuando el comportamiento del niño pasa de ser un cierto recelo ante la protección de sus privilegios a conductas de rabietas elevadas, pegar al otro hermano, y sobre todo esconder ese comportamiento ante los padres (sobre todo si se castiga el comportamiento celoso) y dar la conducta a espaldas de estos, hay que andar con ojo, por que no sabemos hasta dónde pueden llegar.

Antes de llegar a este punto, mejor, buscar ayuda.

Cuantas más teles en casa…menos sexo.

Miguel Pires da Rosa / Free Photos

En las relaciones estables de pareja, el sexo es uno de los pilares fundamentales (además de la comunicación y el intercambio de refuerzo positivo) sin olvidar, indiscutiblemente, el amor.

Eso, todos lo sabemos…o al menos lo sabíamos o campanas hemos oído, por que, ¿qué ocurre cuando una relación estable se estabiliza? (valga la redundancia), pues que nos ponemos a ver la tele.

Sí, la tele, en detrimento del tiempo compartido, de las conversaciones, de las caricias, incluso de las discusiones por llegar a un punto en común…también del sexo.

Y es que, cuantas más teles hay en casa, menos sexo se practica. Cuando una relación de pareja funciona, el sexo es bueno. La pareja se permite tiempo para el disfrute, para el intercambio de positivo entre ellos, resuelven, hablan, se miran, se tocan y se besan.

Cuando en consulta una pareja comenta que las cosas no funcionan en la relación (y tampoco a nivel sexual, que suele ser un medidor importante de la calidad de la relación en ese momento) podríamos preguntarnos cuántas teles tienen en casa….si la respuesta es igual o mayor al número que habitantes del hogar…ya sabéis, al final cada uno en una habitación viendo “su” programa favorito (que no suele ser el de su pareja) y después, a la cama: pero a dormir.

Así que, chicos y chicas negociad los programas de la tele y verlos junto a vuestra pareja (no es necesario que sean todos, pero sí la mayoría) y después, a la cama, pero juntos…y de vez en cuando, revueltos.

En busca de la felicidad.

En busca de la felicidad...
En busca de la felicidad…

¿Qué es la felicidad?

En realidad, yo no lo tengo tan claro, quizá sea tener el coche que me gusta, sentirme integrado entre mis amigos, saber que mi pareja me quiere (y vamos a seguir juntos siempre), tener el trabajo que siempre he soñado, poder viajar….

No lo sé, supongo que, para cada persona es algo diferente, aquello para lo que se nos ha “entrenado” a perseguir, nuestros sueños…o nuestras necesidades.

Lo que sí tengo claro es que hay mucha gente, demasiada, que no se siente satisfecha con su vida, que se fija constantemente en los fracasos del pasado anticipando lo que no va a conseguir en el futuro (desde un punto de vista irracional, por supuesto), dejando pasar por alto lo que hoy tiene en su vida, sin valorarlo ni hacer esfuerzos por conservar.

En consulta, habitualmente suelo discutir con mis pacientes acerca de esta palabra: NECESIDADES.

Porque lo que suelo ver es que las personas buscamos la felicidad en cosas que, a la larga, no nos aportan más que un pequeño parche (“qué bien, lo he conseguido, bueno ahora a por el siguiente nivel”) para seguir pensando que no estamos a gusto con nosotros mismos (“nunca conseguiré…”), que no tenemos lo que necesitamos (sin atender lo que nos conviene) y que nunca lograremos esa felicidad que atribuimos a elementos ajenos a nosotros.

Y esto, ¿cómo se entiende? Pues porque nunca tenemos suficiente, hemos convertido los deseos en necesidades, y los argumentos que nos dábamos antes para animarnos a luchar y conseguir superarnos se han convertido en órdenes, imposiciones que nos alejan cada vez más de nuestras metas poco realistas. Ya no disfruto intentando aprobar, ahora “tengo que sacar nota”, ya no me lo paso bien cocinando, ahora “necesito quedar bien con esta comida ante mi familia”, ya no aprendo de mis intentos fallidos, sino que “no soporto el fracaso”.

De modo que, ¿cómo voy a lograr ser feliz si he convertido lo que es un “me gustaría” en un “no soporto”?

Así que, chicos y chicas…os animo a que restructuréis vuestras prioridades en la vida, seáis realistas de acuerdo a vuestras habilidades y limitaciones y os planteéis si de verdad vale la pena seguir angustiándoos por lo que no tenéis mientras favorecéis perder lo que habéis conseguido.

“Es Navidad y tú ya no estás”

.Andi. / Free Photos

         Desde el momento en que perdemos a esa persona tan especial en nuestra vida iniciamos un proceso de duelo y eso conlleva muchos cambios emocionales, sobre todo sentirnos muy tristes, pero cuando llega la navidad los sentimientos negativos se agudizan mucho más.

          La navidad, esa época en la que las familias y los amigos se reúnen para comer, compartir, regalar…ser más felices de lo habitual, es también época de más dolor. Dolor para todos aquellos que han perdido a un ser querido: un familiar…un amigo…compañero de trabajo…Todos tenemos a alguien que ya no está y durante estos días, se nota aún más (si cabe)  su ausencia.

             Tradicionalmente hemos ido aprendiendo rituales para celebrar la navidad, se nos enseña desde pequeños, pero sólo se nos enseña la parte positiva, aquella que no entiende de pérdidas, de dificultades, de ausencias…

           ¿Qué ocurre cuando falta esa persona tan especial que hace que nuestra vida ya nunca vuelva a ser la misma…?

                Pues que también nos conviene aprender.

         Vamos a ver algunas ideas que nos asaltan y cómo podríamos hacerlas más llevaderas:

                               “No me apetece celebrar nada”

                               “Si disfruto de estos días igual es que ya no me importa su ausencia”

                               “No quiero decorar la casa”

                               “¿Por qué todo el mundo está contento?”

                               “Qué asco de navidad”

                               “¿Es que ya nadie se acuerda de que esa persona ya no está?”

                               “No soporto que me digan más veces que debo continuar adelante”

                               “Nadie me entiende”

                               “Quiero dormirme y despertar cuando la navidad haya pasado”

                               “No puedo con esto, es demasiado duro estar sin ti…”

            Esto es lo que pensamos, pero ¿qué podemos hacer, sobre todo en Navidad, para intentar llevarlo lo “menos mal” posible?

                 -No se trata de hacer como si no pasara nada, sino, afrontar con la mayor             naturalidad posible que este año va a haber ausencia de esa persona que antes compartía la vida con nosotros.

                  -Hablar con normalidad de lo que le gustaba hacer estos días especiales.

                  -Adornar la casa, aunque estemos más tristes al recordar la Navidad anterior.

               -No dejar el espacio de la silla vacía, reordenar el espacio en la mesa durante la celebración y dejar sitio para las nuevas generaciones, y si no las hay, dar más espacio a cada comensal.

                  -Expresar pensamientos y emociones durante la cena/comida. Que a nadie le de miedo hablar/llorar por si esto hace que los demás se acuerden: a nadie se le ha olvidado y seguro que, una vez expresado, la cena se hará más llevadera.

                 -No es necesario que nos lo pasemos genial, será poco probable, no necesitamos forzar a nadie a reírse, con que más o menos lo lleve, ya será un gran paso.

                   -Sobre todo, tratar de no eliminar ninguna de las partes de la celebración: si a los niños les apetece poner villancicos, se siguen poniendo, si quieren bailar, se sigue bailando…aunque nos duela demasiado…ya es suficientemente duro sin su presencia para que además hagamos perder la ilusión a los que aún la tienen.

Amar o depender.

Love is the answerComo bien indica el título de un libro de Walter Riso, muchas veces nos encontramos ante la duda de si amamos o dependemos.

Es más, la mayoría de veces en las que es dependencia, estamos absolutamente convencidos (no nos cabe la menor duda) de que amamos a la persona en cuestión, cuando en realidad estamos metidos en una relación de dependencia emocional que sólo nos puede llevar a la autodestrucción.

Es una relación en la que hay todo tipo de pérdidas: de libertad (es una adicción no tóxica), de control, de autoestima, de confianza, de ilusión, de proyectos futuros, de voluntad, de opinión…

¿Y cómo es que no nos damos cuenta?

¿Cuáles son los indicadores de este problema?

Vamos a pensar un poco…

…imaginemos una relación en la cual pueden darse varios de los siguientes factores:

–          uno de los dos está en desventaja personal (el “no dependiente” ya tiene una relación de pareja con otra persona, uno ha pasado una mala época, tiene menos habilidades de afrontamiento emocional y conductual, por ejemplo)

–          asume menos el poder (es la parte más pasiva de la relación de pareja)

–          toma menos decisiones

–          se siente más pequeñito (emocionalmente hablando, cada vez va mermando más su autoestima)

–          casi siempre tiene en cuenta la opinión del otro para sus decisiones personales (incluso más que la suya propia)

–          no se permite hacer actividades a nivel individual (todo su mundo gira alrededor de las actividades del otro)

–          se le ilumina la cara cada vez que sabe de su pareja (su alegría depende de la alegría del otro)

–          se siente inseguro y con miedo a perderlo cada vez que hay una simple tensión en la relación (cuando su pareja tiene un mal día, está decaído o quiere salir a hacer algo de forma individual, ante discusiones propias de la relación)…

–          y acaba haciendo todo lo que al otro le gusta para que no se enfade, no se moleste…no le deje.

Entiendo que algunos de estos puntos, de forma comedida, podrían parecerse a cualquier situación de pareja en la que los dos están muy enamorados (o al menos uno de los dos), pero en estas ocasiones, las apariencias engañan.

Una relación de pareja sana es aquella en la que le podemos decir a nuestra pareja “yo te quiero, pero no te necesito”.

Ahí está la diferencia clara entre amar y depender.

Cuando una relación de pareja termina.

seyed mostafa zamani / Stock Photos

Cuando una relación de pareja termina, parece que no existe el mañana.

La persona que es “dejada” siente que todo su mundo se viene abajo, que nunca va a superar esa situación, que nunca conseguirá volver a ser feliz y por supuesto, que su vida va a continuar…pero sin pareja. O lo que es lo mismo, se abre una puerta al miedo a la soledad que roza (muchas veces supera) lo irracional.

“Siempre estaré solo”, “nadie me va a querer como ella”, “nunca conseguiré volver a ser feliz”, “no puedo vivir sin él”… son algunos de esos pensamientos irracionales.

Si a esto le añadimos que “todo me recuerda a él”, no hago más que escuchar “nuestra canción” o cualquier canción con contenido irracional (todas aquellas que se llaman canciones de amor) en las que los mensajes son del tipo “sin ti no soy nada”, “no puedo vivir sin tu amor”, “mi vida eres tú”… que además no hago más que mirar las fotos de aquella época en la que éramos tan felices, que sólo hablo del tema con mis amigos, que sólo veo parejas felices por la calle, gente haciendo planes de futuro, que ahora (con esto de las redes sociales, tan populares todas ellas) me dedico a meterme en su “muro” para ver lo bien que le va, lo social que se ha vuelto, la cantidad de “amigos” nuevos que tiene….”todo el mundo es feliz menos yo”.

Mi planteamiento es: no me extraña que te sientas así de mal, porque ya con todo tu duelo en marcha, sólo te falta machacarte más con esas ideas irracionales que aún no sabes manejar …

Párate y piensa si vale la pena seguir sufriendo. La respuesta, por si no lo tienes claro, es “no”.

El valor del “perdón”.

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Como es habitual, al hablar del perdón, nos encontramos con ideas irracionales (siempre hablo desde mi experiencia clínica) que nos impiden que veamos las situaciones de forma objetiva y lo más probable es que acabemos equivocándonos.

Cuando pensamos en perdonar a esa persona (amigo, familiar, y sobre todo, pareja) que ha hecho “algo” que nos ha perjudicado, entre otras cosas, creemos que:

– El perdón va en beneficio del otro: “encima sale ganando”.

– Si lo perdono quedará como que no ha pasado nada.: “creerá que no me ha dolido y lo repetirá”.

– Es como si diera igual, como si le permitiera hacer lo que quiera: “se va a burlar de mi”.

– “Perdono pero no olvido”

– “Con perdonar ya está todo arreglado”, “a partir de ahí, ya como si nada…”, “a seguir como siempre”.

En fin, como si todos los beneficios de mi perdón fueran a parar a las arcas de mi “enemigo” y yo, después de hacer el esfuerzo, quedara como un tonto.

PUES NO.

TODO ESTO NO ES CIERTO.

TODAS ESTAS IDEAS SON IRRACIONALES y conviene que las cambies por que:

– El perdón va en beneficio del que perdona.

– Habrá un antes y un después. “Asúmelo”.

– “Te doy otra oportunidad, aprovéchala”.

– Una cosa es olvidar y otra, muy distinta por cierto, es perdonar.

– Después de perdonar, decide cuál es el tipo de relación que prefieres mantener con esa persona, si es que aún quieres mantener la relación (del tipo que sea).

¿QUIERES SABER LOS ARGUMENTOS…?

Primero piénsalos tú….y después, te cuento.

Cuando el doliente es un niño.

Pink Sherbet Photography / Free Photos

La mayor parte del tiempo, cuando hablamos de dolientes (personas en proceso de duelo) pensamos en adultos, pero los niños también pasan por ese proceso.

Normalmente, a nuestros niños, los queremos proteger tanto que realmente los mantenemos al margen de situaciones vitales (en sus vidas también) y en lugar de ayudarlos, como es nuestra intención, estamos retrasando su propio proceso de duelo (que obligatoriamente y por su salud emocional deberán pasar) y además contribuimos a que su confianza en nosotros disminuya (por que al fin y al cabo, con comentarios como “no pasa nada” cuando nos ven llorar, no ayudamos a que confien en nosotros).

En estos casos, y siempre teniendo en cuenta la situación del menor, es recomendable actuar según unos parámetros:

– Las malas noticias las dará una persona de mucha confianza para el niño, a ser posible uno de sus padres, o los dos. En un ambiente seguro para el menor, como puede ser el salón de su casa y con poca gente alrededor.

– Iniciaremos la conversación recordándole (si era conocedor de la situación) lo que estaba ocurriendo “recuerdas que el abuelito estaba muy malito y se lo habían llevado a curarlo…?”.

– Decirles la verdad, adaptándola a la edad del niño: “el abuelito estaba muy muy muy enfermo y se ha muerto”, en lugar de utilizar frases como “se ha dormido para siempre”, “se ha ido de viaje”.

– Mostrar sentimientos delante del niño: si tenemos ganas de llorar, lloramos. Si estamos tristes y nos pregunta, le decimos que estamos tristes. Así estaremos alentando a mostrar sentimientos con naturalidad y a que confíe en nosotros porque ve que no estamos “como siempre” y somos sinceros con él.

– Esperar a que el niño haga preguntas y le contestemos con la mayor naturalidad posible, animándolo a que pregunte sin miedo y se exprese.

Sobre todo PADRES DE ESOS NIÑOS A LOS QUE TENÉIS QUE DAR MALAS NOTICIAS: hemos de echar mano del sentido común, de la serenidad, del amor hacia nuestros hijos y la limitación que tenemos porque para esto, nadie nos prepara.

Agorafobia con ataques de pánico.

Fobia a los espacios abiertos.
Fobia a los espacios abiertos.

Un buen día te das cuenta que estando fuera de casa empiezas a sentirte mal, te angustias, no haces más que darle vueltas a lo mal que te encuentras, físicamente empiezas a notar que te va a dar algo (“me voy a desmayar”), que no tienes el control (“esto es horrible”), como si te fueras a poner tan enfermo que… y huyes de ese lugar, te da igual con quién estuvieras y dónde te encontraras, sólo piensas en salir de ese lugar y llegar a tu casa.

Y en el momento en que entras en tu casa, todo desaparece, la sensación se diluye y notas calma…tranquilidad. “Menos mal que me he venido, si no…”.

Pero, al día siguiente, cuando te dispones a salir de nuevo…”Ups…!!”, parece que vuelve a ocurrir, “otra vez el malestar”, “a ver si me va a dar algo…”, “y si me quedo en casa…no vaya a ser…”. Y te quedas en casa. No le quieres dar importancia, seguro que con el paso de los días se regularán tus sensaciones y el malestar desaparecerá (te dices a ti mismo), pero no es así, y una vez iniciado el proceso de conductas de seguridad (quedarte en casa, o salir acompañado, o salir por sitios seguros para ti, sin alejarte demasiado…) ya no hay vuelta atrás. El proceso Agorafóbico ha empezado, los ataques de ansiedad te han pillado y ahora sólo queda APRENDER  a afrontarlo.

Sí, digo AFRONTARLO, porque esto, tiene solución.

“Se van a dar cuenta de que tengo ansiedad…”

Meredith_Farmer / Free Photos

En las situaciones sociales que nos angustian, muchas veces pensamos cosas como “pensarán que soy raro…”, “que no soy interesante…”, “se darán cuenta de que tengo ansiedad…”

Y mi pregunta ante estas inquietudes, que por supuesto son incómodas (a todos nos ha pasado alguna vez), molestas, desagradables…. es “¿Y….QUÉ?” (si e dan cuenta o lo piensan). Es más, dependiendo del grado de malestar que sintamos ante esa situación, con más o menos probabilidad, nuestros interlocutores POR SUPUESTO que se darán cuenta, al menos, de que estamos incómodos… “¿Y…?”

¿Es que vosotros nunca habéis pensado “Uy…parece que está nervioso/a”? ¿Y qué ha pasado después de eso? ¿Habéis dejado de hablar con esa persona? ¿Se lo habéis contado a todo el mundo con el que habéis hablado a partir de esa situación? ¿Ya no habéis dejado de hablar del tema…? No…No…No…No…

Por que si a fin de cuentas, alguien se da cuenta que estás nervioso, lo peor que puede pasar es que piense “Vaya…está nervioso/a”.

En busca del romanticismo.

Embracing Peace, Seward Johnson. Agosto 2015,NY.
Embracing Peace, Seward Johnson. Agosto 2015,NY.

En la mayoría de las relaciones de pareja ocurre lo siguiente: ella es más romántica que él (salvo excepciones) y a medida que la relación se intensifica y se estabiliza, la balanza se va decantando más por uno de los lados.

A las chicas, desde pequeñas, se nos educó en una idea romántica, en la que un príncipe azul vendría a rescatarnos y cuidaría de nosotras para siempre… Pero los tiempos cambian y no vivimos en un cuento, así que chicas, mejor aprender a pedir.

¿Por qué digo pedir? sencillo: en consulta me encuentro con parejas que no tienen comunicación, en las cuales, ella dice que le encantaría que él le preparara una cenita romántica, o le llevara una flor de vez en cuando , o…. y yo le digo “pideselo” y entonces ella dice “si se lo pido ya no es romántico” a lo que yo suelo responder “si se lo pides, es más fácil que lo consigas, sino, lo que no es romántico es quedarte con las ganas”. Además expresan ideas como “si me quisiera sabría lo que quiero…”; no confundamos el amor con la videncia… Chicas y chicos: el amor es ciego (no vidente) así que, a pedir….de buenas maneras, pero a pedir, comunicar, orientar, contar, conversar, educar.

De modo que, nueva tarea: a ver cuántas veces, a lo largo de esta semana, te sientas con tu pareja para expresarle deseos, gustos, preferencias, sueños, ilusiones…proyectos…y por supuesto, que sea recíproco, a escuchar a tu pareja también.

“Lo que la gente piensa de mi…”

vonSchnauzer / Free Photos

¿Cuántas veces has hecho/dicho algo diferente a lo que te gustaría por miedo a lo que los demás opinen de ti…? ¿Cuántas veces has dejado de dar tu opinión por vergüenza de que los demás pensaran que no tienes ni idea? ¿Cuántas veces te has acabado sintiendo mal por no hacer lo que querías pero tenías miedo a que los otros se enfadaran contigo? Y al final de todo esto…¿los demás te lo han agradecido? Yo te daré la respuesta: NO. Y lo que aún es peor: ¿han dejado de opinar de ti? ¿nunca han pensado que no tenías ni idea? ¿no se han enfadado contigo por otros motivos? y….¿tan grave ha sido? seguro que TAN grave…no.

¿Y sabes por qué? pues verás….a ver si reconoces la siguiente secuencia:

Un amigo te pide tu opinión, a ti te preocupa no dar la respuesta “correcta” (por tu propia inseguridad) y le dices lo que crees que quiere escuchar (como si tuvieras un radar en tu cabeza que te dice exactamente lo que el otro piensa en ese momento) y acabas dando una opinión que no es la tuya (y quizás tampoco lo que el otro espera, por que por supuesto no saber leer la mente de nadie). Al final de todo esto, no te sientes satisfecho porque no te has expresasdo sinceramente y el otro ni te agradece tu opinión (quizás por que ni es lo que esperaba, ni sabe el esfuerzo que te ha costado).

El problema está en que muchas personas han recibido una educación en la que se han filtrado ideas de “necesitar gustar a la persona que tienes delante” y al final se ha generalizado a “necesitar gustar a todo el mundo” o lo que es casi lo mismo “que nadie hable/piense mal de mi”. Para conseguir eso (que no es probable) nos esforzaremos “lo que no está escrito” en hacer todo lo que creemos que los demás esperan de nosotros, olvidándonos, en efecto, del deseo más importante, que es “lo que nosotros esperamos y queremos de nosotros mismos”.

Y lo que digan los demás….??? si van a hablar de todas formas….no se puede gustar a todos…o es que a ti te gusta TODO lo que hacen los demás????

Tema para pensar….