El insomnio

Hoy hablaremos del insomnio…

 

El sueño es necesario, un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo, dormir es una actividad necesaria y ayuda a generar equilibrio entre la salud física y psicológica.

Cambia en cada persona, de acuerdo a la edad, a la salud….el tiempo ideal de sueño es el que a cada uno nos permita realizar las actividades de cada día, con calidad…

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Una semana más, gracias!

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650
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La infidelidad (III): consecuencias emocionales

En el programa anterior estuvimos hablando de las consecuencias cognitivas, es decir, cómo cambiaba nuestra forma de ver a la otra persona tras una infidelidad.

Otra de las consecuencias es la conductual, relacionada con la agresividad… incluso la evitación, evitar a la persona infiel.

La traición

Separación?? Arreglo??

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Pilar Solana

Psicóloga Clínica CV-04.650

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Cutting en la adolescencia: dolor para el dolor.

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Sara recibió el temido Whatsapp en su móvil.

                                           “creo que deberíamos dejarlo”

De repente sintió cómo su mundo se detenía.

Dejó caer el móvil sobre la cama y fue en busca de la cuchilla de afeitar.

Minutos después, mientras sostenía la muñeca debajo del grifo abierto, recuperaba poco a poco el aliento.

“¡A cenar!” Escuchó que la llamaba su madre.

Se vendó el corte, se cambió la blusa y bajó a cenar con sus padres.

 

¿Qué pasa por la cabeza de esta adolescente que se daña a sí misma?

Seguramente dolor, rabia, frustración, tristeza, culpabilidad…

La mayoría emociones demasiado intensas, para ser capaz de manejarlas. La adolescencia, etapa de rebeldía, de desafío paterno por antonomasia puede ser también una de aislamiento y soledad. En la que el adolescente se plantea el sentido de la vida, a donde conducen las decepciones, porque las cosas muchas veces no salen como esperamos.

¿Por qué lo hace?

Ha aprendido a afrontar situaciones estresantes de esa forma. Como el adulto que se siente agobiado y acude al bar a consumir alcohol, ¿el alcohol resuelve sus problemas? no, pero le sirve como “vía de escape”, un parche temporal.

Autolesionarse funciona de una forma muy similar, en un primer momento, les causa dolor, sin embargo, lo ven como un dolor controlable, algo que pueden manejar, a diferencia de los problemas y las emociones por las que se ven desbordados. Posteriormente este episodio se repetirá, y como un “buen parche” la persona, empezará a asociarla erróneamente como una estrategia que funciona para aliviar la tensión que ha acumulado. En ocasiones variará el tamaño o la profundidad de las heridas, dependiendo de su nivel de malestar.

Como si se tratara de una adicción, lo ocultará del entorno, se sentirá incomprendido y le resultará vergonzoso. Sin embargo no puede dejar de autolesionarse, no se plantea otras alternativas para resolver los problemas o afrontarlos.

En una palabra, sufre.

Gloria Barranquero. Psicóloga CV-13.797

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Evolución: la Era Digital.


Photo credit: LittleGreyCoconut via Foter.com / CC BY

 

Recuerdo cuando era estudiante y daba clases de historia. En ella hacíamos ejes cronológicos para situar cada época y entender los avances que se habían hecho para facilitar la vida de las personas.

“Facilitar la vida de las personas” era el objetivo central de todo desarrollo, más calidad de vida, más humanización, más comunicación…y por fin lo hemos conseguido!

Ya estamos en esa “Era Digital” que tanto soñábamos cuando de pequeños veíamos “Regreso al futuro I, II y III”, o “Juegos de guerra” madre mía! Mi hermano y yo las habremos visto veces…! Cómo nos llamaba la atención toda esa tecnología del futuro que facilitaba tanto la vida a la gente, y los felices que los veíamos!

Pues bien, ya lo hemos conseguido, estamos en esa era de la comunicación en la que tenemos a nuestro alcance toda la información que queramos a un golpe de pulgar, podemos decirle a nuestros conocidos, familiares y amigos todo aquello que pensamos en “cero coma”, podemos hablar de forma gratuita con alguien que está a 10.000 kms de distancia, como si lo tuviéramos enfrente de nosotros, podemos visitar virtualmente la isla maravillosa a la que vamos a viajar este verano…sin movernos del sofá… la cantidad de cosas que podemos hacer…. Y somos infelices.

“Infelices”…. Qué paradoja! Pero la evolución, el desarrollo….no era para mejorar nuestra calidad de vida? La idea no era que la tecnología estuviera al servicio del ser humano?

Pero en realidad no es así. El ser humano está al servicio de la tecnología. Porque si no, cómo se entiende que en la era de la comunicación sea cuando menos nos comunicamos, cuando menos nos entendemos, cuando menos desarrollamos nuestras habilidades en pareja, en familia, con nuestros amigos…en detrimento de nuestra salud emocional?

Vemos a parejas sentadas a la mesa de un restaurante mientras ambos escriben en sus móviles sin mirarse a la cara, personas cruzar la calle sin levantar la mirada de esas minipantallas, niños en un cumpleaños que sólo se envían mensajes a través de una aplicación móvil, bebés que llevan un juego electrónico para entretenerse mientras sus padres conversan con otras personas…

Y todo esto trae como consecuencias soledad, inseguridad, déficit de habilidades sociales, problemas de comunicación en pareja, infidelidades, rupturas, nomofobia (fobia a salir de casa sin el móvil), ciberbullying (acoso en la red), phubbing (menospreciar a nuestro acompañante por hacer caso al móvil), fomo (miedo a perderse algo), …y ya ni siquiera en casa tenemos a nuestros hijos a salvo de malhechores a través de la red.

Hacia dónde estamos evolucionando?

Pilar Solana, Psicóloga Clínica CV-04.650

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“Soy una persona fuerte, pero…”

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“Soy una persona fuerte, tan fuerte que puedo solucionar yo solo mis problemas”

“No necesito a nadie y nadie se merece sufrir por mi”

“Mis problemas son míos y de nadie más”

“Si me quejo y digo que no estoy bien, que algo me preocupa, significa claramente, que soy una victima y necesito de los demás”

“Si algo me afecta y no consigo superarlo, significa que no soy bueno”

“Si encuentro soluciones para los demás debería encontrarlos para mi, pero si no consigo encontrar mi propia solución, es porque no soy tan fuerte como me ven los demás”

Pasan los días, las semanas y los meses y trato de solucionar yo solo, al final después de mucho tiempo encuentro mi solución, acudir a un psicólogo que me ayude, pero no quiero que nadie lo sepa porque “Pensarán que soy débil”,”Se preocuparán por mi”, “les obligaré a ayudarme”.

Pasado un tiempo, cuando estoy muchísimo mejor, hablo de esta etapa ya superada con una persona muy significativa y le cuento lo que ocurrió y que ya me encuentro mucho mejor, esta persona, para mi sorpresa, en lugar de alegrarse por mi, pone mala cara.

“No lo entiendo, no le molesté, he sido fuerte, he encontrado yo la solución….. ¿Por qué se enfada?”

La respuesta es muy sencilla, cuando alguien nos importa queremos estar con ella en lo bueno y en lo malo, sepamos o no qué hacer, ofrecerle nuestro hombro para que llore si lo necesita, escucharle aunque no sepamos que decir, decirle…..

”Si estamos aquí, es porque hemos decidido estar aquí”

ERES HUMANO, Y COMO HUMANO, SIENTES TANTO LO BUENO COMO LO MALO

NO ERES MENOS FUERTE POR LLORAR

NO ERES MENOS VALIOSO POR NO SABER QUE HACER

NO ERES MEJOR AMIGO, FAMILIAR O PAREJA POR NO COMPARTIR

NO NECESITAS SENTIRTE SOLO CUANDO REALMENTE NO LO ESTAS

NO NECESITAS SUFRIR SOLO

Anda tu camino, toma tus decisiones pero abre los ojos a los que están a tu alrededor, quizá te sorprendas al ver que el camino se hace más agradable en compañía.

Encerrarte, es decidir por los demás que no te ayuden, es que se preocupen por verte mal, es ponerle trabas a tu tratamiento y mejora…

 

Lorena Pomer, Psicóloga.

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POSPONIENDO LAS TAREAS: “Deja para mañana lo que puedas hacer hoy…”

A veces realizar una tarea se nos hace una montaña.
A veces realizar una tarea se nos hace una montaña.

PROPONGO UNA SITUACION:

En estos momentos mi objetivo es hacer un trabajo a largo plazo, es asequible, tengo muchos meses por delante, esto es fácil, poco a poco lo haré, sólo hay que ponerse un horario y cumplirlo.

Tengo todo el material necesario: ordenador, apuntes, libros, mucha información en Internet…… Sé hacerlo! Puedo hacerlo! Y lo haré porque esto es muy importante para mí. Solo me falta empezar, el uno se septiembre empiezo, me planifico cada día, por la mañana me levantaré pronto, a las 7 a.m. me levanto, desayuno y una ducha rápida, a las 8 a.m. ya estoy preparado, me pongo con el trabajo hasta las 10 que paro media hora para almorzar, a las 10:30 sigo hasta las 13:30 como y vuelvo al trabajo a las 15h hasta las 17h que hago un descanso para merendar y a las 18h sigo hasta las 20h, hago la cena ceno y veo un poco la tele y pronto a las 22:30h en la cama.

Por las mañanas se hacen los trabajos mejor, hay un dicho que dice “a quien madruga, Dios le ayuda”.

Por la mañana suena el despertador pero pienso que es muy pronto, que tengo todo el día por delante y no necesito tanto tiempo para hacer las tareas que me he planificado para hoy, y sigo durmiendo. Al final me levanto dos horas mas tarde de lo previsto, pero…… “he perdido algo de tiempo, pero aún puedo hacer muchas cosas”, me levanto, desayuno, respondo a mensajes del móvil, saco al perro a pasear y decido ponerme con el trabajo, pero cuando me siento en el escritorio se me ocurre que la mesa está muy desordenada y no está limpia “el sitio de trabajo tiene que estar ordenado y limpio para poder trabajar” así que limpio el escritorio, las estanterías y toda la habitación……. Y pienso: “ya que me he puesto a limpiar, esta mañana limpiaré toda la casa y así me quito faena que hay que hacer, total algún día tendré que hacerlo y ya que hoy me he despistado un poco lo hago y después de comer tengo toda la tarde para hacer lo que tengo que hacer”, después de comer decidido a ponerme enserio a trabajar pero “tengo sueño después de la comida, dicen que hacer la siesta es bueno, si me pongo ahora no voy a avanzar”, hago la siesta hasta las 17h y me dispongo a empezar, pero….. “ahora toca merendar, lo hago y me pongo”, termino de merendar, son las 18h y veo que el plan que me había hecho no lo estoy cumpliendo, y me digo…. “ahora sí, ya no hay más excusas, me tengo que poner sí o sí” cojo los apuntes y no se por donde empezar, solo pienso que necesitaré mas tiempo del que pensaba para hacerlo, me enfado cuando miro el reloj y me doy cuenta que casi no me queda tiempo, “soy un vago, soy un irresponsable y no valgo para hacerlo porque he perdido todo el día sin hacer nada, mis amigos que tienen que hacer el mismo trabajo que yo van mucho más adelantados”, pero sigo trabajando, no consigo concentrarme, a cada momento busco una excusa para levantarme y me doy cuenta que hoy no es el día, no avanzo y es mejor dejarlo hasta mañana. Me siento muy decepcionado conmigo mismo, pero trato de darme ánimo diciéndome “hoy ha sido algo puntual y que mañana sí o sí cumpliré con mi propósito”.

Al día siguiente se vuelve a repetir la misma tónica, y al otro y al otro…. Lega un día que pienso: “esto no lo sacaré jamás, que es imposible, no seré capaz de conseguirlo nunca, es posible que hasta tenga un problema de falta de atención, cada vez que me pongo a hacerlo me despisto mucho y/o me levanto muchas veces del sitio para hacer cualquier cosa que no está relacionada con lo que tengo que hacer. Hacerme un horario a mí no me sirve de nada porque ya está comprobado…… NO LO CUMPLO! Y ya no sé qué hacer, he dejado de hacer un montón de cosas para tener tiempo y centrarme en esto y ahora que tengo tiempo no lo aprovecho y cuando quiera ponerme ya será muy tarde para arreglar la situación, ya tendré tanto trabajo acumulado que cuando llegue el día de presentar, si llego a terminarlo, será rápido y mal, no conseguiré dar el 100% y perderé mi objetivo que es tan importante para mí…NO SÉ CÓMO HACERLO, NADA ME FUNCIONA!”

                                                                  . . . . . . . . . . .

Esta situación se puede aplicar en otros ámbitos y en un rango de edad muy amplio, por ejemplo:

  • En estudios primarios y secundarios (ante trabajos, lectura de libros, exámenes finales, alumnos oyentes en bachiller y preparación del selectivo son algunos ejemplos), estudiantes de carreras universitarias y oposiciones.
  • A nivel laboral: trabajos que se realizan en el propio domicilio.
  • En el hogar: realizar labores que no son las habituales y que cada vez surgen más y se acumulan, como ordenar una estancia, colgar un cuadro, solucionar un problema (que no suele afectar en el día a día), etc.

El proceso se inicia con un propósito extremadamente firme (metas desproporcionadas y poco realistas) de realizar una tarea, pues se está tan motivado que no somos conscientes de lo que nos pedimos, ni como nos lo pedimos.

Pasamos de la inactividad (como el niño que en verano no ha estudiado) al trabajo extremo (y empieza el colegio con deberes, trabajos y exámenes en la primera semana) sin dar un tiempo de adaptación o hacerlo de manera progresiva.

Cuando se pone en marcha nos encontramos con la realidad, un día perfecto se puede hacer ese horario tan genial que nos hemos propuesto, pero, ¿Qué pasa el día que hemos dormido mal o aquel que hay tareas extras que no habíamos previsto o el que no estamos tan centrados (porque nos hemos pedido un ritmo de trabajo al que no estamos acostumbrados)?, ese día se inicia el proceso del “soy” ,el del “no puedo”, el de “los demás sí, pero yo no”, “yo siempre he sido así y siempre lo seré”, del “esto no sirve”. El primer día que ocurre tratamos de motivarnos con “solo ha sido un día” (aunque el temible “SOY” ya se ha puesto en marcha y hace que la actividad o inercia y la motivación baje.

Cuando llega el momento de cumplir con la tarea no suele haber concentración, es más puede haber hasta sensación de embotamiento o cansancio cognitivo, y produce la sensación de “paso muchas horas y no avanzo”, “¿habrá algún problema conmigo?”. Ahí se hacen pequeños escapes sutiles a la nevera, al WC, al móvil, a Internet….. que no nos favorecen, sino todo lo contrario.

Es posible que un día llegue la inspiración y se avance mucho, pero se puede vivir de manera contradictoria, “¿Ves como puedo hacerlo y hacerlo muy bien? Pero…. ¿y por que no hago esto siempre?” (Culpándonos por saber pero no ser constantes).

Los próximos días ya se hacen evitaciones sutiles, priorizando cualquier actividad o tarea antes que la que conviene, aunque eso sí, está en la mente en todo momento. “primero voy a por el pan, porque sino cerrarán, y me pongo”, “tiendo la ropa, que se vaya secando y me pongo”, “veo este capítulo de la serie y me pongo”, “mando un whatsapp a mi amigo y me pongo”……. Y así sucesivamente.

Después de esto llega estas series de pensamientos “todo lo que podía hacer ya lo he hecho, soy así, nada me funciona, nada me sirve, los demás no lo entienden y así nunca llegaré a hacer nada en la vida”, es el momento de la decepción y el sentimiento de incapacidad en el que se va perdiendo la esperanza de conseguir el objetivo deseado y algo más, LA SALUD PSICOLÓGICA.

 

Lorena Pomer Castillo.

Psicóloga CV-12.054

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“¡Me pones de los nervios…!”


CdePaz / Foter / CC BY-NC-SA

¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase de nuestro interlocutor?

Que nos echen la culpa de nuestro comportamiento para justificar el suyo es bastante común en una sociedad que suele dedicarse a hacer atribuciones externas cuando tiene que ver con algo negativo (siempre es más fácil echar la culpa a los demás).

Desde “el profesor me tiene manía” hasta el “no me provoques que no quiero gritarte”, hay un amplio abanico de comportamientos que algunas personas tratan de justificar, por no mirar hacia adentro y hacerse responsables de su ACTITUD y como consecuencia, de su COMPORTAMIENTO.

Seamos maduros ya, y tomemos las riendas de nuestra vida, que bien sabemos defender esto cuando de aspectos positivos se trata, y tomemos la decisión tanto en nuestro beneficio como en el del otro (a ambos nos va a beneficiar). De modo que si somos consecuentes, no vamos a tener que estar constantemente buscando echar balones fuera (cuesta mucho más esfuerzo y genera más problemas) que si nos decidimos a ser responsables y hacer atribuciones internas.

¿Qué significa hacer atribuciones internas? Pues ser consciente que nuestro comportamiento y/o nuestra reacción emocional depende de nuestra actitud, es decir, de lo que pensamos acerca de la situación que estamos viviendo en ese momento. De la misma forma que no nos cuesta (y entendemos que es necesario) “actualizar” el software y las app de nuestros ordenadores y smartphones, adaptemos nuestra actitud, nuestros actos. Nos conviene tener en cuenta que, aunque condicionados por el exterior, van a estar determinados (dirigidos, guiados) por nuestra forma de “leer” esa situación y como consecuencia vamos a controlar y reaccionar de forma más adaptativa.

Pilar Solana. Psicóloga Clínica CV-04.650

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